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El problema de la vivienda en Venezuela
JOSÉ MANUEL NÚÑEZ GORRÍN |  EL UNIVERSAL
lunes 13 de diciembre de 2010  12:09 PM

La actuación del Gobierno en materia de vivienda no es ni por mucho un ejemplo de buena gestión. Se han construido menos del 50% de las necesidades anuales de nuevas viviendas, siendo directamente responsable de que más de 700.000 personas no cuenten con un techo decente. La paradoja es que con tantos planes y alborotos se han construido en promedio solo el 60% de las viviendas del año 1992, cuando se ejecutó un golpe de Estado que solo ha producido ruinas. Sin dejar de considerar además que la población ha crecido en más de 4 millones de habitantes.

El déficit de viviendas es dramático y supera las 2 o 2,5 millones de unidades, a lo que hay que añadir la necesidad de construir cada año un número cercano a 45 viviendas por cada 10.000 habitantes, es decir, unas 125.000 viviendas. Esta administración logra que cada año más de 65.000 venezolanos no cuenten con un techo, lo cual sería una proeza si fuese a propósito.

El gobierno con una incompetencia descomunal y preso de sus propias contradicciones no es capaz de encontrar vías para resolver este dramático problema y la verdad es que no se construyen suficientes viviendas por culpa del mismo. Lo limita la inestabilidad económica que promueven sus políticas, la inseguridad jurídica que pisotea día tras día, la inflación que encarece continuamente las obras, los costos de los préstamos y el desincentivo al ahorro que no permite lograr una base suficiente de recursos para financiar la actividad.

La situación de la vivienda está asimismo muy relacionada con la inseguridad. En entornos donde se malvive hacinado, sin servicios y teniendo que recorrer oscuros y peligrosos callejones en los que no entra la policía es casi imposible impedir la criminalidad. Así que ambos problemas pueden compartir al menos parcialmente una misma solución.

Con las alturas suficientes y dejando la mitad del suelo para calles, parques y respetando los grados de las pendiente se puede edificar en la misma superficie más de siete apartamentos por cada rancho previamente existente, es decir, con el suelo de unos 140.000 ranchos es posible construir más de un millón de apartamentos decentes, en un entorno adecuado y más seguro. Las estimaciones indican que para esto se requerirían unas 1.250 hectáreas, en las que se sustituirían mayoritariamente y de forma progresiva los ranchos por nuevas viviendas, sin requerir de expropiación alguna.

Construir un millón de viviendas, urbanizando y con el beneficio al promotor, puede requerir de unos 70.000 millones de dólares, una minucia comparado con lo que se ha regalado al exterior y lo que se ha perdido entre los dedos de algunas manos, sobre todo si se toma en cuenta que se resuelve totalmente el problema de vivienda a la clase más necesitadas. El pago puede reconocer un 10% o 15% por el aporte del suelo y la demolición del rancho. El resto podría ser pagado por el propietario a 30 años a un tipo de interés igual al que obtendría el Estado para financiar las obras, con una cuota que nunca podría superar un porcentaje del salario mínimo.

Es posible edificar un millón de viviendas adicionales en menos de 10 años a un costo final para el Estado de 10.000 millones de dólares, logrando un enorme impacto en la economía con la creación de miles de empleos. Un gobierno preocupado por el país eliminaría las barreras políticas y económicas que limitan la construcción de viviendas y comenzaría a desarrollar de una vez un plan como el propuesto en este artículo.

PhD
jmnunezgorrin@gmail.com



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