"El esplendor físico de Venezuela se fundamenta en una tríada conformada por territorio, biodiversidad y recursos naturales. Este conjunto de tres factores, estrechamente vinculados entre sí, se ha expresado en su devenir histórico dando especificidad y diferenciando a esta nación en referencia a otras del continente y de las Antillas. Este acaecer se ha marcado con variable intensidad, no habiendo sido debidamente percibido en su grandeza por generaciones pasadas y actuales". La insondable descripción de nuestro territorio corresponde al geógrafo, investigador e historiador, Pedro Cunill Grau, quien en su obra Geohistoria de la sensibilidad en Venezuela, nos muestra por qué este territorio que habitamos es un espacio único.
En referencia a las próximas décadas, señala Cunill, las actuales generaciones y las futuras, tienen la suerte de estar en un territorio que tiene grandes opciones al entrar al siglo XXI."Con ello quiero decir que este país tiene la convergencia de factores que no son solo los recursos naturales, paisajísticos, sino también los recursos humanos y su invalorable ubicación geoestratégica".
Cuando indagamos acerca de las posibilidades que tiene el país de salir adelante, encontramos que más allá del recurso petrolero que ha marcado la vida de los venezolanos en los últimos 60 años, son sus recursos naturales y la fuerza creativa de su población a donde, los expertos indican que deben orientarse las políticas públicas.
Para el profesor Cunill, hay pocos países en el mundo que tienen tan extraordinarias opciones energéticas en su territorio, como son las reservas hídricas y también contar con fuentes alternativas de energía. No son solamente los energéticos petroleros sino también fuentes no convencionales como los vientos, la energía solar, las mareas y muchos otros.
En ese punto coincide Alexander Luzardo quien sostiene a su vez que hay que centrar la mirada hacia un desarrollo sustentable no basado en recursos no renovables. El profesor del doctorado de Ciencias Sociales y Gerencia de la UCV, desataca que Venezuela fue el mayor productor de petróleo en el mundo y eso marcó nuestra economía, nuestra cultura y nuestro modo de ser. Pero lamenta que esa siga siendo la visión del liderazgo político en el siglo XXI que nuevamente está cifrando sus esperanzas en la explotación de la faja petrolífera del Orinoco.
A su juicio allí está nuestro drama. Desde el año 1936 Uslar Pietri alertó sobre la necesidad de "la siembra del petróleo", un concepto que significaba diversificar la economía y hacer una economía independiente
Destaca que el petróleo ya no es posible sembrarlo en los términos en el que lo planteó Uslar Pietri. El petróleo tiene sus límites en el mundo a la luz de los cambios climáticos globales y a mediano plazo debe ser sustituido porque es un combustible fósil y no es sustentable un desarrollo del país solo con el recurso petrolero.
Pedro Cunill resalta que con los recursos energéticos alternos, debidamente desarrollados y conservados, este país tiene potencialidades para muchos años y puede incluso suministrarle energía al mundo. "Pero lo más importante es que esa energía sirva para la transformación, dentro del país en lo que llamaríamos industria aguas abajo, aprovechando esas fuentes energéticas. Porque el petróleo y los recursos minerales no los podemos concebir en el siglo XXI como una suerte de campamento que se utiliza y se abandona. Sino que, donde se explota el petróleo debe ser base de sustentación para dar paso a nuevas formas de desarrollo y trabajo a la población, que den mejor calidad de vida a las comunidades y que transformemos nuestras riquezas con nuevas opciones. Por ejemplo los paisajes bellos, como es Venezuela hay que movilizarlos para diferentes tipos de turismo. Hay que hacer una gran gestión para desarrollar el turismo, de una manera integral y planificada.
Alerta Pedro Cunill que hoy en el mundo convergen tres grandes desafíos: Uno es el energético, pero junto a este está el hambre y la sed y por eso es que el problema de cómo proteger los recursos acuíferos, son de primer orden. Destaca el investigador, tenemos un desafío mayor que la geografía humana enfrenta al entrar al siglo XXI y es la seguridad alimentaria. Ésta se tiene que estructurar no cambiando recursos naturales no renovables por alimentos importados sino generando una gran movilización agropecuaria.
Arnoldo José Gabaldón, profesor de la cátedra de Desarrollo Sustentable de la Universidad Simón Bolívar, precisa que el desarrollo del país y de América Latina está inevitablemente ligado a un desarrollo sustentable, sin embargo, en el caso venezolano, expresa que esa nueva visión solo es posible con una profunda rectificación del liderazgo político y asegura que un proyecto de esa naturaleza pasa por una reconciliación que acabe con la guerra fratricida que se vive actualmente.
Para Gabaldón la situación que vivimos se asemeja a la de 1936 y a la de 1958 cuando en ambos procesos y ante situaciones de cambios políticos profundos, los líderes del momento convocaron a las mejores cabezas para sacar al país adelante.
Sostiene Gabaldón que existe un proyecto alternativo al socialismo del siglo XXI y ese está documentado en importantes estudios en todas las áreas críticas como salud, pobreza, servicios públicos, seguridad y desarrollo en el que han intervenido los mejores especialistas de las distintas áreas. Los grandes cambios deben estar enmarcados en la sustentabilidad social que se traduce en mejor calidad de vida, concebida en el manejo del entorno físico y natural. Rescata Gabaldón que en estos años se ha creado mayor conciencia y el ciudadano se ha hecho más exigente. Sostiene que lo que ha de venir es una mejor democracia.
tenemos un desafío mayor que la geografía humana enfrenta al entrar al siglo xxi y es la seguridad alimentaria