Tras casi 35 minutos de intercambio de disparos que dejó por lo menos un herido, los militares evacuaron a Correa en una camioneta que partió a toda velocidad en medio de fuerte resguardo militar.
Quito.- Militares lanzaron un operativo armado para rescatar al presidente Rafael Correa del hospital policial rodeado por policías sublevados en que se encontraba tras haber sufrido una agresión en la mañana.
Tras casi 35 minutos de intercambio de disparos que dejó por lo menos un herido, los militares evacuaron a Correa en una camioneta que partió a toda velocidad en medio de fuerte resguardo militar, informó AP.
Después del operativo Correa llegó al Palacio de Carondelet, en donde dirigió un discurso a una multitud de seguidores que se mantuvieron horas concentrados en el lugar y lo vitorearon cuando apareció en el balcón que da a la plaza.
Los policías se insubordinaron desde temprano y tomaron el control del principal cuartel de Quito porque consideraban que una ley perjudicaba sus condiciones laborales.
Correa saludó a los miles de simpatizantes que lo esperaban, frente a la sede del Ejecutivo, y en referencia a lo sucedido dijo que se trató de un día "de profunda tristeza".
El mandatario prometió que no "habrá perdón ni olvido" para policías ecuatorianos que se alzaron el jueves. Además aseguró que la protestada Ley no será revocada.
Asegura que entre los policías que se enfrentaron había infiltrados de las fuerzas opositoras. Además confirmó cinco heridos durante la operación de rescate.
El mandatario cree que los efectivos de seguridad fueron manipulados pues ninguno de los que estaban en el Hospital de la Policía Nacional había leído la ley que objetan.
"Muchas gracias a esos héroes que me acompañaron en esta jornada", dijo al mencionar entre ellos a sus guardias personales, ministros y asambleístas que lo acompañaron en el cuarto del hospital "dispuestos a dar la vida" por su presidente, dijo el mandatario según Efe.
El gobernante aclaró que "jamás cedieron" ni aceptaron "negociar nada bajo presión" y señaló que no habrá impunidad.
También expresó su agradecimiento a los presidentes que lo llamaron a solidarizarse.
Indicó que en el Regimiento Quito, a donde acudió para dirigirse a los policías sublevados, sintió "como una puñalada en la espalda" al ver la situación pues, a su criterio, ningún Gobierno ha atendido tanto a la institución policial.
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