El hecho de que el periodismo esté sometido a inmensos desafíos, por su función dentro de la sociedad, significa también que está obligado a la reflexión, y lo que representó la mayor filtración de los secretos de la política de Estados Unidos gracias a WikiLeaks, es un ejemplo imponderable.
Descifrar las incógnitas del poder político y económico, o explicar las complejidades de la misma sociedad es de por sí el mayor desafío de esa profesión
Con la violenta aceleración de los tiempos y las tecnologías, hoy más que nunca han surgido nuevos actores en este proceso, por lo que existe una redefinición y revolución en el sentido de comunicar, pero es allí donde ese llamado "ejemplo imponderable" entra a formar parte de la cadena evolutiva del ejercicio periodístico.
la disyuntiva
El solo denuedo de WikiLeaks es apocalíptico: 250.000 comunicaciones entre el Departamento de Estado de Estados Unidos -véase como la nación más poderosa del planeta y sus embajadas-, fueron filtrados. Esto evidenció que la red es un arma de doble filo.
Pero lo relevante de la historia está en que los principales "ejecutores" de este hecho primero, fueron vehementes activistas de la Web defensores del periodismo libre, y segundo, que ellos confiaron a la Prensa -a un puñado de buenos periódicos- la misión de divulgar aquellas verdades muchas de las cuales aún resultan comprometedoras.
Este último aspecto -el de la confianza sobre la prensa-, reflejó que el buen ejercicio del periodismo sigue existiendo y forjándose, y, sobre todo, que se requirió de profesionales calificados y comprometidos para que esa compleja misión de informar y procesar no dañara la vida de nadie.
Se reafirmó que la gran prensa goza de buena salud.
Desde 2006 WikiLeaks surgió como un sitio en internet para la publicación anónima de documentos secretos y delicados que se ponía a disposición de los periodistas y cibernautas para labores investigativas.
En realidad buscaba ser una válvula de oxígeno donde se lograba almacenar datos que ayudaban a completar la realidad bajo la premisa de que el poder no debe tener secretos. Ese es su principio inquebrantable.
En palabras de su propio fundador, Julian Assange, la organización emergió en una época de "profunda crisis" en el accionar del periodismo. Una época oscura en el que la investigación no tiene espacio en los medios, y menos aún si se mezclan intereses materiales.
Assange llegaba más allá en esa entrevista con el diario español El País, uno de los primeros medios que accedió a los cablegates y los divulgó junto a los periódicos Le Monde de Francia; la revista Der Spiegel de Alemania, el rotativo británico The Guardian, y el estadounidense The NewYorkTimes, en diciembre de 2010.
"Las ondas están empezando a extenderse por el mundo -profetizaba Assange-, pero creo que la geopolítica y me temo que el periodismo se dividirá entre el pre y post cablegate".
La controversia sobre la metamorfosis del periodismo tras WikiLeaks es compleja porque para muchos, en esencia, el propósito de la profesión seguirá siendo el mismo: informar; la gran diferencia desde hace un tiempo son las vías y las formas que han nacido para esto. Es allí donde está la revolución.
El veterano reportero Bill Keller, actual editor ejecutivo del The New York Times maneja con sutileza los verbos para referirse a WikiLeaks y su rol en la historia.
Para Keller el tema de WikiLeaks en la prensa "desde el punto de vista cualitativo no significa una transformación del periodismo, es más un síntoma de lo que está ocurriendo en los últimos años en Internet porque con lo anterior... se sigue haciendo lo mismo, pero ahora hay nuevas herramientas y eso es relevante".
En un contexto donde muchos anunciaban la muerte de la prensa y el reinado de Internet, "Wikileaks demostró que la gran prensa tiene un activo que no tiene la red: credibilidad. Y que esta nace de dos valores profesionales: la selección y la contextualización, lo que se resume en una palabra: criterio", reflexionaba Marta Ruiz, una de las editoras de la revista colombiana Semana, que también está publicando las filtraciones.
Es necesario reconocer el papel que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación tienen en el fortalecimiento de las democracias, al grado de que estos nuevos mecanismos se convirtieron en un valor referencial de ese modelo.
Muchos no creen que la incorporación de la Internet en la sociedad modifique la esencia de la democracia, pero sí puede transformar muchas de sus técnicas y, con esto, a buena parte de la actual vida política.
WikiLeaks reafirmó que el gran periodismo goza de buena condición, que sigue siendo indispensable para la democracia y sus ciudadanos, "y en ese sentido ellos fueron una fuente de información nueva, pero eso, una fuente más", aclara Ruiz.
"Sin duda se demostró que la Internet y la gran prensa pueden convivir de manera correspondiente por largo tiempo", acota la editora. Es por esta verdad que los periódicos están buscando cada vez más cómo adaptarse a los nuevos tiempos y sin duda, lo están logrando. Ese es el desafío del siglo XXI.