El etéreo concepto de la Nube es en la era digital, más tangible de lo que parece. El "Cloud Computing" es una tendencia imparable. Para 2012, al menos lo que se concluyó en el Infraestructure Executive Council del Corporate Executive Board, será un modelo asumido globalmente, aunque su aplicación tarde un tanto más en hacerse totalmente activa.
Las ventajas económicas, los ahorros en hardware y mantenimiento del mismo son notables como para no asumirlo. Las oportunidades de negocio y nuevos desarrollos al servicio del concepto tan amplias como para no considerarlas.
En el mismo sentido, para el usuario de a pie, la oferta es igualmente atractiva. La posibilidad de conectarse a toda su data en cualquier lugar posible es cuando menos oportuna.
Sin embargo, el reverso de la moneda también presenta sus puntos oscuros. Desprenderse del disco duro también pesa. Transferir la totalidad de los archivos de una empresa o un individuo al ciberespacio puede resultar, al menos en un supuesto escenario, de cuidado.
El mayor temor de los entusiastas y los no tanto, es saber quién tendrá acceso a su información y que pasaría con ella en un momento crítico, sean estos ataques cibernéticos o simple negligencia.
Así, las preocupaciones en torno a la seguridad -sin duda el factor que requerirá mayor inversión financiera y ética-, no es poca cosa. Y esta no parece estar del todo blindada, aún más en un momento en el que los derechos digitales están en permanente construcción.
Sin ir muy lejos, en 2009, la operadora alemana T-Mobile perdió los datos de sus clientes que estaban almacenados en la red.
"La compañía ha advertido a sus usuarios que no dejen agotar las baterías de sus dispositivos ni que tampoco las retiren, ya que en ese caso perderán todos sus datos, pues cuando se acaba la batería, el dispositivo los pierde y solo los recupera del backup que tiene online", reseñó entonces la página web Taringa!
Así, lo que resta es decantar en materia de arquitectura digital, cómo ha de construirse un espacio virtual suficientemente sano y encriptado para aliviar los temores de los usuarios, corporativos o no, y decantar qué tan amplios o no serán los límites de privacidad en esta nube. RAGO