Tal y como pronosticamos en el Twitter hace varias semanas, resultaba totalmente lógico esperar que el Ejecutivo ordenara lo anunciado recientemente: una nueva reducción del encaje legal, esta vez del 3% (de 17% a 14%).
El gobierno nacional señala que es fundamentalmente la necesidad de financiar la denominada "Misión Vivienda" lo que está detrás de la reducción del encaje legal o, lo que es lo mismo, de las reservas líquidas que en depósitos mantiene obligatoriamente la banca en el BCV. Pero, la verdadera razón es otra: el Gobierno desea evitar que se disparen las tasas de interés en bolívares (el costo del financiamiento fiscal), a consecuencia del endeudamiento masivo que, para comprar tiempo y postergar unos meses más la devaluación, está por venir.
Entender cómo las autoridades manejan el encaje es sumamente sencillo. Durante las bonanzas, las autoridades suelen incrementar la tasa de encaje para recoger parte de los bolívares inyectados por el gasto de los crecientes influjos de petrodólares. Y, durante las crisis, pues, lo contrario, las autoridades suelen reducirla para liberar parte de los bolívares recogidos por el endeudamiento.
En pocas palabras, el Gobierno sube la tasa de encaje cuando acumula reservas en divisas en términos netos (i.e. cuando se acumula más reservas internacionales que deuda), y la disminuye cuando, más bien, lo que acumula es más deuda que reservas.
Es precisamente esto último lo que ocurre en Venezuela: el gobierno nacional acumula y acumula deudas más que reservas en divisas. La razón es sencilla. La he dicho antes, y la repito ahora: el tipo de cambio está altamente sobrevaluado; y las autoridades con el endeudamiento desean, por razones político-electorales, sostener una sensación falsa de bienestar, basada fundamentalmente en el abaratamiento artificial del dólar, los bienes importados y los activos financieros no denominados en moneda nacional, una política que posterior a las elecciones mucho nos va a costar.
Con su endeudamiento crónico e irresponsable, el gobierno nacional desea comprar tiempo (postergar la devaluación), pero, al hacerlo, parece ignorar que, cada vez más, su tiempo es más escaso que el dinero.
PhD en Economía Política de la
Universidad de Siena, Italia
Profesor de CENDES y FACES-UCV
Director de Econométrica
http://www.angelgarciabanchs.com
opinion@angelgarciabanchs.com
@garciabanchs
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