20 años de servicio policial. Su trabajo es el sueño de muchos niños, una de esas profesiones que, cuando están pequeños, todos quieren ser. Y aunque en sus planes iniciales no estaba el ser policía sino seguir su carrera como piloto, Marcos Saenko es, hoy en día, uno de los mejores detectives que hay en Estados Unidos en materia de fraudes financieros.
Sus más de 20 años de servicio en la Policía
de Coventry, en Rhode Island, le valieron en 2007 una mención
honorífica como oficial del año. Se trata de un
premio que le fue entregado durante la reunión de la
Asociación Internacional de Jefes de Policía y es
el único venezolano que lo ha recibido. "Fue un honor
haber sido reconocido. Hay muchos oficiales que han hecho
cosas heroicas y yo sentí que no merecía este premio",
asegura.
No obstante, los cientos de casos que ha resuelto sólo confirman su impecable trayectoria y dedicación. En especial, Saenko recuerda el caso de cuatro armenios que lograron robar los números de 1.000 tarjetas de crédito y consiguieron adueñarse de unos 120.000 dólares. "Finalmente, con la ayuda de la policía secreta, arrestamos a los ladrones y ahora están en la cárcel".
De su trabajo disfruta "el saber que ayudo a miembros de la comunidad cuando ellos necesitan colaboración en crímenes financieros". Su vida siempre ha estado dedicada a los ciudadanos.
Graduado de la Escuela de Aviación Militar venezolana en 1976, Saenko formó parte del equipo acrobático "Las Águilas" pero en 1981 "decidí salirme de la Fuerza Aérea y mudarme a Estados Unidos con mi esposa para empezar una nueva vida". Inicialmente debía comenzar a trabajar para una aerolínea llamada Air New England, pero a una semana de su llegada al país la compañía se declaró en bancarrota y, aunque intentó buscar trabajo como piloto en otras empresas, en ese entonces había una recesión económica que jugó en su contra.
Así, en 1987 "traté de entrar en la Academia de la Policía del Estado de Rhode Island. Yo conocía a varios miembros de esa fuerza y ellos querían que me uniera al grupo. Finalmente, la Policía de la ciudad de Coventry me llamó". Desde entonces, ese es su hogar, todos lo conocen "y me han aceptado como un miembro de la familia, muchos de ellos quieren saber más sobre Venezuela" por lo que tiene una presentación que lleva a las escuelas locales para que los niños conozcan a su país natal.
Hace unos cinco años que no vuela, pero recuerda con cariño los días en que hacía acrobacias. De Venezuela extraña "las playas, el calor, la cerveza Polar, las mujeres bonitas y, sobre todo, el trato con la gente". No descarta regresar "algún día" al país y, quizás, asentarse en la isla de Margarita. Clara Martínez Turco