"La reforma a la Locti pone fin a una etapa de florecimiento de la investigación científica en el país"
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Bióloga y especializada en Toxicología aplicada a sistemas marinos, Elia García sabe enfrentarse mucho mejor a sus amigos de los arrecifes coralíferos, que la a cámara del fotógrafo de El Universal. Decana de Investigación de la Universidad Simón Bolívar, el trabajo que vienen desarrollando con varios grupos de investigadores resulta crucial para evitar que la explotación del los bolsones de gas en el mar territorial venezolano acabe con la biodiversidad submarina de nuestro país.
-Cuáles serán los efectos de la reforma a la ley de Ciencia, Tecnología e Innovación (Locti) aprobada por la Asamblea Nacional?
-Los efectos serán negativos porque desde que la ley fue aprobada originalmente, en el 2005, se estableció una comunicación, entre el sector productivo y las universidades. De manera que casi todas las universidades del país se beneficiaron por los recursos derivados de la aplicación de la Locti.
-Esa relación con el sector productivo, ¿no convirtió a las universidades venezolanas en algo parecido a lo que son las universidades de los EEUU, al servicio de los intereses de las empresas antes que a los de la sociedad?
-No lo veo así porque la ley era bien concreta. Estaban claramente establecidos los lineamientos de los proyectos que podíamos desarrollar en el marco de la ley e inicialmente las universidades trabajamos sobre proyectos incluidos en el Plan Nacional de Ciencia y Tecnología y en áreas prioritarias: energía, gas, petróleo, gas, ambiente, electricidad, la parte social. No era que podíamos hacer cualquier cosa.
-¿Antes que un deber, no era una oportunidad para las universidades?
-Para las universidades lo era. Las industrias comprendieron que los recursos que debían aportar, por mandato de la ley (aquellas con ingresos superiores a 100 mil unidades tributarias debían aportar, según su actividad, desde el 0.5% hasta el 2% de su facturación) debían convertirse en algo que tuviera algún tipo de retorno. La ley contemplaba dos formad de cumplir con la obligación: una era la inversión, figura bajo la cual las empresas podían invertir en si mismas. Y eso fue lo
que hicieron muchas de ellas.
-Es decir, aprovechaban la ley para obtener beneficios que les permitieran mejorar su productividad.
-Algunas lo hicieron, pero ese beneficio siempre, de una u otra manera, se proyectaba en el país porque estaban mejorando su proceso productivo, el producto y el servicio. Luego estaba la otra opción, el aporte. Este consistía, como la palabra lo indica, en aportes directos que las empresas hacían a los centros de investigación o a las universidades.
-¿Provocó la ley, en las universidades, un florecimiento de la investigación?
-Extraordinario. La entrada de la Locti produjo un cambio total. Casi todos los profesores comenzaron a desarrollar proyectos nuevos, de dominio públicos en la web. Esos proyectos pasaban por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, que conocía la naturaleza de las propuestas, las empresas que los financiaban y recibía, trimestralmente, informes sobre el avance los proyectos.
-¿Se trataba, me imagino, de ciencias aplicadas.
-Pero también había ciencia básica. Recuerdo, por ejemplo, un proyecto de biopolímeros. La industria del plástico estaba interesada en cambiar las característica de los laminados de los plásticos y eso es ciencia pura. Las pruebas para verificar si esos polímeros cumplían con las características esperadas, se hicieron en los laboratorios de la USB. Eso era ciencia pura, pero al mismo tiempo se generaba conocimiento para luego transferir la tecnología.
-La antigua ley generó un crecimiento, tanto de las empresas que se desarrollaron gracias a las ciencias aplicadas, como de las universidades, que expandieron su investigaciones y recibieron recursos por ello. Pero da la casualidad de que esos son dos de los enemigos que están en la mira de Chávez.
-Hay distintas maneras de ver hacia dónde vamos.El Plan Nacional de Ciencia y Tecnología está bien definido y uno comparte las áreas prioritarias establecidas. Ahora, el espíritu original de la ley era la relación entre el sector productivo y las universidades y esa idea emergió desde el Gobierno. Ocurre, sin embargo, que el monto del dinero aportado, es importante y quizás eso representa recursos adicionales en momento de crisis económica.
