Hace un mes se cayó la carretera que une a esa parroquia con Catia La Mar
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La Guaira.- Lidia Martínez vive en el sector El Pozo de Carayaca. A diario sale de su casa antes de las 5 de la mañana para ir a su trabajo en Caracas y dejar sus dos hijas, de 7 y 9 años, en sus escuelas en Catia La Mar. En la tarde las niñas son cuidadas por su abuela materna, hasta que Martínez regresa a recogerlas pasadas las seis.
Su trajinada cotidianidad estaba ya asimilada. Su cuerpo adaptado a levantarse de madrugada, a salir con bolsos, ropa y comida para intentar estirar su quincena al máximo, descansar en los autobuses y cuadrar con los choferes de la ruta los horarios.
Pero desde el 8 de junio, cuando un tramo de la carretera Catia La Mar-Carayaca se desplomó en San Francisco, la mujer dice tener "la vida revuelta".
"Vivir en Carayaca nunca ha sido fácil. Pero ahora es mucho peor. El transporte público siempre ha sido deficiente, pero ahora la gente debe hacer malabares para movilizarse o agregar 2 o 3 horas para el traslado. Yo tuve que hacer cambios drásticos" explica la mujer.
"Mis hijas tuvieron que quedarse en casa de mi mamá, porque se dormían en el aula a consecuencia de que las paraba muy temprano. Hablé en el trabajo y acordé con mi jefa trabajar corrido para regresar más temprano. Cuando estoy muy cansada me quedo en casa de alguna compañera. Eso no es vida... Dijeron 10 días, luego que lo arreglaban en un mes y lo último fueron 90 días solo para hacer el proyecto".
Así como Martínez, otras 35 mil personas de la parroquia agrícola de Vargas, la de mayor extensión de América Latina, sufren las penurias que dejó el siniestro. "No solo es el traslado. En el pueblo es cada día más difícil conseguir bienes básicos. Lo mismo el suministro de gas y combustible para la estación de servicio. Realizaron operativo de Mercal, pero es insuficiente", acota Carla Núñez del consejo comunal.
Sobre el aseo urbano, tras la contingencia, acordaron con la Alcaldía de Tovar que los camiones vaciarían los desechos en el vertedero de El Jarillo para disminuir el recorrido que los obligaría a usar la autopista Caracas- La Guaira para llevar desechos a Santa Eduvigis.
Otra falla son los cisterna que iban a Iberia, La Esperanza y El Pozo. "Ahora suben por El Junquito y el agua llega 2 veces por semana", cuenta Isidro López, de La Esperanza 2.
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