La historia de la aviación mundial está marcada por mitos (el vuelo de Ícaro y Dédalo); por hitos (los vuelos precursores de los hermanos Wright), por hazañas (la travesía atlántica de Charles Lindbergh), por accidentes (el más grave ocurrió en 1977 cuando 583 personas murieron al chocar dos Boeing-747 de Pan American y KLM en Tenerife), por la tecnología, y hoy, por la electrónica digital. Esta ciencia es utilizada tanto en aeronaves (diseño, operación, navegación y comunicaciones) como en aeropuertos y sus áreas de servicio.
La década de los años 30 del siglo pasado supuso un salto cuántico en la aviación comercial. Con el encendido de los primeros motores a pistón (después vendrían los turbohélice) aumentó el tamaño de los aviones, el número de pasajeros y los viajes se hicieron más largos. Incluso se abrieron las rutas intercontinentales.
Otro impulso importante se produjo terminada la Segunda Guerra Mundial cuando las empresas aeronáuticas trasladaron a los aviones civiles las tecnologías que equipaban los aeroplanos militares. La aerodinámica, las radiocomunicaciones, el piloto automático y más tarde las cabinas presurizadas fueron algunas innovaciones. Entonces surcaban los cielos los Douglas DC-7, Super Constellation y Boeing-377.
Pero fue la turbina la que literalmente puso el avión por las nubes. Tras el fracaso del prototipo inglés De Havillan Comet se hicieron famosos a mediados de los 50 y principios de los 60 el Boeing- 707, el Douglas DC-8 y el Convair-880. Estaban equipados con cuatro turborreactores. Podían cubrir sin repostar hasta siete mil kilómetros y transportar 156 pasajeros. Con estos modelos aumentaron las rutas entre América, Europa y Asia.
Corrían los años 60 cuando dos versiones supersónicas (para transporte de pasajeros) rompieron la barrera del sonido. El soviético Tupolev TU-144 no pasó de vuelos de prueba. Fue descartado tras de un accidente fatal en París. Su rival Concorde, fabricado por un consorcio franco-británico, se mantuvo operativo (con Britich Airways y Air France) durante 30 años. También entre los 60 y hasta los 90 tuvieron su espacio los trireactores (MD-10, MD-11, Lockheed L-1011, B-727 y Yak-42, algunos todavía vuelan como transportes de carga). Fueron los primeros aviones de "cuerpo ancho" (dos pasillos y tres hileras de asientos). Pero el verdadero "boom" de estos aparatos comenzó en los 70 con el lanzamiento del A-300, fabricado por el consorcio europeo Airbus. Durante los 80 y comenzando los 90 vendrían el B-747, el B-767, el B-777, el A-330, el A-340 y, más recientemente, el gigantesco A-380.
En esta etapa son incorporados a la aviación civil muchos de los avances tecnológicos patentados por la NASA para sus vuelos espaciales. Pero la creciente y cada vez más especializada demanda de materiales y equipos para el diseño, dotación y navegabilidad de aeronaves de nueva generación impulsó la creación de empresas de alto rango que producen complejos sistemas GPS, monitores de cristal líquido, giroscopios de fibra óptica, giroscopios de anillo láser, indicadores de horizonte, reguladores de motores, sistemas de radiocomunicación, radios de navegación, sensores GNSS, visores telemétricos, transpondedores y otros instrumentos. Hoy se considera aprobar el uso de "tablets" para sustituir los tradicionales mapas de rutas de papel.
El aporte de la electrónica ha sido fundamental en el progreso de la aviación. Mejoró el pilotaje, la fiabilidad, el rendimiento, el ahorro de combustible y disminuyó la contaminación sónica y ambiental. También modernizó torres de control, radares, sistemas de seguridad y dotaciones para el manejo de equipaje. En los aviones transformó las cabinas de vuelo que pasaron de analógicas a digitales. El timón en forma de "cuernos" se transformó en el "bastón" Fly-by-wire y los indicadores mecánicos tipo "reloj" dieron paso a las pantallas LCD a través de las cuales los pilotos supervisan el funcionamiento de todos los sistemas del avión, las condiciones climáticas y la navegación. El anemómetro, el altímetro y el horizonte son los únicos instrumentos redondos convencionales que conviven con los nuevos sistemas digitales, con los que se realizan también las funciones de comunicación, aproximación, aterrizaje y despegue.
El beneficio no fue sólo para las compañías. Los pasajeros disfrutan de variadas opciones de entretenimiento, conexión a Internet o comunicación con el exterior en pleno vuelo. También el ahorro logrado con aviones de nueva gama estimuló la creación de más líneas, especialmente de "bajo coste", con un gran impacto en el turismo.
La tecnología avanza. Las innovaciones siguen. Los dos grandes fabricantes mundiales de aviones, Boeing y Airbus, realizan las pruebas de vuelo y de equipos de sus modelos B-787 y A350. Prometen ser naves de ensueño.
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