Corría el año de 1994 y, de hecho, la gran mayoría de los ejecutivos del periódico éramos menores a 30 años. En nuestras constantes búsquedas, un libro nos hizo reflexionar -Being Digital de Nicholas Negroponte- sobre el futuro de los medios y la imperiosa necesidad de montarnos en el tren de la revolución digital.
Recuerdo que me sentía como aquellos que en la Inglaterra victoriana decidieron sumarse a la revolución industrial, un evento tan importante como la revolución que comenzaba a tener presencia cada vez más evidente en nuestras vidas. Sólo que esta vez se trataba de códigos, una computadora y diferentes medios para difundir información.
Nuestro primer site tuvo como administrador a un estudiante de MIT que utilizaba un servidor debajo de su cama para albergarnos, y en el invierno, calentar su cuarto y el sándwich de tentempié para sus largas noches de programación.
Era un site estático, con apenas 4 o 5 noticias producto de un intercambio. A los pocos meses, ya con un dominio independiente, llevaba las mismas noticias más una sección de indicadores económicos, y toda «esta información» se actualizaba apenas una vez al día.... Seguíamos pareciendo un periódico anticuado... ¡pero ya estábamos en el ciberespacio!
Paralelamente, en la organización desarrollábamos un modelo periodístico capaz de adaptarse a las necesidades de nuestras audiencias y a los nuevos requerimientos de los medios. Nuestro objetivo: ser un medio de vanguardia y alcanzar a nuestro público desde nuevos puntos de vista. El reto: no vernos como una vieja en minifalda, sino un medio a la caza de honrar los desafíos de la cada vez más creciente transformación derivada de la llegada de Internet a nuestro cotidiano.
En 1994 éramos uno de los pocos medios con más de 75 años de historia, y para asumir plenamente esta transformación era necesario romper la actitud de comodidad.
¿Para qué cambiar y esforzarnos si nos va bien? Era la pregunta que nos hacían y confieso que alguna vez nos hicimos. ¿Para qué, si todavía se utilizan máquinas de escribir en la Redacción y tenemos un sistema que no permite muchos cambios? Visto así, la pregunta no dejaba de tener cierta pertinencia.
Pero paralelo al continuo desarrollo del site, trabajamos en una reestructuración profunda de la Redacción, lo que nos llevó a la posibilidad de conjugar la articulación de ambas plataformas.
El tiempo siguió pasando y en 1997 ya estábamos en capacidad de presentar en nuestro site avances noticiosos, y por primera vez comenzamos activamente a hacer branding de nuestra marca EUD.
Decidimos ser un portal horizontal de noticias porque somos en Venezuela un mercado tan pequeño que tenemos que arropar la mayor cantidad posible de lectores, e incorporar progresivamente a esta estructura los sites verticales, destinados a audiencias específicas.
Y este concepto, que ahora vemos claro y concatenado, en un principio nos llevaba a preguntas clave para nuestras estrategias: ¿cómo podemos desarrollar un site vertical líder sin canibalizar nuestro mercado de clasificados en la versión papel? ¿Dónde ponemos el énfasis? ¿En papel o en Internet?
En menos de seis años quedó demostrado que estas preguntas que nos hicimos tanto nosotros como todos los periódicos tradicionales del mundo no fueron en vano, y sólo sobrevivimos aquellos que logramos combinar papel e Internet con inversión adecuada.
El año 99 fue un año de definición estratégica. La gran batalla tecnológica fue definida por la holgura del bolsillo. La mitad de la primera década del siglo XXI estuvo dedicada a la consolidación y a la definición de la estrategia multimedia de la organización. ¿Cómo hacer para que este medio cuasicentenario pudiera estar disponible 24/7 por cualquier medio? ¿Cómo agregar valor?
Desde el análisis geopolítico de una noticia, hasta el desvío a tomar para evitar el hueco de la carretera ¿cómo presentarnos audaces, ágiles, versátiles y curiosos sin perder la seriedad que siempre nos caracterizó?
Han pasado 15 años desde que la lectura de un libro y el sueño de una persona llevaron a El Universal a convertirse en la organización de generación de contenidos multimedios y multiplataforma que es hoy en día. Hace 15 años, pocos podían imaginar que esta revolución global, tal y como fue en su momento la revolución industrial, transformaría la manera de percibir el mundo y de hacer negocios, y que además generaría profundos cambios sociales y económicos de los cuales sólo hemos vivido apenas el principio.