Los regímenes comunistas, al igual que los fascistas, se esmeran con singular celo en transmitir imágenes que evidencien la convicción del pueblo sobre el rumbo elegido. Ello requiere, además de fanáticos, un absoluto control de los medios de información. De allí que el Gobierno disponga de más del 70% de los circuitos radiales y televisivos del país y quiere más.
Los cubanos le insisten a Chávez que debe seguir perfeccionando las técnicas de la engañifa para preservase en el poder. Cuba se especializa en crear imágenes que en nada concuerdan con los elementos reales de su sociedad. El pensador brasilero, filósofo y psicólogo del lenguaje, Paulo Freire (1921-1997), que sabía lo que decía pues padeció hambre durante la depresión de 1929, señala que la manipulación de mentes es hoy el gran instrumento de conquista.
Chávez lleva 12 años intentando demostrar compulsivamente, a través de extravagantes artilugios verbales y latosas cadenas de radio y TV, que las confiscaciones revolucionarias benefician al pueblo. Repudia el ascenso social e intelectual que se forja dentro de la empresa privada. ¿No sería pertinente preguntar por qué los trabajadores de Polar rechazan las persistentes amenazas de incautación tal como antes lo hicieron los de Agroisleña y Owens? Debe ser porque el mismísimo Banco Central dirigido por oficialistas muestra que la caída del poder adquisitivo para trabajadores del sector privado fue de 0,4% mientras para los del sector público de 14,05%. A Chávez no le conviene que la gente emerja pues así es menos proclive de ser manipulada.
Es difícil que la manipulación prospere en países donde el ciudadano forja con su trabajo cada centavo que gana. El caso venezolano es atípico. El pueblo se equivocó eligiendo a un Presidente resentido, delirante del poder, enemigo del ascenso social, detractor del trabajo y promotor de "tomas". Fidel le dirá que como millonario puede preservar el control del pueblo o, mejor, de los desheredados, con mucha demagogia y algo de rial. Saddam Hussein decía que al pueblo "siempre hay que mantenerlo con un poquito de hambre para tener el control".
Sin propiedad privada es imposible un ascenso equitativo. Los trabajadores de las empresas confiscadas pudieron disfrutar de significativos beneficios económicos y sociales gracias a sus contratos colectivos. Los petroleros, siderúrgicos, cementeros y agroindustriales echados lo lograron en buena lid aunque el régimen los someta al descrédito público.
Si por algo ha de ser censurado el presidente es haber dilapidado las arcas bendecidas por un mercado petrolero providencial. Él no lo siente así e insiste en promover la entelequia marxista ostensiblemente rechazada por la mayoría. Chávez desbarató la gran ocasión. Los cuantiosos recursos de un país poco habitado, libertad para importar aptitudes técnicas, ausencia de restricciones políticas y, contrario a lo que señala con frecuencia, seguridad respecto a cualquier invasión armada, hubiesen podido poner al alcance de buena parte de la población una movilidad sin precedentes. Hoy la tarea es mucho más difícil.
Nada hay que inventar. La actividad normal de un sistema de mercado fundado sobre la propiedad privada, contrario a lo que ocurre en el sector público, es el único que produce incorporaciones constantes a los estratos medios y superiores. Venezuela tiene una vasta experiencia al respecto. Entre 1958 y 1998 se activó una clase media que logró adquirir viviendas dignas y seguras a través del sistema de ahorro y préstamo creado por el puntofijismo.
Poco le importa a Chávez el equilibrio social. Ha resuelto trazar una línea entre ganadores y perdedores para seguir tutelando el poder con apoyo de grupos violentos que a diario estimulan la segmentación social. Por ello los demócratas debemos seguir expresándonos con énfasis en futuros sufragios no obstante las amenazas del general Rangel Silva.
miguelbm@movistar.net.ve
Cómo anunciar |
Suscripciones |
Contáctenos |
Política de privacidad
Términos legales |
Condiciones de uso |
Mapa del Sitio |
Ayuda
El Universal - Todos los derechos reservados 2010