Tanto una choza o cabaña de tierra bien aislada, como una innovadora y sofisticada vivienda que produce la energía que necesita y la usa eficientemente, son estructuras que podrían apuntar hacia una sociedad más sostenible.
La arquitecta Silvia Soonets, profesora de Diseño Arquitectónico de la Universidad Simón Bolívar, considera que no es fácil definir la "vivienda ecológica", ya que hay diversos factores que inciden en la sostenibilidad de una construcción: su impacto en el medio ambiente, los materiales con que está construida, las tecnologías que incorpora y el uso consciente de que es objeto por parte de sus habitantes.
Aclara la arquitecta que "cada uno de esos factores es importante y cada uno de ellos está presente, en mayor o menor medida, en las construcciones que en la actualidad pretenden merecer el calificativo de ecológicas".
En el ámbito mundial han surgido iniciativas en el sector de la construcción con la finalidad de reducir el impacto medioambiental.
Por ejemplo el Consejo de la Construcción Verde de Estados Unidos desarrolló el sistema de certificación de edificios sostenibles, LEED (Líder en Eficiencia Energética y Diseño sostenible).
En Inglaterra, el Instituto Británico de Investigación para la Construcción (BRE) desarrolló el método BREEAM (BRE Método de Evaluación Ambiental). Organizaciones y gobiernos han adoptado estos sistemas de certificación de edificios sostenibles como guía para evaluar las construcciones "verdes".
Existen propuestas totalmente sustentables y casi autónomas, como la de la Casa Alemana u otras, en las que se utilizan energías renovables alternativas que aprovechan la luz natural con paneles solares o celdas fotovoltaicas; y donde el agua -incluyendo la de lluvia- se recicla y reutiliza almacenándola en depósitos subterráneos, y a la vez, las aguas negras se tratan y aprovechan para el riego de los jardines.
En estas construcciones, más allá de la estética o de los materiales que la componen, se incorporan sistemas que garantizan la eficiencia energética dentro de la casa como calentadores solares o a gas, lámparas o bombillos ahorradores, aislamientos térmicos, los urinarios sin agua, inodoros de baja descarga, grifos temporizados o duchas de flujo moderado y la incorporación de electrodomésticos ahorradores.
El cerebro doméstico
La tendencia hacia la conformación de hogares ecológicos, en cualquier parte del mundo, apunta "no solo a incluir aparatos ecológicos que consuman menos, sino que se usen eficientemente", así lo expresa el ingeniero Carlos Urdaneta, director de Smarthouse, una empresa dedicada a la instalación de sistemas inteligentes en Venezuela con los que puede automatizarse la gestión energética, seguridad, bienestar y comunicación de una vivienda.
En estas "casas inteligentes" se programa el funcionamiento de algunos equipos o servicios según los patrones de hábito y consumo de los usuarios, para incrementar la eficiencia en cuanto al uso racional de la iluminación, el control del riego o el ajuste en la climatización de la misma.
Urdaneta advierte que tener una vivienda totalmente "verde" en Venezuela representa una inversión elevada, porque el costo energético en el país es muy bajo, es decir, que es poco probable que la inversión se vea reflejada como un verdadero ahorro, en corto plazo. Sin embargo asegura que con el uso racional de los sistemas domésticos se puede lograr 50% de ahorro energético.
Tecnología eficiente
"Ser ecológico no es seguir viviendo como hasta ahora, sin modificar los hábitos pero gastando menos porque es más eficiente la tecnología" así lo expresa el arquitecto urbanista de Glocalstudio, Béla Kunckel.
Explica que hay iniciativas muy valiosas, pero que es necesario un cambio de paradigma como individuos y como sociedad.
Kunckel aclara que en una verdadera conciencia ecológica no basta consumir menos energía, sino entender de dónde vienen las cosas, cómo se producen, cuánta energía gastan y cómo la consumen, para que se le dé el justo valor.
Mientras eso ocurre, el arquitecto sugiere utilizar algunas recomendaciones de las normas LEED que no implican grandes cambios pero que proporcionan beneficios sustentable, como los sistemas de enfriamiento, que aprovechan la sombra y la ventilación natural.
Además es conveniente utilizar materiales que respiren, que dejen pasar la humedad y el aire, sin afectar el medio ambiente; incorporar un "techo verde" o áreas verdes que aprovechen los recursos de la zona, con grama, gramíneas del sitio o matas resilentes.
Es importante también tener la menor cantidad de espacios cerrados construidos con concreto o con materiales duros como lozas o cerámica que no dejan pernear el agua, que bien canalizadas podrían llegar alimentar las aguas subterráneas.
Futuro ambiental
El reto de quienes toman las decisiones al momento de construir o remodelar es "identificar lo que es pertinente en cada caso y aceptar que muchas veces es más una cuestión de sentido común, de entendimiento de tecnologías tradicionales y de aplicación de medidas pasivas de protección solar o de uso racional de materiales comunes, más que la utilización de tecnologías sofisticadas, que pueden, sin embargo ser una herramienta invalorable", así lo expresa la profesora y experta en el área Silvia Soonets.
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