El agua que bebemos es importante. Debemos garantizar que sea potable. De eso depende nuestra salud y, por ende, nuestra vida. Es un derecho inalienable de nuestra propia condición humana. El agua que bebemos no distingue ideologías, no pregunta de qué color es tu mente y si dialécticamente estás o no de acuerdo con su origen. Cuando dos personas están próximas físicamente y se confrontan, valdría la pena que una de ellas le dijera a la otra: Ciudadano, el agua que bebemos Ud. y yo tiene la misma fuente, nuestro vaso la recibe del mismo sitio. Estoy interesado en que el agua que Ud. toma sea potable, porque la fuente que la provee es la misma que yo tengo. ¿Vamos a pelear por potabilizar el agua, si los dos necesitamos que tenga esa condición para poder ingerirla? ¿Tiene sentido priorizar algo sobre la vida, cuando es la fuente de todos los derechos humanos? Mientras el agua que bebemos esté contaminada o no apta para el consumo humano, Ud. y yo ,que bebemos de ella, no estamos facultados para pelear sino para entendernos en una discusión colaborativa que nos permita generar acciones para resolver los problemas comunes que Ud. y yo tenemos, y el primero de ellos está relacionado con el agua que bebemos.
La salud pública es la base del funcionamiento de una sociedad. Si no se invierte en salud, ésta se pierde irremisiblemente. Sin salud pública no hay salud política. Para que haya salud pública es absolutamente necesario que haya agua potable.
En la región central del país, dos problemas ambientales han confluido en la vasta cuenca del lago de Valencia. La contaminación del embalse Pao-Cachinche ha sido insólitamente tolerada tanto por el Estado como por la sociedad, a sabiendas que se expone impunemente a la salud de la segunda y que se socava la estabilidad del primero. La continuidad del Programa de Saneamiento Integral del Lago de Valencia está vinculada directamente con la operación del Acueducto Regional del Centro. Si no se retoman los trabajos planificados que fueron abandonados, se van a seguir inundando terrenos por encima de la cota 410 y se va a seguir suministrando agua amarilla, agua marrón, agua con coliformes a granel, agua con malos olores. La causa fundamental de la inundación de los asentamientos humanos en las orillas del lago es el funcionamiento del acueducto bajo un orden no planificado. Un río que debía ser la fuente de agua potable ahora contamina el embalse proveedor. ¿Por qué no se han limpiado de basura y lodo a las tomas del embalse del cual provienen las aguas que consumimos? ¿Por qué se abandonaron las obras previstas para el Acueducto Regional del Centro y las salidas del lago de Valencia? ¿Por qué de un gobierno a otro se abandonan los proyectos de Estado que no deben tener color ni tinte ideológico porque la salud es de todos y para todos? Por favor, tengamos un mínimo de respeto hacia todos los ciudadanos ¿Cómo pide el voto de sus conciudadanos quien no es capaz de brindarle un vaso de agua potable incolora, insípida e inodora, y no toma medidas efectivas para evitar la inundación? Para eso tenemos que reanudar el Programa de Saneamiento Ambiental Integral de la Cuenca del Lago de Valencia.
Cambiemos de una vez por todas, veamos el agua que bebemos y reflexionemos si merecemos que ésta sea de tan precaria calidad. Porque esa calidad es el espejo para ver el país que decimos amar.
santiagoquintero@gmail.com
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