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El ejemplo de Canadá

El caso canadiense es una feliz referencia liberal para economías petroleras como la venezolana

CARLOS GOEDDER |  EL UNIVERSAL
lunes 7 de junio de 2010  12:00 AM

Las noticias y una primera aproximación estadística al tema invitan a pensar que existe una "maldición de la abundancia de recursos naturales": las economías con mayor producción de materias primas parecen estar condenadas a niveles bajos de ingresos y desarrollo.

Por contraste, existen naciones entre las economías más prósperas que cuentan con una elevada participación de los recursos naturales en su economía: Canadá, Australia y Noruega. Estas últimas naciones parecen haber escapado a la condena según la cual "muchas naciones con ricas dotaciones de recursos naturales sufren de gobernabilidad débil y déficit democrático. Los gobiernos que tienen son frecuentemente despóticos, y los países proclives al conflicto armado y el descontento ciudadano. Los derechos de propiedad son irrespetados y los arreglos institucionales son débiles".

Esta cita es tomada de una exposición del gobernador del Banco de Canadá, D. John Murray, el 6 de mayo de 2010 (disponible en Murray, John: "Is there a commodity curse? Lessons from the past". BIS Review 63/2010). El trabajo se concentra en desmontar el fatalismo de la abundancia natural considerando el caso de la economía canadiense.

En efecto, siguiendo a The Economist del 8 de mayo, "Si partes del Este de Canadá se parecen a Europa en términos económicos, el Oeste se parece más a Brasil. Sus minas, productores de petróleo y gas, junto a los granjeros, se han beneficiado del boom en materias primas que ha traído el apetito chino".

Siguiendo a Murray, se tiene que en provincias canadienses como Alberta, 32% del PIB de 2006 viene dado por la explotación de materias primas. Para el conjunto de Canadá, en 2008 los recursos naturales aportan 10% del PIB, 5% del empleo y 45% de las exportaciones, siendo que cada vez participa más la producción petrolera; la dimensión de las exportaciones de recursos naturales en el PIB alcanza 15%.

Contrastando con el caso venezolano, se tiene que en Venezuela, para 2009, 94% de las exportaciones corresponden a petróleo y estas exportaciones petroleras representaron 17% del PIB. Comparando estos valores con los correspondientes al inicio de la administración Chávez, se tiene que justo antes de empezar ésta, en el año 1998, 69% de las exportaciones eran petroleras y las exportaciones petroleras representaban 13% del PIB, reflejando un sector externo más diversificado.

La maldición de las economías con dependencia en recursos naturales viene en gran medida dada por la volatilidad a corto plazo de los precios. Se producen ciclos en la cotización de materias primas, pasando del auge a la caída abruptamente.

Parte del problema radica en la velocidad con que reaccionan la oferta y la demanda de materias primas en plazos cortos. En estos intervalos se observa que la demanda y la oferta son inelásticas, lo cual significa que ante variaciones inmediatas en los precios, tanto los productores como consumidores demoran en reaccionar, lo cual mantiene elevados los precios en época de auge y deprimidos en época de caída. Por contraste, en plazos más prolongados, los productores y consumidores son más flexibles. El problema surge cuando los productores creen que la variación de precios a corto plazo corresponde a una expansión que será más duradera, lo cual hace que terminen expandiendo la capacidad más allá de lo recomendable.

Las políticas públicas canadienses ante estos ciclos de precios han aprendido de errores cometidos en la década de 1970. Actualmente hay tres líneas de actuación para mitigar los altibajos en la cotización de las materias primas:

" La política fiscal evita ser "procíclica". Esto significa que en etapas de auge en precio se previenen un excesivo crecimiento del gasto público y una relajación impositiva, descartando así un endeudamiento público que quede como lastre para la época de vacas flacas.

" La política monetaria adopta un objetivo de inflación y se mantiene el tipo de cambio flexible. Se opta por evitar un control cambiario porque se considera que al impedir el ajuste del precio de la divisa pueden empeorar las consecuencias del ciclo.

" Se adoptan reformas estructurales, promoviendo que exista mayor libertad para el comercio de bienes y servicios, favoreciendo así el ajuste en los sectores económicos distintos al de recursos naturales.

El caso canadiense es una feliz referencia liberal para economías petroleras como la venezolana.

cedice@cedice.org.ve
@cedice






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