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| EL CASO
Asesino de madre e hija las acechó

Deudos temen que jóvenes menores de edad salgan libres por fianza

El apartamento de Marú Coromoto Avila permanecerá cerrado por investigaciones, explicaron fuentes policiales (Fernando Sánchez)
MARÍA ISOLIETT IGLESIAS |  EL UNIVERSAL
domingo 14 de noviembre de 2010  12:00 AM

Semanas antes de que ocurriera el homicidio de Marú Coromoto Avila y de su hija de 15 años, el asesino comenzó a acecharlas en el propio edificio. Así comentaron algunas vecinas en el entierro. Recordaron cuando Marú les contó que le pareció extraño encontrarse, una noche, a su ahijado escondido junto a otros dos jóvenes, en las escaleras del edificio.

Cuando Marú los vio -le contó aquella vez a alguna vecina-, se sorprendió. Gustavo Adolfo Hernández, de 21 años, su sobrino, que en realidad es primo en segundo grado, la saludó y le dijo que estaban allí para saber si ella podía conseguirle cupo a alguno de los dos muchachos, en la Unidad Educativa Luis Felipe Tovar, en el 23 de Enero, donde ella era subdirectora.

Pero Marú se asustó, según le contó luego a sus conocidos, y le dijo que ella no iba a hablar de eso allí; que si ellos querían alguna información se llegaran hasta el colegio. Después entró rápido a su casa y dejó a los jóvenes afuera.

Gustavo Adolfo buscó siempre alguna excusa, explicaron de forma extraoficial algunos efectivos que han conversado con los deudos de madre e hija, para entrar con regularidad a la casa de Marú. Cuando la subdirectora del colegio pudo comprarle a su hija una computadora, él comenzó a ofrecerse para enseñar a la adolescente a usar el ordenador.

"Durante poco más de un año, parece que el hombre estuvo acechando a esa familia. Sabía que eran tres mujeres solas, y que era poca la familia que estaba en Caracas. Eran vulnerables", explicó un efectivo policial que prefirió mantener su nombre en la más estricta reserva.

Aunque tenían mucho tiempo ya en Caracas, en efecto poca era la familia que estaba en la ciudad. De hecho, una de las hermanas de Marú viven en Valencia.

Todos son oriundos del Zulia. Cuando Marú, según explicaron familiares a la policía, llegó a Caracas, su hija era pequeña. Primero vivió en El Valle, luego en Los Rosales y por último logró comprar el apartamento B-6 de las Residencias Pichincha, en San Agustín, donde fue asesinada con su hija mayor, el pasado lunes primero de noviembre.

El homicidio

Ese lunes, Gustavo Adolfo llegó al apartamento con los dos cómplices. Burló la entrada asegurándole al custodio que iría a pintar el apartamento de su tía y subió.

Al entrar, él agarró a la hija menor de Marú y a la joven de 15 años y trató de mantenerlas en un cuarto. Pero la adolescente, al darse cuenta de que algo pasaba, logró zafarse y salió. Afuera uno de los menores había ahogado a su madre, establecieron los policías luego de que Gustavo Adolfo confesara.

La asesinaron con una bolsa plástica. Cuando la muchacha salió del cuarto, también la asfixiaron pero con un cable. Luego cargaron con una cantidad de cosas valiosas y huyeron.

Gustavo Adolfo dejó a su primita de siete años en el cuarto. Afuera se topó con los dos cuerpos. Uno por uno los llevó hasta el lavandero, los colocó uno sobre el otro, los tapó con sábanas y bolsas, y cerró la puerta con llave.

Desde ese lunes hasta el sábado que llegó la policía, el autor intelectual del asesinato, convivió con su primita y los dos cuerpos descomponiéndose. Su novia fue cómplice.

El jueves, dos mujeres (madre e hija) llegaron a alquilar una habitación. Al parecer, dijeron efectivos policiales, se enteraron de lo que pasó y ayudaban a planificar la mejor forma de sacar los cuerpos de allí.

Los vecinos preguntaban por Marú y Gustavo siempre decía que estaba en el médico. Según pudieron establecer los funcionarios de la policía científica, el fin de Gustavo Adolfo era quedarse con el apartamento para alquilar habitaciones por un tiempo y luego venderlo y quedarse con el dinero.

