No existe droga perfecta contra el dolor. No todavía. Y es que aun cuando la tecnología asoma un sinfín de posibilidades en el área de la Medicina y la Farmacología, la invención de un analgésico que, además de contrarrestar el dolor, inhiba sus efectos secundarios apenas da sus primeros pasos.
Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, (IAPS, por sus siglas en inglés) éste se define como una experiencia sensorial y emocional desagradable ocasionada por un daño tisular (de los tejidos) que puede ser real o potencial.
De acuerdo con su tiempo de evolución, existe el dolor agudo (menor de tres meses) o crónico (mayor de tres meses). Dependiendo de su mecanismo de producción está clasificado como nociceptivo (fisiológico y se activa como sistema de defensa del organismo ante lesiones) y neuropático (producido por un daño al sistema nervioso somato sensorial, generalmente crónico, que deteriora la calidad de vida). Cuando se presentan ambos se trata de dolor corpoexistente.
Cuando existen investigaciones que indican que, por ejemplo, el 90% de la población mundial sufrirá de lumbalgia (dolor corpoexistente), la doctora Ariadna Rodríguez, directora médica de Pfizer-Venezuela, explica qué puede esperarse de los tratamientos contra el dolor.
-¿Qué ofrecen los últimos estudios sobre el tratamiento del dolor?
-Hace 20 años el conocimiento de todos los neurotransmisores involucrados en el dolor neuropático no se conocían tan bien como ahora. Con el desarrollo de técnicas de investigación cada vez más especializadas se ha podido conocer qué es lo que pasa en las neuronas cuando se produce el dolor, y esto permite el desarrollo de fármacos que actúan más específicamente en algunos nociceptores (receptores de dolor) cambiando o modulando el proceso de neurotransmisión. Hemos avanzado en neurobiología y en consecuencia en farmacología para el dolor porque anteriormente los fármacos inhibían de forma no selectiva la captación de neurotransmisores y actuaban en varios sistemas a la vez con muchos efectos secundarios.
-¿La eliminación de los efectos adversos son el principal avance?
-Por ahora no se eliminan, se disminuyen porque hay fármacos con espacios de actuación más específicos. En todo caso, así como son diferentes las causas y los síntomas, los tratamientos también varían por cada tipo de dolor.
-Alta tecnología en el manejo del dolor, ¿para qué se usa?
-Hay tratamientos de tipo invasivo o intervencionista como los bloqueos nerviosos. Lo más sofisticado y que se usa para dolores severos que no responden a tratamientos convencionales son las bombas de infusión intratecal o de neuroestimulación medular (dispositivos directamente conectados a la columna vertebral).
-¿Están disponibles en Venezuela?
-En el país no hay una unidad de dolor intervencionista como tal pero sí existen centros como el hospital Miguel Pérez Carreño que tienen tiempo con un curso universitario sobre dolor y hacen algunos procedimientos. A nivel privado lo hacen varios neurocirujanos pero el mayor inconveniente es que los neuroestimuladores son costosos. Una bomba intratecal (bolsillo subcutáneo lleno de fármacos conectado a un catéter que va directo a la columna) puede costar 10 mil dólares sin contar la hospitalización.
-¿Qué otros avances trae el futuro inmediato?
-La Medicina ha logrado identificar alteraciones genéticas que pueden evitar que se genere una sobreproducción de canales de sodio, responsables de provocar mayor dolor. Por otro lado, con enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoidea no se ha avanzado mucho en el área de dolor pero si en su tratamiento per se, lo cual es maravilloso porque al controlar la enfermedad evitas la destrucción de articulaciones y se evita que el paciente tenga dolor.
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