Alcanzar la seguridad y soberanía agroalimentaria es una de las metas que se ha trazado el Gobierno nacional en los últimos años, y en esa dirección ha enfilado sus esfuerzos.
Venezuela, por estar ubicada en la zona intertropical goza de un clima cálido y lluvioso que beneficia el cultivo de una amplia gama de productos en todo el país. Es por ello que la producción agrícola es constante durante todo el año, y en casi todos los estados.
El país se beneficia de unas 500.000 unidades de producción agropecuaria, en las que se producen cereales, oleaginosas, granos y leguminosas, raíces y tubérculos, frutas tropicales, café, caña de azúcar y cacao.
En cuanto a maíz los estados de mayor producción son Portuguesa, Guárico, Cojedes, Barinas, Bolívar; el arroz se cultiva en Portuguesa y Guárico; las hortalizas en Lara, Falcón, Guárico y Monagas, por mencionar algunos.
En cuanto al ganado, el rebaño nacional está calculado en unos 13 millones de animales; con una producción lechera de 1.400 millones de litros al año.
En desarrollo
En los últimos cinco años, el rendimiento de la producción nacional ha mejorado respecto a 30 años atrás, en buena medida por las adecuaciones tecnológicas que los productores han aplicado en sus cultivos.
De esta manera se ha logrado incrementar la producción de cereales. Pedro Rivas, presidente de Fedeagro, explica que en el caso del maíz pasaron de cultivar entre 1.800 y 2.000 kilos por hectáreas a tener en la actualidad un promedio que supera los 3.000 kilos de maíz por hectáreas.
La producción de hortalizas creció 30% en los últimos cinco años en tomate, cebolla y pimentón. De acuerdo con cifras oficiales del Ministerio de Agricultura y Tierras, en 2009 se sembraron 15.607 hectáreas de cebolla, 7.985 de tomate fresco y 8.371 de pimentón.
"Lo ideal es que se siga incrementado la producción de hortalizas en todos los estados, de manera que todos puedan suplir las necesidades internas y llegar a agrupar un centro de acopio y exportar a las islas del Caribe", indicó Rivas.
Pero a pesar de que se ha aplicado siembra directa en cereales, modalidad que actualmente se está incorporando en algunas hortalizas; se han incorporado nuevos sistemas de riego; se ha adoptado la forma del cultivo protegido bajo ambiente controlado; ampliación de conocimientos y labores agronómicos, utilización de nuevos agroquímicos, Venezuela aún está muy lejos del autoabastecimiento agroalimentario.
En el caso del sector pesquero, Venezuela cuenta con un gran recurso marino, tanto en la costa oriental como occidental. En 2009, la producción pesquera se sitúo en 300.000 toneladas en diversas especies.
Se busca soberanía
El gobierno de Hugo Chávez ha venido aplicado una serie de políticas agrícolas con miras a lograr la anhelada seguridad y soberanía agroalimentaria.
Entre las políticas que se han aplicado destaca el rescate de tierras a través de la revolución agraria, con lo cual el Gobierno esperaba recuperar las tierras ociosas y ponerlas a producir.
En la producción primaria el Ejecutivo ha agilizado la importación de vientres para repoblar el rebaño nacional e impulsar la producción de leche; también promovió la importación de novillas y búfalos.
En materia agrícola mediante la importación de semillas y la transferencia de tecnología, el Estado ha incentivado la producción de oleaginosas mediante la siembra de girasol y soya; en la gama de legumiosa el Ministerio de Agricultura y Tierras incrementó la superficie de siembra de caraotas, y ya recolectó la primera cosecha.
En caña de azúcar los planes de incentivo llevaron a alcanzar picos históricos de producción; al igual que en el café.
Pero estas políticas se han visto manchadas por la inconsistencia en los planes de estímulo y la falta de incentivos en el sector productivo, que lejos de potenciar el aparato productivo interno han afectado la producción de alimentos, haciendo a Venezuela cada vez más dependiente de las importaciones; al punto de que casi el 70% de los alimentos que consumen los venezolanos son de origen foráneo.
El control de precio ha sido la piedra de tranca en el desarrollo agrícola, pecuario e industrial, debido a la falta de inversión por el rezago en los precios que han estado regulados desde 2003.
Tal es el caso del arroz, producto en el que hasta hace dos años Venezuela era autosuficiente, y de ser un país que exportaba 150.000 toneladas hace unos años pasó a importar en promedio 300.000 toneladas durante 2009.
Igualmente ocurrió con el café, cuya producción local no solo atendía las necesidades del consumidor venezolano, sino que también tenía presencia fuera de Venezuela.
En 2009, por primera vez luego de cuatro años Venezuela tuvo que apelar a la importación de unos 400.000 quintales -que equivalen casi a la mitad de la cosecha de ese año- para atender la demanda interna.
La producción de carne y leche se ha estancado en los últimos años, en buena medida por la distorsión que ha creado el control de precios que a su vez ha mermado la capacidad de reinversión en el sector.
La producción de caña de azúcar descendió 31% en los últimos cuatro años, según cifras de Fesoca, por el desestímulo a cañicultores producto del rezago en los precios del azúcar.
Si bien es cierto que se han aplicado políticas para lograr el autoabastecimiento, en el corto y mediano plazo no es posible alcanzar esa soberanía agroalimentaria con la que más de un gobierno ha soñado.
Además, Venezuela históricamente ha dependido de la importación de rubros prioritarios para la alimentación del venezolano, bien sea porque la producción es deficitaria o porque no se producen en el país, como son los casos del maíz amarillo y el trigo.
Fuera de la frontera
La exportación de productos agrícolas con sello venezolano es otro de los anhelos del gobierno bolivariano. Pero antes de pensar en la exportación de rubros, los productores estiman que los esfuerzos deben centrarse en recuperar las siembras que han perdido fuerza.
Recientemente el gobierno ha creado un fondo de incentivo a las exportaciones, que abarca los rubros cacao, frutas, café y bebidas procesadas.