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CARACAS, viernes 29 de abril, 2011 | Actualizado hace
 
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Beatificación | La visita se realizó en enero de 1985
Juan Pablo II trajo una prédica familiar en primer peregrinaje a Venezuela

El pontífice destacó la importancia de los valores familiares y rechazó el aborto, la eutanasia y el divorcio

Imágenes de la primera visita papal (Archivo)
  EL UNIVERSAL
viernes 29 de abril de 2011  07:09 PM

Lo llamaban el papa viajero. Juan Pablo II rompió el molde de sus predecesores y salió del Vaticano más que ningún otro pontífice en la historia. África, Europa del Este el Medio Oriente, todos fueron destinos visitados por el pontífice, quien el 26 de enero de 1985 pisó por primera vez tierra venezolana para traer un mensaje que reforzaba los valores familiares como el matrimonio y el respeto a la vida.

Su primera visita a la nación transcurrió en medio de la emoción de los feligreses, quienes atraídos por su halo espiritual lo esperaban en las calles para estar en su presencia y recibir la bendición.

El pontífice, quien fue recibido por el entonces presidente Jaime Lusinchi, comenzó su estadía con una visita oficial a Miraflores. Luego se reunió con las autoridades religiosas venezolanas en la Nunciatura Apostólica.

Los dos días siguientes el papa celebró la eucaristía en Montalbán, Caracas; Grano de Oro, Maracaibo y La Hechizera, Mérida.

De regreso en la capital dio su mensaje en el estadio Olímpico Universitario, ante un grupo de 40 mil jóvenes.

El cierre de la visita ocurrió el 29 de noviembre en Ciudad Guayana.

Un evento para Dios
Las visitas de Juan Pablo II al exterior tenían unos objetivos bien definidos. Por un lado pretendía dar a conocer su mensaje, al mismo tiempo quería entablar contacto con los representantes de las iglesias en todos los países del mundo.

En este sentido, el aspecto político de sus viajes era muy cuidado por los organizadores y el caso de Venezuela no fue la excepción.

La visita inicial estaba prevista para el año 1983, sin embargo, fue pospuesta poco más de un año para evitar que la presencia del pontífice fuese asociada con las elecciones presidenciales.

Se temía que el candidato de COPEI, Rafael Caldera (demócrata cristiano) resultara beneficiado por el fervor religioso que el vicario de Dios despertaría en el país.

Los valores de Juan Pablo II
El momento más recordado por los caraqueños que vivieron la primera visita del papa fue la celebración de la eucaristía de Montalbán.
Miles de personas esperaron en la intemperie por días la llegada del pontífice quien dedico la homilía a los valores familiares.

"En su infinita misericordia, el Padre Eterno nos ha bendecido con toda clase de bendiciones por el misterio de la Encarnación, en la persona de Jesucristo, el Hijo del Hombre que se hace niño, que viene al mundo como un recién nacido en el seno de una familia. De esta manera, toda familia humana, a ejemplo de la Sagrada Familia de Belén y Nazaret, está llamada por Dios a ser santa e inmaculada en Cristo Jesús", afirmó Juan Pablo II.

El pontífice también criticó la separación de las familias en la sociedad moderna. "Luchen contra la plaga del divorcio que arruina a las familias e incide negativamente en la educación de los hijos. No rompan lo que Dios ha unido", señaló.

Juan Pablo II también rechazó la interrupción del embarazo: "recordad que nunca es lícito suprimir una vida humana, con el aborto o la eutanasia. Vuestra misma Constitución es bien clara y acertada a este propósito".

La magia del interior
Maracaibo y Mérida fueron las dos regiones del interior del país que tuvieron la oportunidad de recibir al representante de la Santa Sede.

La primera ciudad se vistió de gala, marabinos utilizando colores blancos y amarillos escoltaron al pontífice hasta Grano de Oro. Las puertas de las casas estaban adornadas y el Ángel del Amparo fue encendido a las seis de la tarde.

Juan Pablo II oficio la eucaristía con vino de la región y exaltó la belleza de la zona.

En Mérida, el pontífice calificó la ciudad como "la capital espiritual de la región andina". 300 mil personas estaban allí para observar al pontífice.

Luego de darle su mensaje a los merideños, el pontífice volvió a Caracas donde exhortó a los jóvenes a la búsqueda de la verdad en una multitudinaria misa en el Estadio Olímpico Universitario.

En Ciudad Guayana cientos de miles de campesinos y obreros rezaron con el pontífice quien los alabó por su esfuerzo.

Uno de los momentos más mágicos de la jornada fue cuando Adrián Guacarán, un niño de apenas 11 años le cantó al papa la canción El Peregrino, conmoviendo a los presentes y al propio pontífice.





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