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El sentir de Carolina Vollmer

La artista presenta una instalación en Carmen Araujo Galería

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DUBRASKA FALCÓN |  EL UNIVERSAL
martes 25 de mayo de 2010  12:00 AM

Carolina Vollmer no necesita decir palabra alguna para describir lo que significa su más reciente exposición Siento, luego hago, en Carmen Araujo Galería. Sus ojos hablan por sí solos. Se llenan de lágrimas, se enrojecen y brillan. Esta muestra es más que una simple instalación. En ella están englobados sus sentimientos más puros, más genuinos, más sentidos.

"Si no hacía esta exposición, explotaba. Necesitaba drenar lo que estaba sintiendo y cerrar el círculo con estas obras", afirma, con nostalgia, Vollmer.

Todo nació a partir del poema que lleva el nombre de la exposición. A través de él, la artista dejó correr su dolor, le otorgó palabras a la tristeza, que la embarga por la situación venezolana y luego lo convirtió en arte. En pincel, en tela, en video, en imágenes... y también en hierro, en instalación.

Pipotes de emoción

Conocida por sus rasgos pictóricos, Vollmer decidió que debía ir más allá para demostrar lo que sentía. Así que no se quedó solamente en los colores y en el lienzo. Buscó unos pipotes de hierro y los llenó de sus emociones, de los sentimientos que expresa en su poema. A ellos le entregó distintas características: la violencia la transformó en los pies de un niño colgando del pipote; la Venezuela fracturada la convirtió en un pipote pintado de rojo, divido en dos; la censura, en unos periódicos viejos que se encuentran presionados por una tapa; la imposición de ideologías y de criterios con una camisa roja.

"No podía dejarme amarrada por un solo lenguaje. Incluso hice un divide haciendo referencia al verso: "Quiero que a mi 'muro de los gritos y lamentos'/ le llegue su 1989 como le llegó al muro de Berlín". Me fui a una casa que iban a derrumbar y la intervine con pinturas, manchas. Resulta que el día que van a derrumbar la casa sería el mismo en que se cumplieran 20 años de caída del muro de Berlín, el año pasado. ¡Yo no soy persona de creer en casualidad!", dice emocionada.

En la muestra, ella lo sabe, es su alma la que está exhibida, al descubierto, desnuda. Eso explica que sienta un poco de pena. Pena de mostrar lo que siente, de traducir sus emociones en instalaciones. "Debía cerrar el ciclo. Tenía tiempo haciendo estas obras y me impulsaron a mostrarlas", remata la artista.

La Galería Carmen Araujo está ubicada en la urbanización Sorocaima, de la Hacienda La Trinidad.

dfalcon@eluniversal.com



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