Asesino en potencia

De acuerdo a lo que la familia de Marú ha podido conversar con la policía científica, Gustavo Adolfo y los dos asesinos vivían en el 23 de Enero, por el Bloque 45. Uno de los matones fue expulsado por Marú del colegio donde trabajó por más de 20 año, por su mala conducta.

Gustavo Adolfo era amigo del adolescente y además traía problemas serios de conducta. Según se pudo conocer, el joven no se llevaba bien con su madre y ella lo sacaba de la casa con frecuencia.

Así Gustavo Adolfo vivió en casa de varios familiares, pero siempre lo corrían porque él, al parecer, los robaba.

"Parece que en la familia nadie le prestó atención al comportamiento del joven... era un delincuente en potencia", explicó la fuente policial.

Víctimas potenciales

Durante los últimos años, las mujeres comenzaron a sumarse, con mayor presencia, en las estadísticas de asesinatos.

Durante este año, según reportan fuentes del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas han muerto al menos 75 damas asesinadas.

Todo este fenómeno ocurre, explican expertos en materia de seguridad quienes prefirieron no ofrecer su nombre, porque la mujer ya no es considerada inocente, pues el crimen organizado comenzó a incorporarlas en actividades delictivas.

"Empezó por crímenes no violentos, y ya se incorporaron a delitos que tienen altos grados de violencia como robos de bancos y robos genéricos pero a mano armada", indicó el experto consultado.

Por ejemplo, hay bandas dedicadas al asalto de entidades bancarias cuyos jefes son mujeres y ellas son las que entran con arma en mano a robar. "Por eso se perdió el respeto y los valores", concluyó la fuente.

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Comentarios (8)
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Por veronic lara
14.11.2010
9:45 PM
triste esta historia pero lo de siempre un vigilante q esta de adorno q no verefica la informacion igual el del periodista de RCTV el vigilante del edif tambien pintado en la pared .. no hay solucion o los vigilante forman parte complice de los delitos O son unos ineptos
 
Por pedro arteaga
14.11.2010
9:02 PM
la justicia divina llega, ...pagaran por lo que hicieron
 
Por Ramon Perez
14.11.2010
7:32 PM
Hay!! Dios mio, luego de esto el apocalipsis, supongo.
 
Por erena lopez
14.11.2010
1:13 PM
Claro que los van a dejar libres, total lo que hicieron segun las autoridades , son cosas de muchachos...hasta que les toque a uno de ellos o un familiar cercano, ahi si se dan cuenta lo importante de acatar las leyes, que por cierto cuando van a ser CAMBIADAS???
 
Por carmen ruiz
14.11.2010
11:51 AM
Es horrible, Dios mio! pasó igual como el caso dantesco que ocurrió hace varos años donde un adolescente de clase media, em Maracaibo, Nelsito, asesinó a su madre y a a una joven universitaria, hija única, a quien le tenía alquilada una habitación, tuvo como siete años preso y ya está len libertadd, por supuesto no se sabe donde está y porque mata a su madre y a la joven, por supuesto da mucho dolor éstas muertes, pero también por los asesinos los cuáles deben estar viviendo en un infierno, peor al que les llevó a cometer semejantes crimenes
 
Por carmen visbal
14.11.2010
11:49 AM
Esos (...) no tienen remedio, así que se pudran en la cárcel, para que no sigan haciendo daño a la sociedad. Seguro salen algunos desadaptados sociales a defenderlos, que si los derechos humanos, y las víctimas no tienen derechos humanos? el delito no lo cometieron ellas, así que no desees para otro lo que no quieras para ti o tu familia. Ya ni en familia se puede confiar, que asco !!
 
Por leida ochoa flores
14.11.2010
11:16 AM
lo mas seguro es que paguen pocos años,y estos delincuentes saldrán con mas experiencia a seguir matando inocentes,es muy lamentable que ultimamentes han matado a madres e hijas solas,mosca hay que tener mucho cuidado porque siempre hacen un seguimiento y luego planifican estos asecinatos.
 
Por richard mendoza
14.11.2010
9:26 AM
buen dia para todos es lamentable la perdida de las damas y peor aun que los delincuentes que estan detenido hay menores de edad la pena maxima son 5 años por ese delito y cuidado si no pasa como en muchos casos una medida cautelar, esperamos que dios haga justicia divina.
 
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