La vocalista de Cranberries fue la única en dirigirse al público en el recital.
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No hubo quien se le resistiera. Y la conjugación es en singular porque -aun cuando The Cranberries es una agrupación de cuatro integrantes- su vocalista, Dolores O'Riordan, es quien se llevó la mayor tajada de aplausos en la presentación debut de la banda irlandesa en Venezuela.
Delgada, pero nunca como cuando el grupo tuvo su mayor momento de auge a mediados de los años 90, Dolores fue la cara más visible -y la voz- de estos cuatro músicos que desde 1989 exploran los caminos de lo que en su momento se bautizó como rock alternativo.
En su característica voz sonaron las letras de temas que ya son clásicos dentro del repertorio de los artistas, tales como Ode to my family, Zombie, Salvation y Dreams .
La respuesta de los asistentes a una cita esperada por más de 15 años y que solo fue posible tras la reunión del grupo en el año 2009 no se hizo esperar.
Gritos, aplausos, baile, brincos y toda manifestación de frenesí fue válida para dejar en claro que la emoción de tener a los Cranberries finalmente en Venezuela estaba presente.
Desde su salida, acompañada de un estruendo por parte del público, Dolores se mostró accesible para con los asistentes de la velada. A ellos se dirigió en español con un saludo en el que explicó que la banda entera había esperado mucho para visitar el país y que agradecía la presencia de todos.
Entre tema y tema, Dolores animaba al público a acompañarla en las melodías y ofrecía el micrófono para que la voz que ya de por sí coreaba al unísono los éxitos de la banda tuviera más potencia.
Impresionados con la reacción de sus fieles seguidores, todos los miembros de la banda ofrecieron un espectáculo donde fue claro que cruzaron el límite de la obligación y se metieron de lleno en la del placer, sin mezquindades y entregados a su arte. Dolores dijo una vez "Your are gorgeous" (ustedes son hermosos), para luego repetir su frase con más hincapié y añadir "You are bloody gorgeous" (son malditamente hermosos).
La vocalista llamó "amigos" a los asistentes en repetidas ocasiones, siempre con una sonrisa en los labios, y no perdió oportunidad de bailar enérgicamente sobre el escenario. Cada vez que tomaba la guitarra acústica blanca para acompañarse, Dolores lograba una atmósfera íntima que el público aplaudía a rabiar.
La incondicionalidad fue absoluta, al punto, que hubo quien dijo que se veía bella en su último traje del show. Esto lo dijeron quienes pudieron verla de cerca, una vez que la artista bajó de la tarima y saludó con sus manos a los fanáticos de las primeras filas.
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