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Sea usted el juez
DULCE MARÍA TOSTA |  EL UNIVERSAL
sábado 19 de junio de 2010  11:07 AM

A estas alturas muchas personas no saben quién es Franklin Brito y sobre la batalla que ha liberado para recuperar sus tierras, luego de una investigación por Internet a continuación les refiero un resumen por lo que ha pasado él y su familia en estos últimos 7 años.

Franklin Brito, venezolano por nacimiento, biólogo de profesión y agricultor de oficio, que pronto cumplirá 50 años, que mide 1,90 metros, que ahora está pesando 46 kilos y que su temperatura corporal es baja; fue despojado de sus tierras ubicadas en el asentamiento campesino La Tigrera, en el Municipio Sucre del estado Bolívar, por haber entorpecido un proyecto de las autoridades municipales de la zona, al proponer a una corporación el uso de unas semillas específicas para salvar una cosecha de ñame.

Brito manifestó en una entrevista textualmente:

"Escucharon mi propuesta, que no costaba casi nada, y decidieron que era lo mejor. Al alcalde no le financiaron su proyecto. Yo no lo hice con intenciones políticas, pero en un segundo quedamos en la calle. Invadieron el fundo y nos botaron de los liceos".

La familia Brito emprende su lucha, en el 2003, cuando el Ministerio de Agricultura y Tierras emite unas cartas agrarias que los despojan de sus tierras y en vista de que no son atendidos sus reclamos, éste manifiesta, no aceptar más humillaciones ante la violación de sus legítimos derechos e inicia su primera huelga de hambre el 24 de noviembre de 2004.

En las seis huelgas de hambre realizadas por el Sr. Brito a lo largo de estos 6 años, en las cinco primeras, donde además, se cosió la boca y se amputó su dedo meñique de la mano derecha, las había concluido luego de recibir la promesa por parte del Gobierno de investigar y atender su reclamo, lo cual ha sido incumplido o parcialmente cumplido, según lo ha manifestado Brito y su familia en múltiples oportunidades. Por ello decide retomar la sexta huelga de hambre en junio del 2009, en este caso, frente a la sede de la OEA en Caracas, donde permaneció acostado solo con hidratación básica, por aproximadamente 6 meses, evidenciándose su deterioro físico. En una alocución el presidente Chávez se había pronunciado sobre el caso, pidiendo que le resolvieran el problema. Pero la promesa duró 24 horas, pues no contempló el retiro de los permisos de estadía a los invasores ni la entrega a Brito de un reconocimiento formal y por escrito, de que esas tierras le pertenecían, aunque representantes del Ministerio de Agricultura y Tierras y del Instituto Nacional de Tierras le ofrecieron pagos de indemnizaciones por los daños que las invasiones le causaron, pero éste, se negó a aceptarlos porque no tenían justificativos de esa erogación, asimismo, denunció estos hechos ante la Fiscalía y la Contraloría General de la República.

Desconfiado por esto, el Sr. Brito, insistió exigiendo públicamente que se le entregará un documento donde se le cedía la propiedad de las tierras y la legalización de las mismas: "en forma de donación, como sea, pero que fuera legal" y de una cantidad de dinero en efectivo que recibió como indemnización, lo cual manifestó textualmente: "De la plata que me han dado (el Gobierno) no hemos tocado nada, está a la orden de la Fiscalía, y no la pienso tocar hasta que la legalicen", ya que mientras no se hagan esos trámites legalmente, para él es un "soborno".

Es entonces, cuando la madrugada del viernes 4 de diciembre de 2009, el Sr. Brito en contra de su voluntad es sedado y trasladado al área psiquiátrica del Hospital Militar de Caracas, allí es custodiado por uno o dos militares que controlan sus visitas, no lo han dejado caminar por el pasillo e inclusive lo despojaron de su celular. Son desconocidos los mandatos judiciales que ordenan su hospitalización y su aún estadía allí, por eso se presume que se le están violentando sus derechos individuales a su integridad, libertad, dignidad y autonomía. Sin embargo, Brito ha sido sometido a varias evaluaciones psicológicas y todas certifican que sus condiciones mentales son normales. Allí lo acompaña una de sus hijas y recibe la visita diaria de su esposa, el resto de su familia comprometida con su causa viven en Caracas, ayudada por la solidaridad pública.

turmero_2009@hotmail.com



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