Considerar al fútbol como una religión llevó a nombrar "catedrales" a los estadios, y aunque el fervor por este deporte lejos de desvanecerse, aumenta, los recintos que hoy lo albergan están más cerca de ser un parque de atracciones que un edificio de culto anclado en siglos pasados.
Más allá del fútbol, el deporte en su totalidad se ha convertido en un espectáculo masivo en el que la televisión tiene mucho que ver, y como tal su oferta debe ser atractiva. Pero a pesar de que la globalización de las comunicaciones puede llevarle hasta su casa la final de la Liga de Campeones o la definición del grand slam de Wimbledon, los estadios no se han vaciado y quienes acuden a ellos van en busca de una experiencia inolvidable, que va más allá de lo que pueda verse en el campo o la pista.
Las instalaciones deportivas han evolucionado con el advenimiento del Siglo XXI -desde su construcción hasta los servicios que ofrecen a sus visitantes- y la tecnología ha sido su principal propulsor.
Para quienes estudian el progreso de estas estructuras, el Mundial de fútbol Corea-Japón 2002 definió un nuevo modelo arquitectónico y funcional que le otorgan a estos grandes edificios características de multiusos.
Al Allianz Arena de Múnich (Alemania), por ejemplo, que será escenario en 2012 del partido decisivo de la próxima Champions League también es usado como centro de reuniones para ejecutivos y sus palcos VIP han recibido fiestas y eventos conmemorativos. La casa del equipo Bayern Múnich, es además un icono dentro de la ciudad con una estructura que se asemeja a un colchón inflable y que cambia de color, de rojo a blanco o azul. Al igual que otros estadios, también es un museo para turistas y locales, que pueden recorrer allí los años de historia del club alemán mientras disfrutan del trabajo de su construcción.
Aquella imagen de una tarde de beisbol compartida en sillas de madera en la que había que pararse para ir hasta un carrito de metal a comprar un perro caliente puede ser nostálgica, pero cada vez menos común en recintos del primer mundo. El nuevo estadio de los Yanquis de Nueva York, inaugurado en 2009, redimensionó el concepto de servicio al público. No sólo hay cómodos asientos acolchados donde se puede esperar ser atendido por los servicios de comida mientras se ve el juego, sino que también hay restaurantes de sushi y carnes. Además las múltiples pantallas que están en el estadio permiten a los fanáticos seguir el juego hasta en los baños.
La tecnología en el deporte también está al servicio del espectador y de los atletas. En el tenis, la utilización del "Ojo de Halcón" permite a los jugadores -y a los jueces- evaluar a segunda vista si una pelota picó o no fuera de la raya y para ello se necesitan al menos cuatro cámaras y un programa desarrollado especialmente para proyectar la trayectoria de la bola.
Pero el empleo de la ciencia aplicada a la construcción de los estadios imprime otro nivel a esas grandes estructuras de cemento y las convierte en joyas arquitectónicas como el estadio Nacional de Beijing. El conocido como "Nido de Pájaro" por su bella estructura exterior entretejida, fue desarrollado con un concepto ecológico que permite recoger el agua de lluvia para su propio riego y limpieza.
Los Juegos Olímpicos de China en 2008 también dejaron una impronta con la creación del "Cubo de agua", el centro donde se disputaron las competencias de deportes acuáticos.
Su recubierta exterior, creada con cojines de aire, regula el sobrecalentamiento, mientras que su techo tiene un sistema de iluminación que hace que el edificio cambie de color según las condiciones meteorológicas y el momento del día. Así el interior lucirá azul en días soleados, amarillo en la noche, y blanco cuando haya mal tiempo.
La próxima cita olímpica que se disputará en Londres en el 2012 también propone avances en este tema.
El principal orgullo de Inglaterra es el nuevo estadio de Wembley, sede de la selección nacional de fútbol.
El recinto tiene la mayor cantidad de baños en el mundo (2 mil 618 inodoros), pero además resolvió el viejo conflicto de los estadios Olímpicos donde también se juega al fútbol.
La pista para las pruebas de atletismo se instala sobre una plataforma removible en lugar de los asientos que están más cerca del césped y el proceso lleva sólo unos pocos días.
Pero su mayor logro es el arco de 133 metros que lo cruza. Además de ser una referencia visual para la ciudad, es el soporte del techo que puede retraerse en los días soleados o cerrarse en los comunes días lluvioso londinenses.
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