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CARACAS, jueves 13 de junio, 2013 | Actualizado hace
 
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ANIVERSARIO 104 | Entrevista Alexis Cárdenas, violinista

"Mi universo es lo que hago en Venezuela"

El arco pasa raudo sobre las cuerdas del violín de este maracucho, y no hay quien no sienta un estremecimiento: Venezuela tiene su Paganini particular, es un joven talentoso, premiado y reconocido mundialmente, capaz de conjugar, sin trastabillar, los sonidos de la música académica más ortodoxa, con la alegría de lo latinoamericano.

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Lo que más le gusta a Alexis Cárdenas es el imaginario sonoro latinoamericano
ANA MARÍA HERNÁNDEZ G. |  EL UNIVERSAL
jueves 13 de junio de 2013  07:29 AM
Concertino (primer violín) de la Orquesta Nacional de París, el violinista venezolano Alexis Cárdenas (Maracaibo, 1977) no descansa: el mundo clásico y el mundo de la música popular le reclaman con igual exigencia, y él aprovecha para entregarle la misma pasión y energía a ambos estilos.

En la actualidad, Cárdenas está considerado como uno de los tres mejores violinistas del mundo, aval que se ha ganado a punta de esfuerzo y talento, y así lo destacan los premios que ha obtenido, como el Tibor Varga, el Long-Thibaud, el Fritz Kreisler, el Henry Szering. Así, el público puede escucharlo ora como solista, ora como concertino, o como integrante de su cuarteto junto a Nené Quintero (percusión), Jorge Glem (cuatro) y Elvis Martínez (bajo).

-¿Cómo se ha desarrollado su carrera recientemente?

-Este nuevo episodio de concertino en la Orquesta Nacional Ile-de-France ha sido una experiencia increíble. Estar en la orquesta me ha dado como esa estructura de estar siempre en forma, porque el concertino es una figura de mucha responsabilidad. Son 30 violinistas que tengo detrás, y el concertino tiene que dar el ejemplo, siempre tiene que tener su partitura montada, porque si el director no está, tengo que hacerlo. Ya son tres años y medio, y no es solamente la cuestión artística, sino la parte humana, lidiar con el resto de los músicos, es un líder.

-¿Cómo ha sido lidiar con músicos franceses, para un venezolano?

-Afortunadamente viví y estudié muchos años allí. En total, tengo unos quince años en Francia y conozco muy bien su cultura, el idioma, las costumbres. Eso ayuda muchísimo. Desde el punto de vista musical, son menos abiertos que los alemanes, probablemente porque los alemanes tienen mucha más tradición: tienen a Bach, a Beethoven, a Brahms. Los franceses no, y de paso no tienen la cultura del team, del equipo; son muy individualistas y eso en una orquesta no ayuda. Sin embargo, en este momento, están cambiando muchas cosas, pero no solamente en Francia, sino en el mundo de la música clásica.

-¿Cómo contrasta su trabajo dentro de la orquesta con su proyecto como solista?

-La figura del concertino tiene que ser a medio tiempo porque es mucha presión y no puedes trabajar como el tutti, que están allí el ciento por ciento. Eso me permite flexibilidad para seguir mi carrera y seguir mi mundo. Mi universo es lo que hago en Venezuela, la música del mundo, el jazz, lo tradicional, lo latinoamericano. Lo único que me cuesta mucho es que no tengo vacaciones. Son seis meses de trabajo en la orquesta y seis meses para mi carrera internacional, mi carrera de solista. Desde que empecé en la orquesta hace tres años no he parado. Pero este verano, vacaciones. De hecho, decidí no hacer una gira con el cuarteto en 2013. Este año reposo.

-¿Implica renovación o solo vacaciones?

-Sin duda, la composición, que es lo que tengo pendiente y que es algo que demanda mucho tiempo.

-Aunque escriba música ¿seguirá como ejecutante?

-Sin duda. Lo que me ilusiona es hacer una obra concertante para violín, disfrutar de lo que más me gusta, que es el imaginario sonoro latinoamericano. Siempre va a haber un lugar para Beethoven, para Brahms, para Tchaikovski, pero yo creo que es un compromiso. Así como en la época de Sarasate o Paganini, y recientemente Piazzolla, quien tocaba su música con su instrumento.

-¿Y la dirección?

-Ya lo he hecho, pero me interesa mucho menos porque pierdes el contacto con la caja de resonancia, el vínculo con el sonido. En una época me interesó mucho la dirección, pero ya me pasó la fiebre. Probablemente porque toco en una orquesta y veo que los músicos de orquesta detestan a los directores.

-¿Los ha detestado usted?

-Sí, sí, sí... porque el director es un tipo que imprime energía a 90 músicos y si no tiene esa energía, es fatal.

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