Reconstruir nueva york. Su nombre resonó con fuerza en 2002, cuando su proyecto quedó preseleccionado para la reconstrucción del World Trade Center, que un año antes había sido blanco de los atentados terroristas más cruentos de la historia de Estados Unidos. Y aunque su diseño no será el que sustituya a las Torres Gemelas, el venezolano Carlos Brillembourg tuvo la oportunidad de presentarlo en el pabellón norteamericano de la Bienal de Arquitectura de Venecia.
Si bien su vida profesional siempre ha estado ligada a la Gran Manzana, donde obtuvo su título de arquitecto luego de haber realizado un postgrado en la Universidad de Columbia en 1975, Brillembourg eligió Caracas para realizar sus primeros trabajos -entre los que destacan los realizados durante su paso por la oficina Benacerraf y Gómez, y la de W.J. Alcock- y, posteriormente, establecer su primera oficina, bajo el nombre de Brillembourg y Asociados, al tiempo que impartía clases.
Mientras se desempeñaba como profesor en la Universidad Simón Bolívar, también fundó y dictó seminarios en el Instituto de Arquitectura Urbana de la capital. Entre 1980 y 1981, período en el que dirigió este centro, Brillembourg lideró un grupo de 20 arquitectos que diseñaron soluciones urbanas para Caracas y otras importantes ciudades del país.
Con una oficina en Caracas, el joven profesional se aventuró
en 1984 a abrir una segunda compañía pero, esta
vez, en Nueva York. Desde entonces, su escritorio
en Brillembourg Architects se mantiene lleno de proyectos.
Entre sus trabajos destacan un centro deportivo, un hotel
de 250 habitaciones y numerosos complejos residenciales.
Multifacético e incansable, Brillembourg también
se ha dedicado a la actividad editorial y, desde 1990, es
editor de la sección de Arquitectura de la revista norteamericana
Bomb.
Además, ha organizado numerosas conferencias para la Universidad de New School sobre Globalización y Arquitectura y Naturaleza y Arquitectura, mientras que para el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York dictó un seminario titulado Arquitectura Latinoamericana 1929-1960: Reflexiones Contemporáneas.
Sus ideas fueron recogidas en un libro que lleva el mismo título y que analiza las obras y edificios más destacadas de esos años en el continente.
No es extraño encontrar su nombre en las revistas del New York Times, House and Garden, Casa Vogue -que dedicó un gran artículo al apartamento que Brillembourg creó para los Cisneros en Nueva York-, Gran Harper's Bazaar, Interiors y Contract Desing, entre otros.
Valioso. Entre 1956 y 1960, el arquitecto Gustavo Wallis fue designado miembro honorario del American Institute of Architects de EEUU; del Instituto de Urbanismo de Perú y de los colegios de arquitectos de Chile, Colombia, México y Brasil. De igual forma, la ciudad de La Habana lo recibió como huésped de honor y fue nombrado vicepresidente honorario vitalicio de la Federación Panamericana de Arquitectos.
Visionario. La obra de Tomás José
Sanabria, quien obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura
por el diseño del edificio del Banco Central de Venezuela,
es objeto de admiración a escala mundial. El hotel Humboldt,
que corona el Ávila, es estudiado en cátedras de
Arquitectura.