En 1995 el filme Waterworld mostró un mundo cubierto por agua que se movilizaba gracias al uso de tecnologías simples y que con pocas esperanzas, buscaba la posibilidad de sobrevivir. Apenas a 16 años del estreno de la película, el mundo acuático no es más ficción, sino una realidad.
La supervivencia en los mares se ha convertido en una de las alternativas con más futuro para el mejor aprovechamiento de las tierras para el abastecimiento del ser humano; también una opción para combatir la superpoblación de los espacios y hasta una posibilidad de generar nuevas formas de socializar y divertirse.
Arquitectos, desarrolladores informáticos, diseñadores, ingenieros y técnicos de la industria de la navegación han creado complejos hoteleros que se movilizan por los siete mares; naves eficientes que llevan en su interior los productos que sostienen a la economía mundial y hasta poblaciones enteras en medio de alta mar, como solo la imaginación de Julio Verne pudo vislumbrar. A la inventiva del hombre le depara un futuro muy azul.
El gran consentido
Al hablar de cruceros, el tamaño sí importa. Es decir, a mayor dimensión, más capacidad de pasajeros y mayores requerimientos.
La mayor necesidad de un crucero radica en la energía, tanto para movilizarse como para ofrecer buena atención al público, de acuerdo a lo manifestado por René Roussel, quien fuera vicepresidente de la naviera Holland America Line.
Para cubrir esta necesidad se han creado sistemas de energía alimentados por plantas de gas natural dentro de las naves.
Marien López, vocera de Celebrity Cruises, explica que la empresa naviera que representa ha sido la primera en implementar turbinas a gas en su flota, lo que ayuda a disminuir los efectos de la contaminación en el ambiente como parte del programa ecológico Save the Waves.
Los cruceros solían ser los grandes contaminantes del océano, ahora se transforman en "eco barcos". Para ello han seguido la pauta de Marpol (Convenio internacional para prevenir la contaminación por los buques), que señala que toda embarcación de más de 400 toneladas de peso debe encargarse de las aguas servidas y de los desechos que produce.
En la actualidad, las grandes compañías navieras cuentan con procesadoras a bordo que compactan los residuos haciéndolos inocuos; luego se empaquetan y los trasladan a tierra firme para ser posteriormente usados por plantas recicladoras.
Gigantes mejorados
Buque mercante, trasatlántico o sencillamente carguero, la presencia de este grande del océano ha sido un factor primordial para los intercambios económicos en el ámbito global.
Los últimos cinco años para la industria de los cargueros han sido determinantes pues han invertido en mejorar su relación con el ambiente.
Algunas compañías como Maersk (fabricantes de barcos contenedores) han adquirido barcos diseñados por Daewood, que disminuyen en 17% la emisión de combustibles.
La intención es que en 2020 se alcance una disminución de 35 por ciento de las emisiones contaminantes.
También Cosco, conocida por ser dueña del astillero más importante de Asia, está utilizando la tecnología australiana de Solar Sailor para colocar paneles fotovoltaicos (que lucen como a las velas de carabelas) con los que buscarán captar energía proveniente del sol y del viento para reducir el consumo de combustible en 40%. Se espera que en cuatro años ya los primeros barcos con esta tecnología surquen los mares.
Otras "Venecias" Si en el mar la vida es más sabrosa, ¿por qué no vivir en él? Esta parece ser la premisa que mueve a The Seasteading Institute y a Marine Innovation & Technology quienes maduraron la antigua idea de comunidades en el mar, pero esta vez con los avances que la tecnología puede ofrecer.
ClubStead es uno de los proyectos que unifica procesos utilizados en plataformas petroleras (como los soportes Pillar y plataformas semisumergibles) con métodos arquitectónicos de Tensegrity (estructuras de tensión de materiales) y la hidrodinámica de los cruceros. El objetivo es crear ciudades seguras, autosustentables y que ofrezcan las comodidades de tierra firme.
Patri Friedman, fundador de ClubStead manifestó que gracias a este tipo de ciudades cambiarán las formas de relacionarse y hasta los sistemas de gobierno. Además, la construcción marítima estará diseñada para enfrentar eficientemente el cambio climático y el nivel de los mares. Toda una panacea que maravillaría a Aquaman.