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CARACAS, jueves 02 de septiembre, 2010 | Actualizado hace
 
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brasil 2010 | Lula tiene una popularidad de 79%
Rousseff se enfila a tranquilo triunfo a un mes de la elección

Aunque el gobierno no lo confirma, analistas políticos apuntan que, con el triunfo de Rousseff virtualmente asegurado, Lula busca ahora influir en los votos que, en el mismo día 3 de octubre, renovarán dos tercios de los 81 senadores, con el objetivo de restar algo del "poder de fuego" a su principal aliado en el Congreso, el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

El candidato opositor, José Serra, es el segundo en las encuestas (Reuters/Nacho Doce)
  EL UNIVERSAL
jueves 2 de septiembre de 2010  09:03 AM

Río de Janeiro, Brasil. - A juzgar por las encuestas, el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva logrará el 3 de octubre una importante victoria política: la elección como su sucesora a su "delfín", la ex ministra del Gabinete Civil, Dilma Rousseff.

Rousseff, quien a los 66 años participa en su primera disputa electoral y hasta hace pocos meses era una virtual desconocida para la mayoría de los brasileños, parece haber heredado con impresionante facilidad los índices de popularidad de Lula -79%, según los sondeos más recientes-, y en cuatro meses ha saltado de menos del 30 a un 51% de las preferencias, citó DPA.

La facilidad con que la ex ministra avanza en las encuestas siembra preocupación en las filas de la coalición opositora que conforman el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y el derechista Demócratas (DEM), que temen salir de las urnas como una fuerza política inexpresiva.

En la recta final de la disputa, el PSDB trata de recuperar el terreno perdido acusando al Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff y de Lula de ser responsable de la violación del secreto fiscal de su candidato a la Presidencia, José Serra, y de sus familiares y aliados.

El escándalo surgió en junio pasado, cuando empezaron a circular rumores según los cuales los coordinadores de la campaña oficialista estarían preparando un "dossier" contra Serra, y cobró fuerza en las últimas semanas, después que se confirmara que funcionarios del Fisco federal lograron acceso irregular a informaciones confidenciales del político opositor.

El PSDB elevó al Tribunal Superior Electoral (TSE) un pedido de investigación sobre el caso y de impugnación de la candidatura de Rousseff: "Ya no se trata de ganar o perder la elección, sino de proteger la democracia", argumentó el presidente del partido opositor, Sergio Guerra.

Sin embargo, tanto Rousseff como Lula negaron cualquier responsabilidad en los actos ilegales, y el presidente ordenó a la Policía Federal que inicie una investigación sobre el caso, que se prolongará hasta después de las elecciones.

Asimismo, los principales analistas brasileños creen que el escándalo -aun cuando aumenten sus proporciones- no afectará la sólida marcha de Rousseff hacia una victoria en la primera ronda, ya que la candidata oficialista se lleva hoy una ventaja de 24 puntos sobre Serra.

Según el columnista político Elio Gáspari, del diario O Globo, el "Lulato" es la marca de la actual campaña por la Presidencia de Brasil: Lula pide votos para su candidata "y gran parte del electorado, consciente y satisfecha, dice que atenderá a su pedido con mucho gusto".

"A un mes de la elección, el 'petismo' está en fiesta", expresó asimismo el analista político Fernando Barros e Silva, quien afirmó que Lula confía en "masacrar a la oposición" en las próximas urnas, tras el éxito logrado por su decisión de nombrar a Rousseff como su candidata a la Presidencia, pese a la resistencia incluso de sectores del PT.

Aunque el gobierno no lo confirma, analistas políticos apuntan que, con el triunfo de Rousseff virtualmente asegurado, Lula busca ahora influir en los votos que, en el mismo día 3 de octubre, renovarán dos tercios de los 81 senadores, con el objetivo de restar algo del "poder de fuego" a su principal aliado en el Congreso, el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

Según estas fuentes, el mandatario dedicará las últimas semanas de campaña a impulsar las candidaturas a senador de políticos de partidos de izquierda, ideológicamente más cercanos al PT, para otorgarle mayor libertad de acción a Rousseff en su gobierno.

Los dirigentes del PMDB evitan comentar el tema y aseguran que el partido se considera "socio" del PT en el gobierno. Sin embargo, el diputado Henrique Eduardo Alves, uno de los más veteranos legisladores del PMDB, dejó en claro que una "traición" a la agrupación centrista "lógicamente generará una reacción".

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