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Cuba cambia sus presos por economía

A Raúl Castro le interesa solventar las diferencias con la Unión Europea

El cardenal Jaime Ortega junto con el presidente Raúl Castro (AFP)
FRANK LÓPEZ BALLESTEROS |  EL UNIVERSAL
domingo 11 de julio de 2010  12:00 AM

Las ex carcelaciones anunciadas por el Gobierno cubano gracias a la mediación de la Iglesia católica de la isla y las presiones internacionales se producen en momentos en que la economía local empeora acelerada y peligrosamente.

Hay un consenso interno, quizá generalizado entre sectores opuestos, de que en Cuba estallará una crisis económica si el Gobierno no genera cambios sustanciales, sin necesidad de tener que traicionar sus principios fundacionales.

En los últimos seis meses el estamento político del régimen y el ciudadano de a pie fueron testigos del claro mensaje de la oposición con sus luchas pacíficas, y de como, a su vez, los fieles elogiadores de Fidel Castro -intelectuales, escritores y artistas-, vocearon sus críticas por la falta de "cambios" para la conducción del país.

El presidente Raúl Castro anunció en enero de este año que en 2009 las inversiones disminuyeron 16%, las exportaciones de bienes y servicios decrecieron 22,9% y las importaciones 37,4%, a lo que se suma que la isla importa 70% de los alimentos que consume. Todas estas estadísticas -críticas- se traducen en una realidad preocupante para todo cubano.

Lo ocurrido esta semana, cuando el cardenal cubano Jaime Ortega informó sobre la excarcelación de cinco presos políticos -la primera fase de un compromiso de liberación de 52 prisioneros-, en un hecho histórico porque ha sido conducido por primera vez en cinco décadas desde el interior de la isla y por los propios cubanos.

Pero la presión internacional, aupada por la contundencia de la oposición interna reclamando sus derechos, terminaron siendo el detonante de unas liberaciones que si bien han sido vistas como deportaciones, abre una ventana de esperanza para algunos sectores.

Ideas claras

"Si hay un principio que identifica a la revolución de los Castro en 50 años, es que no negocia bajo presiones; no es condescendiente, y que de ceder debe haber algo a cambio", explicaba Tomás Bilbao, académico del Cuba Study Group, organización radicada en EEUU.

Para los especialistas, la primera traducción que merecen estas excarcelaciones es que no deben ser vistas como una apertura en las formas en que los Castro conducen su revolución, y menos como una debilidad.

Para el Gobierno lo fundamental ahora es retomar sus relaciones políticas, sobre todo económicas con Europa, una oportunidad que le ha dado España, interesada también en que la Posición Común de la Unión Europea (UE) se modifique y se abra el diálogo.

Con ese mecanismo, que data de 1996, los gobiernos europeos condicionaron una profundización de las relaciones diplomáticas al desarrollo de la situación de los Derechos Humanos en Cuba, un punto reprobatorio para La Habana.

Pero todo esto se genera en momentos en que en el Congreso de EEUU se debate una propuesta de ley que liberaría las restricciones de viajes a todos sus ciudadanos, con lo que los Castro buscan matar dos pájaros con un mismo tiro.

El compromiso del Gobierno español es lograr que los 27 levanten la Posición Común y así La Habana exorcizaría un malestar para sus intereses; pero de no lograrse esto los Castro pueden darse el lujo de retroceder en sus concesiones; por eso la estrategia de liberar presos en un período de cuatro meses, tiempo suficiente para escuchar las voces de Europa.

Si bien el número de presos políticos se redujo de 201 a 167 en un año, "el régimen ha modificado sus formas de represión contra la disidencia, optando por nuevas formas de hostigamiento", explicaba Elizardo Sánchez, de la opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn).

El gran detonante de estos primeros pasos fueron la muerte por huelga de hambre de Orlando Zapata Tamayo; seguido de las presiones de las Damas de Blanco y, sin duda, la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, hechos que generaron la atención mundial y la demanda de una "revisión" de las posturas radicales del régimen.

Castro no tiene la intención de permitir que haya una oposición política en la isla, por eso no dialogó directamente con ella, y al entregarle "parte" de sus presos lo que ha hecho es quitarse una carga para recibir lo que necesita con urgencia.

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