El poder del motor de 300 caballos de fuerza de una enorme Hummer de tres toneladas es el sueño de muchos. Imaginarse al volante del monstruo metálico, abriéndose paso en las calles, es un placer para ellos. No sorprende, entonces, que la venta de camionetas gigantes como esa, junto a vehículos deportivos capaces de alcanzar los 250 kilómetros por hora, aumente año a año en el mundo.
Muchos otros piensan, en contraste, que el futuro pertenece a los automóviles híbridos y eléctricos. Se viven momentos de acalorado debate alrededor del calentamiento global, entre otros males derivados de la contaminación ambiental, y las leyes de regulación ganan fuerza. Bajo ese esquema, las máquinas devoradoras de gasolina no encajan bien.
Venezuela, como país productor de petróleo, sigue paso a paso la gran batalla actual de la industria automotriz: motores "tradicionales" contra motores "verdes".
Ojo. Son modelos distintos, pero el factor ecológico no es exclusivo de uno u otro. Tal vez la guerra, a mediano plazo al menos, termine en empate, aunque los autos híbridos y eléctricos van ganando terreno.
General Motors, por ejemplo, desarrolló una Hummer verde, que reduce las emisiones de dióxido de carbonno (CO2) con respecto al modelo tradicional.
Bajando a la tierra, lejos de los vehículos de lujo, el costo de híbridos y eléctricos es alto para el consumidor promedio. En EEUU y Europa, sus promotores aseguran que la inversión puede amortizarse con el paso del tiempo al disminuir el gasto en gasolina, aunque hablamos de brechas promedio entre 5 y 10 mil dólares.
La combustión sigue dominando el mercado.
la tradición
Hoy, el trabajo con los tradicionales motores térmicos se enfoca en conseguir mayor rendimiento con menor consumo de combustible.
¿Cómo? El mecanismo básico es dosificar la inyección de combustible y, con esto, la generación de energía, dependiendo de las necesidades que tenga el auto en situaciones específicas. No es lo mismo acelerar, lo que produce mayor gasto, que mantener una velocidad fija. Un motor de ocho cilindros puede funcionar con cuatro en los momentos en los que se requiere menos potencia.
Si se reduce el consumo, se reduce la emisión de CO2.
El diseño de los nuevos automóviles apunta a la misma meta, complementando los cambios en la alimentación de los motores con carrocerías más ligeras, lo que reduce la energía necesaria para mover el carro.
Combustibles como gas, diesel o etanol, por otro lado, son alternativas a la gasolina sin dejar de lado el modelo térmico.
No parece que, en lo inmediato, los motores térmicos pierdan el mando, pues su impacto ambiental empieza a ser visto en contexto. Según estudios de la Universidad Tecnológica de Viena, los vehículos particulares son responsables de 5% de las emisiones de CO2 en el planeta. La industria produce el 25% y la generación de energía doméstica el 23%.
Una variación en el mercado, además, requiere cambios de mentalidad y estos son lentos. Los altos precios del petróleo y la reciente crisis financiera mundial hacían preveer giros en las preferencias de los consumidores globales. No fue así.
las alternativas
El desarrollo de automóviles híbridos encabeza la lista de modelos alternos.
Se trata de sistemas que combinan los motores de gasolina con motores eléctricos. El Leaf de Nisssan y el Volt de General Motors son de los carros pioneros con cierto peso en el mercado. Aún los motores térmicos se mantienen como la fuente de energía primaria en estos casos, pero la energía eléctrica pasa al mando en los momentos de más exigencia. Ya se tiene un rendimiento aceptable en la vía, pese a que aún se sacrifica desempeño en pro de un menor consumo energético.
Los autos 100% eléctricos, en otra rama de desarrollo, acaban con el problema del CO2 y algunos hasta se alimentan de hidrógeno para expulsar oxígeno.
Su desempeño, adicionalmente, ha mejorado, tal como los híbridos, sin igualar todavía a los tradicionales.
El problema a solucionar es la falta de autonomía. Sus baterías tienen que cargarse con fuentes externas, es decir, se cargan como si fuesen un celular gigante. Si alguna vez ha olvidado enchufar su teléfono, imagine si eso le pasa con su vehículo.
En lo ambiental, el punto en contra de los modelos alternos de energía son las baterías. Las tradicionales de plomo son reciclables. Las eléctricas no lo son y éstas son altamente tóxicas.
La energía solar se presenta como la más nueva posibilidad, pero aún no se logra un modelo capaz de competir en el mercado.
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