CARACAS, miércoles 25 de julio, 2012 | Actualizado hace
La cantidad de armas en manos de la población, en forma ilegal, representa el riesgo más alto para que el problema termine en muertos y heridos. Las recomendaciones que nos hacen desde Colombia son: 1. Rechazar el elogio a la violencia; 2. Hacer cumplir todas las leyes; 3. Tener una protección real de los cuerpos de seguridad para los ciudadanos; 4. Tener castigos eficaces para los delincuentes.
Esto, lógicamente, implica el establecer un programa para disminuir la delincuencia, que sea realizado por las personas con más conocimientos y experiencias, que no estén relegadas personas por no ser partidarios del régimen. Hay cifras que nos colocan como el sexto país más violento del mundo& y no tenemos guerra.
Algunas de estas observaciones también las comparte el "Observatorio Venezolano de la Violencia". Datos adicionales: El promedio mundial por muertes violentas fue de 7.9 muertes por cada 100.000 habitantes y en Venezuela fue de 48 por cada 100 mil. Hablemos con amor a los venezolanos.
Dos grandes problemas limítrofes han sido mantenidos en silencio durante los catorce años del actual gobierno, aplazado el uno y poniendo sordina al otro, actuando en ambos como avestruz, escondiendo su voluntad de solucionarlos.
El despojo territorial de 159.000 km cuadrados, que nos hiciera Gran Bretaña al oeste del río Esequibo, ha sido suficientemente comprobado y reclamado por gobiernos venezolanos, culminando con el Acuerdo de Ginebra de 1966, mediante el cual ambos países (Venezuela y Gran Bretaña) se comprometieron a encontrar una solución satisfactoria, porque Venezuela considera nulo el Laudo Arbitral de 1899.
El gobierno del presidente Leoni, hizo incorporar a nuestros mapas la zona en reclamación; y declaró mar territorial venezolano, el que bordea dicha zona. Estamos en la fase final del acuerdo, en manos de un buen oficiante que ha mantenido congelada la controversia, simulando con su pasividad a una llave que gira en una cerradura que aísla, sin producir efecto alguno.
El actual gobierno ha mostrado ineptitud, desinterés y entreguismo ante el problema limítrofe del Esequibo, con manifestaciones repudiables y vergonzosas.
Las pretensiones colombianas en áreas marinas y submarinas en el Golfo de Venezuela, han sido contundentemente rechazadas por todo el pueblo venezolano.
¿Y qué será del conflicto universitario? Finalizó, ¿verdad? Pero tengo la desagradable sensación de que los profesores perdimos por paliza, que fuimos pateados en el suelo, que los árbitros se vendieron, que dormimos con el enemigo. Sigo siendo igual de pobre, el ataque físico contra las universidades sigue con la misma intensidad, el presupuesto es cada vez menor las elecciones siguen prohibidas por culpa del telefonito aquel. Seguramente los chavistas celebran su victoria.
Nos queda una terrible sensación de vacío, de tristeza y el disgusto, por aquello de la total seguridad que nuestros pedimentos son justos y necesarios. Los universitarios llegamos al punto de exigir lo que es nuestro. Pedimos un presupuesto justo en oposición a la reducción que todos los años se le hace al dinero de las universidades del país.
Aterrizó en helicóptero en la base aeroespacial para hablar de guerra y no de ciencia al servicio de la vida. Los militares le enseñaron la fortaleza que tiene el "camino a la patria nueva" con sus misiles, armamento, opciones de combate fuera del alcance visual.
Lo montaron en un avión llamado "Diablo" para que se distrajera en su juego de ilusiones. Les encanta hablar de guerra de guerrillas, quién sabe si al primer tiro salen corriendo. La revolución está derrotada, y su vanguardia está completamente acomodada. El jefe en su discurso alabó "la gran visión estratégica y concepción militar" que tuvo "el general Marcos Pérez Jiménez". Lo que no dijo fue la tortura, exilio, sufrimiento y muerte de muchos compatriotas.
Ese tema lo paso por encima. ¿Qué dirán nuestros viejos que se batieron contra ese régimen soñando con la libertad? El gendarme por ahora sigue contento con su amenaza interna. Sucede que la comida, las armas y lo que contiene la base son importados. Soberanía no hay, pero sí tiranía en desarrollo.
Mientras más cerca estamos del mes de octubre, más se palpa en el pueblo una sensación de alegría y de esperanza que contagia.
Habría que vivir encapsulado o ser de otra galaxia para no ver cómo este gobierno, con sus políticas erradas e inconsultas, ha llevado a este país al borde del abismo. En cuanto a inseguridad, servicios públicos, calidad en la educación, desabastecimiento, desempleo, sanidad, infraestructura, inflación, y pare usted de contar.
Sólo a un caimán del mismo pozo, a un resentido social, a un chavista arrepentido y frustrado se le ocurre comparar el proyecto de gobierno de Henrique Capriles, de optimismo, de garantías constitucionales, libertades, de un futuro seguro, de felicidad y democracia plena, con el proyecto de un candidato a la reelección.
Como la historia en la que un individuo quiso cambiar el mundo y terminó por convencerse que debía empezar por cambiarse a sí mismo, tarea nada fácil porque en lo que llevaba de vida nunca había podido cambiar nada de sí mismo. Ni siquiera había podido salir de una mueca que hacía con la boca cuando mentía. Aquellas ideas se fueron acentuando hasta que un día descubrió que en realidad no había cambiado absolutamente nada importante.
La gente no lo seguía a él sino al dinero que repartía, que dicho sea de paso era ajeno y que permitía que los que nunca tuvieron ahora tienen. Luego lo comprendió porque tenía enemigos reales, los nuevos ricos, que querían disfrutar su dinero y privilegios nuevos, pero no podían porque era contrario a lo que él predicaba: el socialismo, igualdad para todos. Y entonces, ¿para qué tener dinero si no se puede disfrutar libremente de él? Lo comprendió tarde porque ya se había quedado solo.
En su niñez lo llevaron al otorrino porque al parecer no oía, después de exámenes se supo que si oía, sólo que no escuchaba, que es totalmente distinto. Los abuelos, que eran los que se ocupaban de su crianza, no pudieron ayudar mucho en esta ocasión para resolver el problema. Concluyeron que el asunto no podía resolverse con médicos del cuerpo sino con psiquiatras y no se tomaron el asunto con la debida atención porque el muchacho se expresaba bien. Finalmente como en la película "Desde el jardín", la vida lo llevó hacia donde está ahora, pero no sabe qué hacer, ni cómo salir de ese compromiso en que se metió; tiene miedo.
Una vez conocido el tarjetón de votación para las próximas elecciones presidenciales del 07 de octubre; personalmente considero que lo ideal fuese que todos y cada uno de los venezolanos conscientes de este país, al momento de seleccionar su voto, eligieran la tarjeta de la MUD.
La razón es que votando con la tarjeta de la MUD, nos evitaríamos en el futuro posibles discrepancias entre los partidos que apoyan al próximo presidente de la República, al momento de asumir la conducción del país; viéndose obligados a hacerlo equitativamente, ya que no tendrían razones para argumentar que tal o cual partido obtuvo mayor cantidad de votos.
Es como curarse en salud y prever posibles enfrentamientos estériles que definitivamente no conducen a nada bueno.
La responsabilidad del nuevo gobierno dirigido por el Sr. Capriles debe ser de todos y cada uno de los pertenecientes a la MUD; así que cada quien que asuma su rol, como le corresponde; a establecer claramente las responsabilidades y a luchar por refundar la nación.
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