Opinión
martes 03 de mayo, 2011
Las torturas a que nos someten las lumbreras chavistas

Hace poco escribí un artículo cuyo titulo fue "Cuál es la única solución para el país", en el cual creo haber dibujado claramente el catastrófico estado en que las lumbreras chavistas han sumido a este pobre país, en todas las áreas de relevancia.

Hoy me voy a referir a cosas que no son trascendentales, pero con las cuales las lumbreras también le joroban la vida y torturan a la gente innecesariamente, y que con un mínimo de cerebro (¿tendrán algo de eso?) se podrían arreglar para el alivio de todo el mundo, con lo cual, además, Papadiós se podría ganar unos votos, aunque seguro que, como no me paran porque soy un don nadie, no van a hacer nada al respecto. Veamos algunas de ellas, porque por supuesto hay muchas más cosas además de las que reseñaré aquí, en que, como siempre, no hacen más que meter la pata y poner la torta.

Lo del RIF. Antes de Chávez el RIF se sacaba sólo una sola vez en la vida; no hacía falta volverlo a sacar, a menos que uno lo extraviara. Pero llegaron los genios chavistas e impusieron la norma de que hay que "actualizarlo" cada tres años, y pasado ese lapso el RIF se "vence". Señores lumbreras, explíquenme porqué una cosa que vale de por vida, se vence. La cédula se renueva porque tiene la foto del ciudadano, y por supuesto un tipo de 40 años no va a andar con la cédula que obtuvo a los 8 años, pero en el RIF no hay foto, así que no hay porque renovarlo. Hoy en día cada tres años hay que calarse el calvario de pasar un día completo en el Seniat para renovar el dichoso RIF, y el Seniat tiene que recargarse de personal para atender a esa barahúnda. ¿Ven ustedes que cerebro tan brillante tienen los genios que inventaron esta disposición?

Los increíbles requerimientos de Cadivi son de Ripley. Hay que poner "separadores" entre cada uno de los recaudos; vaya usted a saber para qué. Hay que pegarle unas etiquetas con el nombre del recaudo siguiente a cada separador; es decir, antes de la fotocopia de la cédula hay que poner un separador con una etiqueta que diga CEDULA, como si los chamos de Cadivi fueran tan burros que si ven la fotocopia de una cédula no supieran qué es eso. Hay que numerar todas las páginas, incluyendo los separadores. Hay que pegar una etiqueta a la carpeta que contiene los recaudos con un nombre kilométrico, cuando bastaría con, por ejemplo, a una solicitud de dólares para un estudiante, ponerle una etiqueta que diga ESTUDIANTES. Hasta hace un tiempo había que colocar los ganchos de las carpetas, aunque ustedes no lo crean, ¡al revés! Bueno, pare usted de contar. Por ello, mucha gente tiene que bajarse de la mula con gestores para evitar ese infierno, porque si hacen los trámites ellos mismos quedan al borde del suicidio, o tienen que practicarse una cura de sueño. Para colmo de males, solicitudes que cualquier chamo analiza en 10 minutos, pasan en Cadivi, aunque ustedes tampoco lo crean, hasta dos meses.

Los registros inmobiliarios. Hace unas semanas tuve que sacar la certificación de gravamen de un inmueble. Fui al registro con los datos del documento de adquisición del inmueble, único recaudo necesario para dar dicha certificación. Me pusieron a llenar una planilla con una pila de datos (no entiendo para qué). Después me hicieron esperar media hora mientras localizaban el tomo donde estaba el documento (cosa que debe tomarse sólo un par de minutos en cualquier archivo decente de un registro). Me lo trajeron. Me sentaron y me pidieron llenar una planilla de dos páginas tamaño oficio con una multitud de datos como hasta la partida de nacimiento de la tatarabuela del que suministró la arena al constructor del edificio, absolutamente innecesarios, pues con sólo mi nombre y los datos del documento de adquisición, es más que suficiente. Media hora. Entrego la planilla. Me piden esperar. Media hora más. Me entregan una planilla con una orden para calcular los derechos que tengo que pagar para que me den la certificación, y me dicen que vaya al Departamento de Cálculo, pregunte en voz alta quién es el último, y me meta en la cola. Lo hago. Un zafarrancho gigantesco. Se armó una trifulca porque dos personas que estaban antes de mí casi se van a las manos por ver quién iba primero. Cada persona a la que hacían el cálculo, después de haber entregado su planilla, esperaba media hora, y lo que hacen los muchachos del Dpto. de Cálculo es meter en el computador el nombre de la persona, poner una x en el trámite a realizarse, apretar una tecla, y sale la planilla con la que hay que ir al banco a pagar (todo lo cual se toma un minuto). Dos horas y media más. Se me estragó el estómago; me tuve que ir, y volví al día siguiente tempranito para no esperar tanto (y esperé "sólo" hora y media, pues llegué de tercero). En fin, un espantoso martirio, y lo que es peor, absolutamente innecesario. Una amiga mía, me contó que haciendo una diligencia en ese mismo registro, aunque ustedes no lo crean, rompió a llorar.

De los registros mercantiles, ni hablar. Un pana mío que registró una empresa hace poco, me contó el calvario que es eso. A su abogado le devolvieron los estatutos como quince veces porque no aceptaban el objeto de la empresa; que estaba muy general, que debía ser más específico, que no me simpatiza, que ta ta ta, etc. Señores de los registros, el objeto de una empresa es el que le da la perra gana a sus propietarios; cualquiera tiene derecho a fundar una empresa simplemente para "realizar cualquier actividad de lícito comercio", y ustedes no pueden objetarlo.

Bueno señor Chávez, si quiere ganarse unos votos, que seguro le van a hacer falta porque la cosa se le está poniendo bien peluda, saque un decreto que obligue a todas las lumbreras del Gobierno a facilitarle a la gente los trámites que tienen que hacer para cualquier gestión, y ordene que se vigile, que se cumpla, y usted verá que el pueblo se lo va a agradecer, además de la satisfacción que le quedará por hacer una cosa que le ayudaría a dar a dicho pueblo la "mayor suma de felicidad posible", cosa que usted repite hasta la saciedad, pero que nunca hace.

herbert_hudde@yahoo.es