Comencemos por aclarar lo obvio; es muy difícil o casi imposible predecir el futuro, sobre todo en cuanto a tecnología se refiere. La ciencia ficción es particularmente mala para esto. En La Guerra de las Galaxias los humanos han avanzado en la tecnología al punto de viajar por el espacio a la velocidad de la luz, regenerar órganos humanos, entre otros. Sin embargo, sus radios producen estática y la interfaz de las naves parece haber sido desarrollada por Atari.
En el 2007 Apple anunció el iPhone. Muchos expertos, incluso fabricantes vaticinaron su fracaso. Cuando posteriormente Apple anunció el iPad, ni el más optimista de los analistas logró predecir su éxito. Todos subestimaron sus ventas por millones de unidades.
En el 2011, más de 80 imitaciones del iPad se encuentran en desarrollo por las mismas empresas que denigraron el concepto.
Apple creó una nueva categoría generalizada como tabletas. Nótese que no es la primera vez que se intenta este formato, pero sí la primera vez que se intenta con esta combinación de factores: multi-toque, sistema operativo ligero, conectividad permanente, larga duración de batería y un tamaño relativamente pequeño y de peso liviano.
Más importante aún, es la primera vez que se intenta un cambio de paradigma respecto al rol y capacidad funcional de estos dispositivos. Cuando en el 2002 Microsoft introdujo sus TabletPCs, éstas pretendían ser incluso superiores a un PC convencional. Las tabletas actuales responden a un modelo fragmentado de uso donde ocupan un área funcional intermedia; no tan sofisticado como un PC pero más útil y poderoso que un Smartphone. Forma y función van de la mano.
La clave del éxito del iPad y del iPhone ha sido la facilidad con que se pueden desarrollar aplicaciones para esta plataforma, conocida como IOS. Dichas aplicaciones han comenzado a sustituir muchas funciones que tradicionalmente se realizaban en la web.
La riqueza que ofrecen las aplicaciones y sobretodo su habilidad de integrarse con el sistema operativo y aprovechar las bondades que ofrecen los equipos ha sido el componente revolucionario. Cierto que aplicaciones en la PC también tienen dicha capacidad, pero la diferencia yace en las habilidades técnicas que poseen estos nuevos equipos que tradicionalmente no se encuentran en PCs, incluyendo GPS, giroscopio, brújula, micrófono y cámaras, sensores de luminosidad y acelerómetros. Todos estos sensores le dan una habilidad superior a las tabletas y teléfonos para relacionarse con su entorno, para saber dónde están y qué está haciendo el usuario con el aparato.
Si bien la web tiene la ventaja de poder funcionar en cualquier plataforma, las aplicaciones, al estar íntimamente relacionadas con el aparato en que se usan, logran una mejor experiencia para el usuario, en general.
La combinación de recursos locales (en la aplicación) con recursos remotos (en un servidor) permiten un uso más eficiente de las redes inalámbricas y ofrecen mejor velocidad de respuesta. De esta forma, una aplicación bien concebida es preferible a su página web.
Si bien algunos creen que las aplicaciones matarán a las páginas web, pienso que serán complementarias y no necesariamente excluyentes.
Quién será el líder de esta nueva plataforma es quizás menos relevante para esta discusión. ¿Son una moda o están aquí para quedarse? Personalmente apostaría a que en el futuro habrán más tabletas que PCs por hogar, e incluso que teléfonos. Después de todo, los niños no necesitan teléfonos.
¿Serán las tabletas la salvación para las empresas de medios? Como mi profesor de estadísticas diría: "depende". No me cabe duda que este mundo de "aplicaciones" es una tierra más fértil para el negocio de audiencias y de contenido de lo que fue la web. Después de todo, el contenido es rey y seguirá siéndolo. La gran diferencia es que la definición de contenido ha cambiado sustancialmente. Hoy en día "contenido" incluye aquel generado por expertos y por neófitos; incluye aplicaciones, bases de datos, juegos y la inmensidad de información generada por el colectivo.
El bajo costo de entrada al mundo del contenido hace que la competencia sea más feroz. Se abren posibles negocios en nichos y se complica la subsistencia en los rubros temáticos tradicionales. Por definición, cada tema es mejor tratado con una combinación única de elementos. Lograr la mejor cobertura de la Fórmula 1 no es lo mismo que lograr la mejor cobertura Política.
Las empresas de medios que logren adaptarse a esta realidad serán las que sobrevivan, las que no, serán reemplazadas por nuevos jugadores que harán un mejor trabajo aprovechando la infinidad de herramientas que están a nuestra disposición.
Más allá del consumo y acceso a información, las tabletas se están convirtiendo en excelentes herramientas creativas para capturar información y crear borradores. Un periodista podría salir el día entero armado de una buena cámara digital y un iPad y lograr prácticamente lo mismo que logra en una PC, sin tener que preocuparse por baterías y sin duda lograría mucho más de lo que hace con las herramientas tradicionales. El PC se utilizaría para el acabado final del contenido.
A medida que estos dispositivos avanzan, se convierten en una herramienta, no sólo de información y entretenimiento sino de trabajo, de interacción social y de expresión personal. Una PC rara vez se volvió parte de nuestra personalidad, una tableta, un teléfono, se convierten en algo íntimo.
@christianoliver