Para tener una mejor idea de la situación actual de la industria del hierro hay que asomarse en la web de Ferrominera del Orinoco. Allí está su eslogan: "¡Hacia el socialismo... con todos los hierros!".
El link "Cifras relevantes" transporta al lector a 2004, cuando se vendieron 20,7 millones de toneladas de hierro sumando el consumo interno y las exportaciones. Se trata de una cifra auspiciosa que sostiene el aumento de las ventas por tercer año consecutivo. Pero no hay mucho más en la categoría de "relevante".
Otra forma de entender el panorama es entrarle a los informes de gestión correspondientes a enero-marzo de 2009 y el más actualizado, julio-septiembre de 2009. En ambos casos a la hora de reseñar la actividad de la empresa estatal el acento recae en su labor en materia social: en el apoyo a las comunidades, a las misiones, al desarrollo endógeno, a la formación y a la promoción del socialismo del siglo XXI, a discusiones sobre la propuesta de enmienda constitucional y asuntos de esa naturaleza por los que hay que pasar antes de llegar a los números.
Entre enero y septiembre del año pasado, CVG Ferrominera Orinoco habría producido poco más de 10,1 millones de toneladas de mineral de hierro, lo que refleja una caída importante frente a las 15,4 millones de toneladas de 2008.
Lo mismo ocurrió con la producción de pellas: 1,2 millones de toneladas en 2008 y 969 mil toneladas en 2009. El registro en materia de briquetas también acusó una reducción: 689 mil toneladas en 2008 y 669 mil toneladas al año siguiente.
Las ventas totales de la empresa -de enero a septiembre- reflejan el golpe de un mercado deprimido: 8,08 millones de toneladas ante 13,1 millones del período anterior.
Sirvan otras cifras para seguir dibujando el perfil de la industria: el año pasado se hicieron inversiones operativas y estratégicas por el orden de 283 mil bolívares fuertes y el total de "contribuciones al Estado y a la región" fue de 88.960 bolívares fuertes repartidos en aportes a hospitales (61.264 bolívares fuertes, el monto más elevado), escuelas y ornato de la ciudad, entre otras cosas. A eso hay que sumar 32,3 millones en impuestos cancelados.
Pero, ¿el bajón se fundamenta sólo en el hecho de que ahora la que quizás sea la segunda gran industria nacional se autodefine como una empresa "socialista"? No necesariamente. El efecto de la recesión económica mundial que empezó a golpear en el año 2008 funciona para explicar esa y otras debacles.
En el Instituto Venezolano de Siderurgia, IVES, califican de "atípico para la industria" el año 2008.
Para empezar, marcó el retorno del Estado al control total de Ferrominera del Orinoco, la siderúrgica más grande del país. Y además: "Por otro lado, al igual que en el resto de los países del mundo, tanto la industria ferrominera venezolana como también la de reducción directa productora de briquetas, vivieron en el curso del año 2008 dos etapas distintas y perfectamente definidas: un período de tres trimestres de altos precios internacionales de sus productos, y un cuarto trimestre donde en todo el mundo se manifestó una brusca caída de la demanda y de los precios de esos materiales".
El bajón en la cotización del hierro se estimó entonces en 35%, poniendo fin a una buena temporada de ganancias que permitió, entre otras cosas, darse el lujo de destinar a responsabilidad social 40% de su utilidad neta de 2007.
para tiempos mejores
El IVES proyectó entonces el escenario lógico: la contracción en los grandes centros industriales empujaría a un momento de sobreproducción de hierro, altos inventarios y precios a la baja. Con el añadido posterior de lo que vemos al día de hoy: el frenazo a la actividad productiva consecuencia de la imposición de esta suerte de "dieta" de electricidad que vive el país y los reiterados conflictos sindicales.
Pero el potencial sigue ahí. La capacidad instalada de Ferrominera, la única productora de mineral de hierro, es de 25 millones de toneladas por año.Y las reservas totales de mineral son 14 mil 657 millones de toneladas de acuerdo con la estatal o 14 mil 721 millones según informes del IVES.
De ese total, 3.669 millones de toneladas son reservas probadas entre las que se cuentan 1.453 millones de mineral de alto tenor, es decir, con un contenido de hierro promedio de 63,27%.
La estadística del IVES maneja otros datos que difieren de la oficial. Señalan que la capacidad instalada de Ferrominera es de 23 millones de toneladas por año y que en 2008 se produjeron 20 millones de toneladas de mineral fino y grueso, con una caída de 3,1% con respecto al registro anterior.
Su cálculo es que en 2009 el negocio cayó mucho más: 13,8 millones de toneladas habría sido la producción total. Las exportaciones las sitúan en 4 millones de toneladas, otro registro negativo si se compara con las 5,4 millones de toneladas que salieron para el mercado internacional. El consumo interno, con todo, se mantuvo: 9 millones de toneladas.
Hoy la gerencia de Ferrominera tiene fe en su proyecto de una administración donde "predomina el talento humano sobre el capital", según dijo el viceministro de Minas, Iván Hernández, durante un seminario realizado en abril.
El optimismo se afinca en la percepción que se tiene a propósito del éxito con el que las naciones más industrializadas enfrentaron la crisis y en especial en el potencial de China.
Además se destaca la reorientación del negocio en materia de comercialización del mineral: si el principal consumidor interno, Sidor, aún está a media máquina, la proyección para el cierre de 2010 es colocar 35% en el mercado criollo, 51% en el asiático y 13% en Europa.
China es la apuesta al futuro. Y no solo como gigante receptor: Ferrominera adelanta acuerdos con la empresa china Wisco America Company para impulsar siete grandes proyectos siderúrgicos.
La promesa a mediano plazo es que todo en la región cambiará. Y las líneas maestras de esta transformación están contenidas en el Plan Socialista Guayana 2019 presentado por Hugo Chávez en julio pasado. Allí, se plantea pasar del actual capitalismo de Estado al control total por parte de los trabajadores y manejar un esquema integral para el acero, el hierro y el aluminio: todo junto y bajo control obrero.