-Se podría pensar que el Gobierno le quita a las universidades los recursos que aporta la empresa privada para aliviar su déficit de caja, pero la reforma señala que serán para las comunas.
-Hay un problema serio por la necesidades de recursos para instancias no contempladas en la Constitución. Que las comunas puedan recibir aportes de la Ley de Ciencia y Tecnología es extraño para nosotros, los científicos, porque (y no quisiera pecar de ignorante) no conozco, hasta ahora, ninguna comuna científica en Venezuela Y hacer ciencia no es cosa de un día para otro.
-El discurso oficial argumenta que se debe hacer ciencia popular, de cara a la realidad social del país. El Vicepresidente Jaua habla de grandes frentes de investigación (vivienda, ocupación del espacio, energía, ambiente) con los cuales es muy difícil no estar de acuerdo.
-Esas son las líneas prioritarias que, te decía, compartimos. En energía alternativa tenemos, en la USB, tres grupos de investigación trabajando el tema. En petróleo y gas nuestra universidad abarca todas las fases de la actividad. Desde la exploración de los pozos hasta el monitoreo ambiental, tanto costa afuera como en la Faja. Lo mismo ocurre con la energías eléctrica y de hecho, la mayoría de los ingenieros que trabajan o trabajaban en la Electricidad de Caracas, son egresados nuestros. l
-Si eso es así y comparten las líneas investigativas, ¿cuál es el problema?
-El problema está en el control. El hecho de que ahora sea el Fonacid (Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología) el intermediario en la relación empresa-universidad y todo pase por allí, implica el control de a quienes se les otorga los recursos y cuáles son los entes que los recibirán. Antes era la empresa la que decidía a quién se le otorgaban los recursos, ahora es el Gobierno el que decide. Ese es el punto crucial en el cambio de la ley.
-Pero el Gobierno no debería dejar de apoyar proyectos que dice impulsar.
-Yo lo esperaría. Porque la USB no tiene recursos adicionales para continuar investigaciones como, por ejemplo, el transplante de córnea o la prótesis de rodilla.
-¿Queda en cero la universidad en cuanto a investigación, si la privan de los recursos provenientes de la Locti?
-Totalmente en cero. En el presupuesto universitario para el 2011 la alicuota destinada a investigación es cero. Fíjese que, por ejemplo, en el año 2008 67% de la investigación, con 326 proyectos en marcha, se concretaron en la USB con aportes de Locti. En el 2009 se aprobaron 426 proyectos y la Locti financió 55%.
-¿Cuántos proyectos estaban en disposición de ser aprobados para el 2011?
-Hay 400 proyectos en la web y estamos recibiendo aportes hasta el 31 de este mes con la antigua Locti.
-¿Cuánto le ingresaba a la USB por aportes de la Locti?
-En el año 2008 fueron 35 millones de bolívares fuertes. Y en el 2009 entraron 15 millones.
-Esas cantidades permitían márgenes de autofinanciamiento.
-Servían para financiar otras actividades y adecuar laboratorios, comprar software, equipos de alta tecnología. Es decir, cubrir necesidades no contempladas en el presupuesto universitario. Ese beneficio permitía seguir utilizando todos esos equipos, luego de concluido el proyecto, en la formación de recursos humanos, hacer tesis y desarrollar programas de apoyo a investigadores que se están yendo, en espantada, de Venezuela. Tenemos serios problemas con la generación de relevo. La mayoría de los muchachos que han hecho investigaciones, bastante bien clasificados por su nivel y con publicaciones en revistas especializadas se están yendo a otros países, generalmente al "imperio". Otros han sido contratados en Australia, que es un gran receptor y a Europa.
-¿Tienen un censo en la USB sobre el número de investigadores que se están yendo de Venezuela?
-En la Universidad hay una oficina que está levantando el censo de egresados nuestros que han emigrado. No tengo un estimado pero en los últimos diez años han sido miles.
Cuál es la perspectiva?
-Absolutamente oscura. Le han dado un duro golpe a la ciencia en Venezuela y no creo que debemos quedarnos de brazos cruzados. Tampoco es que tenga muchas esperanzas de que esto se pueda echar hacia atrás, pero sí debemos demostrar hechos concretos: la Locti sólo arrojó beneficio en los últimos cuatro años. Tanto para el sector productivo del país como para las universidades.
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