No hay forma de que Chávez tome los sectores productivos sin deteriorar la oferta
Controlar el país. A nivel político, colonizó los espacios institucionales. Las decisiones del TSJ en los casos que lo involucran, la respuesta expedita de la AN a sus solicitudes legislativas, las acciones concretas de la Fiscalía frente a sus demandas, a veces en cadena nacional, para imputar ciudadanos, el desbalance en las inhabilitaciones políticas de la Contraloría y la Defensoría del Pueblo convertida, paradójicamente, en la Defensoría del Gobierno frente a una parte del pueblo que es obviamente el débil jurídico, es una demostración evidente de ese control.
Pero someter la sociedad y la economía es mucho más complejo. Es cierto que Chávez colonizó la democracia con la base de la democracia que es la elección. Más allá del sesgo y el abuso de poder, ha logrado con su discurso carismático, el uso de los recursos públicos, el control de la comunicación y la debilidad institucional, de liderazgo y de propuestas de su adversario, convencer masas, lo que le ha permitido controlarlas.
Pero pese a eso, la población sigue siendo irreverente al corazón de la revolución: sus propuestas ideológicas. Se niegan a aceptar la tesis de izquierda radical, rechazan a Cuba como ejemplo para el país y sienten que las violaciones a la propiedad y a la empresa privada huelen a comunismo, es decir huelen mal.
Si bien en el pasado Chávez logró crear un conjunto de misiones donde obtenía altos niveles de aprobación utilitaria para compensar los costos de la incapacidad de su gobierno para resolver los problemas fundamentales de la sociedad (inseguridad, infraestructura o control de la corrupción), la penetración de esas misiones ha caído y su evaluación general se deteriora, con lo cual ese salvavidas político parece espichado. Originalmente pensamos que Chávez jugaría lo que antes le ha funcionado: aumentar gasto público y moderar su discurso, pero es obvio que ninguna de estas dos cosas pasaron. ¿Por qué?
Probablemente porque no hay tanto dinero como pensábamos y porque aumentar el gasto sin activar la oferta privada solo empeoraría el problema de inflación y desabastecimiento. La ruta adoptada es contra intuitiva: se radicaliza aún más. Pero esta no es una radicalización genérica. Su discurso contra el imperio y la oligarquía estaba sonando hueco en el momento en que más necesitaba desviar la atención de la población de su propia responsabilidad hacia terceros: chivos expiatorios. Por eso aumenta el volumen de su ataque. Quiere darle cara, nombre y apellido a los culpables y crear un ambiente de persecución que mate dos pájaros de un tiro: 1) atemorizar a la población y a los adversarios políticos, creando una bóveda de miedo que los paralice y 2) lograr que la gente crea, al menos por un tiempo, que hay culpables concretos, que una vez castigados y sustituidos se terminará el problema.
¿Le funciona esta estrategia?
No de fondo. Es verdad que le dio algo de oxígeno, pero no logra cambiar la mega tendencia negativa que lo mantiene fuera de su zona de confort. Su propio avance lo hace cada vez más responsable de solucionar problemas que tenderán inexorablemente a empeorar una vez que el Estado sustituye a los privados en aspectos fundamentales de la economía. No hay forma de que Chávez tome los sectores productivos sin deteriorar la oferta y eso hará que la población sepa que él es el responsable de ese deterioro.
¿Sigue subiendo Chávez con su estrategia reciente de radicalización? No. Luego del primer respiro, que en efecto le ayudó, paró en el mes de junio y su nuevo pico está por debajo del pico anterior y del anterior y del anterior. Puede que juegue más duro, pero no ha logrado el esplendor del pasado y si juega con candela... se puede quemar.
luisvicenteleon@gmail.com
@luisvicenteleon
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