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Marx y Jesús

Para entender a Chávez, hay que leer a Ratzinger

GUSTAVO LINARES BENZO |  EL UNIVERSAL
domingo 11 de julio de 2010  12:00 AM

Más allá de los insultos presidenciales, que no son juego aunque tantos medios crean equivocadamente que el Presidente es un niño malcriado, que "él es así", el fondo del contencioso entre el Cardenal y el Presidente es muy serio y crucial: la debatidísima compatibilidad entre marxismo y cristianismo. Luego de que Chávez se "asumiera" marxista -todos pensábamos que lo había hecho hace décadas- y que el PSUV comenzara sus flamantes estatutos denominándose "marxista", Urosa se atrevió a lanzar una pastoral que ratificaba lo que es la posición oficial de la Iglesia desde hace más de un siglo, que el marxismo es esencialmente ateo e incompatible con la fe católica. Así que esa posición tampoco podía sorprender a nadie.

Pero la condena del marxismo, con todos sus análisis y consideraciones, llevada a su más lúcido nivel por uno de los mejores conocedores del pensamiento de Marx en ambos bandos, Pablo VI, no ha impedido que importantes sectores de la teología católica (o no tan católica) hayan desarrollado un pensamiento que manteniendo las formas cristianas, la Biblia incluida, hayan sustituido su contenido por las tesis marxistas y sus desarrollos. Es la teología de la liberación, mezcla más o menos atractiva de las ideas liberales de la teología alemana de comienzos del siglo XX con una lectura del marxismo de raíz latinoamericana: Gutiérrez, Boff, Sobrino.

Esta politización de las formas cristianas es una construcción mucho más sofisticada que el ateísmo sin cortapisas del comunismo tradicional, principal asesino de curas y monjas en la historia, algo así como un emperador romano en el siglo XX. De hecho, sus principales voceros son sacerdotes, no sólo escribiendo o predicando, sino echando plomo o gobernando, como Camilo Torres o Ernesto Cardenal.

La batalla intelectual fue prácticamente ganada por el actual Papa, entonces mano derecha de Juan Pablo II y uno de los más reconocidos teólogos del mundo para ambos bandos, en dos documentos de mediados de los ochenta específicamente sobre la teología de la liberación, desenmascarándola de su apariencia cristiana, es muy parecida a Stalin pero con sotana. Todo ello, con un respeto y un conocimiento del dogma marxista que pocos marxistas alcanzan. Así que para entender a Chávez, hay que leer a Ratzinger.

glinares@cjlegal.net



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