A la aventura que emprendió Colón por estas tierras, se sucedieron nuevos viajes de otros navegantes, tal vez más osados, y encandilados ante la posibilidad de obtener una riqueza fácil en la geografía americana.
La leyenda de El Dorado recrea la tradición fantástica de algunos buscadores de tesoros que en los años de 1536-1583, circundaron estos pueblos para sacar provecho de sus suelos. El relato amplio y genuino se interna hasta el paisaje selvático de la Guayana venezolana.
A muchos de estos intrépidos expedicionarios, ciertos o fabulados, les sonrió la fortuna, a otros los consumió el paso del camino. Hoy, en la distancia del tiempo, algunos empresarios interesados en explotar el oro de los yacimientos locales han corrido con igual suerte.
Venezuela, ciertamente es conocida por su variedad y cantidad de minerales metálicos y no metálicos en toda su extensión, pero fundamentalmente en Tumeremo, El Callao, El Dorado y El Manteco, en el estado Bolívar, se concentra el mayor potencial de oro y diamantes; mientras tanto el aluminio, hierro, bauxita, caolín, entre otros, dan vida a un creciente proceso de industrialización que se ideó en la década de los cincuenta, sobre la base de las empresas básicas de Guayana.
De acuerdo con organizaciones mineras internacionales, "Venezuela ocupa el décimo quinto lugar en el mundo" como país poseedor de reservas de oro ya extraídas y procesadas en lingotes, "con 363,70 toneladas del mineral", las cuales reposan en las bóvedas del Banco Central de Venezuela (BCV). Y según el Ministerio de Planificación y Finanzas, en su portafolio Imagen de la República Bolivariana de Venezuela, se advierte que las "reservas probadas de oro del país sobrepasan las 10 mil toneladas".
A la fecha la producción aurífera registra altibajos en los últimos años. La estatal Compañía General de Minería de Venezuela C.A. (Minerven), filial de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y del Ministerio de Industrias Básicas y Minería (Mibam) da cuenta de una producción de 9,7 toneladas en 2004, de 14,7 toneladas en 2005 y de 19,2 toneladas en 2006. Y en 2009 la producción se ubicó en 11,9 toneladas, representado un incremento de 11% respecto a 2008. Sin embargo, pese a este saldo alentador, el instituto emisor señala que el 60% de la extracción de oro en el país es ilegal.
Cuento sin fin
Desde inicios del gobierno de Hugo Chávez la minería ha sido motivo de análisis, de transformación, de búsqueda de una política minera que se ajuste a los planes nacionales, bajo un modelo socialista. En septiembre de 1999, haciendo uso de la Ley Habilitante, el Ejecutivo aprobó una Ley de Minas que derogaba a la de 1945, en función de las nuevas realidades.
Entre 2006-2007 las autoridades elaboraron un proyecto de reforma legislativa que promovía un "aumento del control del Estado revolucionario" y una "erradicación del latifundio minero", elementos indispensables para lograr "la soberanía económica y la definitiva independencia"; también la revisión de las concesiones, la creación de la Empresa Minera Nacional y la formación de empresas mixtas con participación estatal igual o mayor en la relación accionaria.
La propuesta no fue sancionada por la Asamblea Nacional, pero el Gobierno constituyó la Empresa Básica Socialista Minera Nacional, revisa las concesiones y modifica las estructuras asociativas con empresas mineras extranjeras.
Los dos casos más emblemáticos de la minería nacional son el de Las Cristinas y el de Brisas del Cuyuní; en ambos yacimientos considerados con importantes riquezas en el mundo, ubicados en el kilómetro 88 y en Las Claritas, del municipio Sifontes (Bolívar), tenían la concesión las canadienses Crystallex y Gold Reserve.
Pero anteriormente, Las Cristinas -poseedora según cifras extraoficiales de 35,2 a 40 millones de onzas de oro y 1.094 toneladas métricas de reservas estimadas- perteneció a Placer Dome, a Vanessa Ventures Ltda. y a Crystallex; en casi veinte años no se adelantaron los trabajos de exploración/explotación, pero sí aglutinó un montón de libros de litigios judiciales en tribunales locales y arbitrajes internacionales.
Desde 2007 estos proyectos fueron detenidos por el Ministerio del Ambiente ante unas exigencias de tipo ambiental. Habiendo cumplido con los documentos establecidos por ese despacho, el presidente Hugo Chávez anuncia en 2009 la entrega de esos yacimientos a operadores rusos, Rusoso Mining, y la creación de una empresa mixta con participación del Estado venezolano; después se habló también de incluir a Ir´an.
El Gobierno desde 2007 "ha recuperado el control de sectores estratégicos, expropió en los últimos meses 500.000 hectáreas de zonas auríferas".
Esta mina es mía
Hacía mucho tiempo que la cotización del oro en los mercados internacionales no alcanzaba precios tan atractivos; hoy los triplica en relación con los de la década de los ochenta. En Londres se ubica en 1.104,25 dólares por onza proy y en Nueva York en 1.099,77 dólares.
Coincidencialmente con este repunte, el BCV se incorpora al tema del oro, junto al Mibam, Coniba, Ingeomin y otros entes oficiales, a delinear la política aurífera del país. En junio de 2009 el instituto emisor publica una resolución referida a las Normas sobre el Régimen de Comercialización de Oro, orientadas a incentivar las inversiones productivas y la creación de nuevas fuentes de trabajo. "Se deberá destinar al mercado interno al menos el 50% del total de su producción aurífera; en tal sentido un 25% deberá ser ofrecido en venta obligatoriamente al BCV y el otro 25% al sector transformador nacional. El 50% restante podrá ser exportado".
Las empresas privadas, afiliadas a la Cámara Minera de Venezuela (Camiven) tienen su voz en todo esto. Gilberto Sánchez Albornoz, ex presidente del organismo, señala que "deben adoptarse medidas a tiempo y las respuestas deben ser claras, evitar las inexactitudes, y hacer real frente a la recesión económica, de lo contrario podría retrasarse la recuperación de la producción y el empleo. Muchos países de la región adoptaron las recomendaciones del Pacto Mundial para el Empleo y han demostrado que han venido superando positivamente la crisis". Y deben también "eliminarse las tomas e intervenciones a las instalaciones del sector productivo".