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ELIANA LOZA SCHIANO
PERIODISTA
Podría ganarse la vida perfectamente como modelo o actor
de televisión, pinta no le falta a este joven empresario
venezolano residente en Milán, pero a Enrique Luis Sardi
eso le tiene sin cuidado, un caudal de ideas en constante
fermento en su cabeza han hecho que sus proyectos arrasen
con los primeros premios donde quiera que concursen, logrando
hacer de la "innovación" en cualquier campo una
exitosa profesión.
Pertenece a la familia del Libertador (su abuela paterna
es descendiente directa de María Antonia Bolívar),
nació en Caracas el 12 de febrero de 1977, estudió
Diseño Industrial en el Politécnico de Milán,
trabajó como freelance y en 2004 dio el salto diseñando
para Wandfluh Automotive de Porsche, en Suiza, el interior
del famoso carro, allí abre su compañía Sardi
Innovation. El diseño, la computación, las matemáticas,
la mecánica, la creatividad artística son algunas
de sus herramientas de trabajo, pero a él no le gusta
identificarse con ninguna en particular y prefiere definirse
como un "innovador de estrategias para generar negocios",
tan simple como eso. Pero de simple no tiene nada, sus explicaciones
se desarrollan y multiplican, entrelazándose y alargándose
al infinito.
No podía ser de otra manera, inventó proyectos
para "generar negocios" en sectores tan variados como helicópteros,
lámparas, herramientas, guitarras eléctricas, alimentos,
escenografías y hasta ropa, sólo para mencionar
algunos. Cuando sus servicios son solicitados, el trabajo
de Sardi consiste en -previa formación de una sociedad
con el clienteH- observar minuciosamente el mercado en cuestión
para captar "dónde está el hueco", estudiar puntos
fuertes y débiles de un determinado producto y precisar
el nicho donde se pueda llenar ese espacio al que otros no
han llegado,clara la meta, pensar en las "innovaciones" necesarias
para alcanzarla.
Y así, observando y pensando, este pequeño genio
creó el Swisscopter (SC1-Twin), un helicóptero liviano
con doble motor, que en una sola presentación vendió
600 ejemplares sobrepasando la capacidad de la empresa para
producirlos; el Rhino Multitool, un llavero que es una verdadera
caja de herramientas en miniatura; una tacita de café
comestible para Lavazza (todos premiados) y, la más reciente,
New Crazy Color, el nuevo sistema de "shop fitting" para crear
vidrieras o cualquier tipo de escenografías. Ha recibido
encargos -realizados o en curso- de empresas como Pirelli,
Yahoo, Ericsson, Nokia, MCK Aviation, Superga Sportwear, Swiss
Motors, Carat (piezas de motos), Biffi (iluminación),
Esacrom (equipos médicos), Agosta Guitars, entre otras.
Y tantos premios: Región Lombardía, como mejor
joven empresario, entre 50 candidatos europeos por dos años
consecutivos (2006-2007); Cámara de Comercio y Provincia
de Milano, como compañía más innovadora con
récord de puntuación en toda la historia del premio;
5 premios diferentes para la taza de Lavazza; SMAU Design,
Comunication and Technology Award a un teclado sin teclas
(con rayos infrarrojos) para telecajeros; y los dos más
recientes, el Association of Design Index para el Swisscopter
y el Rhino.
¿El secreto del éxito? "Concentración!". Es
obvio que posee una enorme capacidad de trabajo y no tiene
tiempo libre "porque hay demasiadas cosas por hacer", pero
debe ser cuestión de selectividad pues fue el único
venezolano invitado al famoso Baile de los Dogi en el Carnaval
de Venecia.
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UN ECONOMISTA REINVENTA EL NADO ESTACIONARIO
Médicos y especialistas aseguran que la natación es
uno de los mejores ejercicios y una excelente forma de terapia
para personas que han padecido accidentes. Teniendo esto en
mente y considerando que el ahogamiento es la principal causa
de muerte de niños menores de 15 años en Estados Unidos,
Leonardo Riera, un economista graduado de la Universidad Católica
Andrés Bello y residenciado en Boca Ratón, inventó
el Pro Swimmer, un aparato que se amarra en la cintura y facilita
la natación estacionaria.
Según Riera, quien también fue profesor de Finanzas
de la Universidad Metropolitana, el invento permite enseñar
a los niños a nadar sin necesidad de perderlos de vista,
así como tener control del espacio en el que están.
Este aparato cuenta desde 2003 con el apoyo de Mark Spitz, nadador
estadounidense que consiguió nueve medallas de oro en las
Olimpiadas, y quien también es la imagen de la compañía
que fabrica el Pro Swimmer.
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