En su edición del 12 de julio de 1913 El Universal dio cuenta del primer choque en Caracas -en la esquina de Las Gradillas, para ser exactos- entre dos vehículos a motor, "esos que llaman impropiamente automóviles y que andan por esas calles a 15 y hasta veinte kilómetros por hora...".
Pero mucho antes, el 22 de julio de 1894 en París, ya habían comenzado las carreras de estos "flamígeros aparatos de hierro". En efecto, en la fecha citada, un total de 21 temerarios hombres se colocaron al volante de sus respectivas máquinas en la salida de la primera carrera de autos de la historia, tras la convocatoria del diario Le Petit Journal.
Las normativas para esta inédita competencia no tienen desperdicio: "los autos, no jalados por caballos, tienen que ser seguros, maniobrables y económicos".
Pues bien, el objetivo era cubrir los 126 kilómetros que separan la capital francesa de Rouen, hecho que concretaron 17 de los 21 vehículos que iniciaron la prueba. Más de 6 horas tardaron los aventureros en cubrir la ruta, resultando vencedor el marqués de Dion, que se hizo acompañar (por si acaso) de su mecánico Georges Bouton.
El triunfador condujo un vehículo con motor a vapor que dejó un promedio de velocidad de "casi" 19 kilómetros por hora.
La fórmula uno
Desde aquellos lejanos tiempos mucha agua ha corrido bajo los puentes y aunque los objetivos fundamentales de ir más rápido y llegar primero se mantienen inalterables, muchas variables se han adosado al deporte de las cuatro ruedas.
Luego de décadas de carreras de todo tipo, fue en 1950 cuando se da inicio a la Fórmula Uno como tal, esa que actualmente desata pasiones en todo el planeta.
Es así como, desde ese primer campeón, Giuseppe Farina, pasando por Juan Manuel Fangio, Stirling Moss, Jackie Stewart, Niki Lauda, Alain Prost, Nigel Mansell, Ayrton Senna, Michael Schumacher, hasta Sebastian Vettel, el automovilismo de velocidad cosecha héroes de las pistas y fieles aficionados.
La idea, que se ha mantenido hasta el presente, era incorporar los adelantos tecnológicos en los autos para hacerlos más fiables, duraderos y veloces, parámetros que, en teoría, permearían a los carros de serie, esos que utiliza la gente a diario.
En todo caso, la F1 en particular tiene esa capacidad de regenerarse año tras año, apuntalado en esos avances de la tecnología que no dejan de sorprender.
la aerodinámica No todo se simplifica a acelerar, mucho menos al motor más potente. Y en esto no existe un mejor ejemplo que el éxito que desde hace dos temporadas está cosechando la escudería Red Bull.
El equipo de la bebida energética se las ha ingeniado para poner en pista a unos monoplazas que toman las curvas a velocidades vertiginosas sin siquiera alterar su línea.
Firmes y constantes, estos autos también tienen la capacidad de salir de esos segmentos quebrados más rápido que sus rivales de turno, y en eso tiene mucho que ver la aerodinámica.
¿Quién mejor que el mago Adrian Newey para poner su sello en este sentido?
Y es que el simulador de Red Bull es el mejor de toda la Fórmula Uno, porque copia en detalle cada una de las pistas del "Gran Circo".
Aparte de esta ventaja, Newey trabaja con unos 200 ingenieros de primer nivel, pertenecientes a las grandes escuderías, que fueron reclutados con buenas ofertas monetarias durante los últimos años.
Se dice que uno de ellos fue el creador del Mass Damper en Renault, aquel amortiguador inercial de masas prohibido en 2006, y que actualmente -aplicado al monocasco- , podría ser el "culpable" del perfecto aprovechamiento que hace el RB7 de su aerodinámica.
El Mass Damper prohibido en 2006 mantenía la altura constante al suelo, y mejoraba la eficiencia, pero lo que ha logrado Adrian Newey y su equipo en 2011 parece que va más allá.
Especialistas aseguran que el monoplaza azul se inclina hacia delante si la curva es rápida y bascula ligeramente hacia detrás si es lenta. Actúa así en función de la presión del aire y la flexión de las suspensiones.
Esto representa un gran avance, ya que mejora el agarre aerodinámico a base de tener siempre la posición óptima en cada momento, alcanzando prácticamente la perfección, sobre todo en las jornadas de clasificación con neumáticos nuevos.
En fin, desde aquel choque en Las Gradillas hace ya 98 años, hasta el presente, el automovilismo ha ido en franca evolución. El límite pareciera estar mucho más allá de la bandera a cuadros.
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