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CARACAS, jueves 13 de junio, 2013 | Actualizado hace
 
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ANIVERSARIO 104 | Flautista

Huáscar Barradas: "Yo salí de Maracaibo a comerme el mundo"

Músico zuliano tiene 17 años viviendo en Caracas. Inició su carrera en el extranjero, entre Estados Unidos y Alemania. Ha llegado a ofrecer más de 100 conciertos internacionales en un año y se ha presentado en escenarios de más de 25 países. En Venezuela ha vendido más de 200 mil copias. Su sueño es tocar algún día en Australia y Rusia.

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Como un Hamelín del siglo XXI, Huáscar Barradas encanta al público con su flauta
MIGDALIS CAÑIZÁLEZ V. |  EL UNIVERSAL
jueves 13 de junio de 2013  12:00 PM
Desde Bach al hip hop, jazz, flamenco, latino o contemporáneo, Huáscar Barradas lo hace todo. Así comienza el perfil musical de este artista zuliano de nacimiento, con más de 100 conciertos a escala mundial por año y más de 200 mil copias vendidas en Venezuela. Y es que lo deja claro, a todo lo largo de la entrevista, que su carrera no se hizo en la capital, como otros músicos, a pesar de que tiene viviendo en Caracas 17 años.

"Salí de Maracaibo a comerme el mundo. Yo no fui el muchacho del interior que vino a buscar fortuna en Caracas. Al revés. Salí del Zulia y me fui a Estados Unidos y después a Alemania, becado por el Gobierno alemán y regresé a Venezuela después de trece años. Vine a Caracas ya formado y con un trabajo estable ofrecido por la Filarmónica Nacional. Yo no me hice en la capital", relata el flautista.

Huáscar es uno de los creadores de la nueva corriente musical venezolana llamada Neo-folklore que fusiona la tradición con lo contemporáneo. Se autodefine: "soñador, perfeccionista, libre y creo en el amor profundamente".

APUROS ESTOMACALES

En el sofá de su casa, relajado y descalzo, tal como lo hace en todos sus conciertos tanto nacionales como internacionales, recuerda algunas de las anécdotas que ha vivido y que lo han marcado a lo largo de su trayectoria musical. "Una de las cosas, y sobre todo los instrumentistas de viento, que tenemos que cuidar es la comida antes de entrar a cualquier concierto. Yo, como soy maracucho, no me importa nada y como hasta piedras."

Una vez en Japón dos horas antes del concierto -explicó- me comí un plato que tenía cochino y huevo crudo. Cuando llegué al concierto, me sentía indigesto y eso, para un flautista que tiene que controlar la emisión del aire es terrible. En fin, fue un gran sufrimiento por los problemas estomacales. Eso me ha pasado varias veces. Hubo una época que me comía dos cambures antes de cada concierto y también tenía problemas".

Recuerda que "hace poco en Madrid, España, en la casa de unos amigos me comí un cocido madrileño, que es una sopa que tiene muchos ingredientes y es superpesado. Lleva tres tipos de carnes. La señora que me invitó me dijo, tócame algo. Cuando comencé fue un sufrimiento porque apenas terminaba una pieza me pedían otra. Eso fue terrible".

PRESTIGIO INTERNACIONAL

A su paso por el mundo, sus presentaciones en más de 25 países ha sido reseñado en los grandes medios. En el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung lo comentaron de esta manera: "El señor Barradas nos elevó al espectro expresivo de la flauta, más allá de lo que nuestros oídos europeos están acostumbrados. Brilló con absoluta precisión rítmica y virtuosismo...".

Cita Barradas una anécdota que le sucedió en Turquía, en la Universidad Técnica de Estambul, la que compara con la Universidad Central de Venezuela. "Nosotros estábamos tocando cuando vemos que todos los hombres se levantaron a bailar (abrazados como bailan ellos) y todas las mujeres se quedaron sentadas, porque entiendo que su cultura no se lo permite. Eso se quedó en mi mente toda la vida".

Uno de sus planes de mayor proyección internacional fue el que realizó en la Catedral de Sal de Zipaquirá, que se encuentra a las afueras de Bogotá, donde montó la obra experimental Pacificando. En esa pieza incluyó el canto de las ballenas jorobadas del Pacífico colombiano y lo combinó con instrumentación diversa (sinfónica, percusión, ocarinas) y voces humanas.

"Uno de los momentos más importantes en mi vida sucedió cuando fuimos a ponerles a las ballenas los hidrófonos para grabarles los sonidos, eso fue una experiencia maravillosa. Y luego, el día del concierto, cuando estábamos tratando de escuchar los sonidos de las ballenas que venían por el satélite del Pacífico, parecía que se metieran bajo la tierra. Fue una tortura porque llegaban los cantos con tanto ruido de interferencia que se dudó si comenzar el concierto o no. Eso fue un momento de nervios terribles". Otro de sus logros internacionales y que no dejó de mencionar en la entrevista fue su nominación al Grammy Latino en 2011 por su DVD Entre amigos 2, uno de los que ha grabado en su trayectoria musical.

CONCIERTO DESCALZO

Para Huáscar estar en sus presentaciones descalzo es una forma de sentirse libre y no le importa donde se encuentre. Bien sea en un lugar frío, en pleno invierno o en verano, igualmente lo hace. "Yo toco siempre descalzo porque es una forma de sentirme más libre, para romper el hielo de alguna manera, porque para mi es como estar en casa, donde siempre ando así y lo asumí como una costumbre y ahora siempre lo hago. Cuando salgo a un escenario y estoy descalzo me siento en casa. Es un poco el contacto con la tierra, para que no me eleve mucho, que mi ego no se pase a donde no deba, todo eso lo siento. A veces estoy tenso y hay un escenario frío, como en Europa, y estar descalzo en ese piso helado me hace estar despierto, me hace estar en contacto con la tierra."

Con esta forma de tocar también ha tenido experiencias que siempre recuerda. "Una vez estaba en un concierto cuando de pronto sentí algo que me molestaba en el pie. Yo decía por dentro: Dios que se acabe esta canción porque me duele demasiado y no aguanté, me mire el pie, agarré el micrófono y dije: "Yo se que es mala educación pero no aguanto más, me revisé el pie y era que me había clavado una tachuela".

Eso me ha pasado como tres veces".

SUEÑOS POR CUMPLIR

Huáscar revela que en los países donde nunca se ha presentado y que le gustaría hacerlo son Australia y Rusia.

"Son dos lugares que me parecen interesantes. Rusia porque tiene una tradición musical muy grande, una vez estuve a punto de ir pero no lo concreté. Australia porque me parece que los australianos son gente muy abierta, son algo aventureros y el Huáscar es un hombre muy aventurero, que tiene y quiere estar volando siempre, libre de pensamiento y de razón, así soy en mi casa".

Y muestra como es su hogar. Cada rincón tiene un significado especial desde una pared pintada de negro llena de poemas escritos por él, hasta el balcón con una enorme hamaca guajira que es su pasión como buen maracucho.

Su disco más reciente se titula Dos Mundos dos, que grabó junto al pianista Leopoldo Betancourt.

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