La Gran Manzana Come el pabellón criollo y demás
platos propios de Venezuela gracias a la exportación
que hizo Flor Villazán de la gastronomía criolla,
y que ha dado a conocer durante años a través de
su restaurante La Cocina de Flor, el cual posee ya dos locales.
Villazán se encarga de las cocinas de ambos lugares
para ofrecer platos como asado negro y cachapas.
Flor's kitchen, como se llama en Estados Unidos, ha resaltado entre los demás restaurantes de Manhattan por haber mostrado a turistas de todo el mundo los maravillosos platos venezolanos hechos a base de harina de maíz, como las arepas que se sirven con una docena de ingredientes para rellenarlas, las cachapas y empanadas, platos que son especialmente preferidos por los clientes, así como las sopas, el ceviche, desayunos con perico (huevos revueltos) y el pabellón criollo con su carne mechada y sus caraotas negras que por allá llaman frijoles.
Para la hora del postre, los plátanos dulces, al igual
que el tres leches, son los más solicitados entre las
azucaradas opciones que se ofrecen en esa sucursal de Venezuela.
Mientras que en el universo de bebidas, la jarra de sangría
de Flor, repleta de manzanas en dados, naranjas y cítricos
es una de las que más ha cautivado infinidad de paladares.
El espacio acogedor donde se encuentra el Flor's Kitchen,
es calificado por algunos como un lugar pequeño, pero
muy cómodo y hasta con un aire romántico, ambiente
que le ha dado la bienvenida a los turistas de todos los continentes,
quienes aguardan el tiempo que sea necesario para embarcarse
en un mundo de sabores venezolanos. Los que optan por solicitar
que les preparen una cachapa deben esperar los quince minutos
indispensables para elaborar el plato a base de maíz
que es servido con una cubierta del cremoso queso venezolano,
uno de los deleites que ha atraído infinidad de comensales.
La cocina de Flor en sus dos locales, en el East Village,
en juego con un segundo puesto de avanzada en el West Village,
son reconocidos por ser sitios llenos de esencia venezolana,
empezando por sus ingredientes frescos que más de una
vez al día deben reponerse debido a la gran demanda de
platos que venden diariamente. Los que se confiesan asiduos
de la Cocina de Flor aseguran que son muchas las cosas buenas
que los obligan a regresar a los restaurantes de la destacada
venezolana, comenzando por el alimento sabroso y auténtico
que pueden saborear, el bajo costo y el excelente servicio
de su abnegada chef, quien no se coloca límites ante
cada una de las metas que se plantea.
La Cocina de Flor ha sido una muestra de su tenacidad, con
eso no sólo ella se ha vuelto internacional sino también
la cultura gastronómica venezolana. NV
El chef. Su nombre es Alex Luna, vive en Boston, es pastelero y tiene un ingrediente que es su obsesión: el cacao. Comenzó a trabajar en ese oficio a los 13 años. Estudió en la Escuela de Artes Culinarias Johnson & Wales y en la Ecole du Grand Chocolat de Lyon.
El restaurante. Luna abrió su local, Aroa Fine Chocolate, en Washington Street, Boston. La prensa especializada alaba la oferta y califica al restaurante como un lugar elegante, con buena atención y calidad de los productos.
El ingrediente. Trabaja con chocolate venezolano.
La oferta es amplia: nougats, macaroons, bombones, chocolate
caliente, pasteles, petit fours.