"Parece que esta tierra bendita estuviera en verdad maldita, pues este gobierno, que no es el único -y por lo visto tampoco será el último- habla de planes para el desarrollo del eje Orinoco-Apure, pero hasta los momentos no vemos mucho movimiento en las tareas que debe abordar el Ejecutivo para poner a tono toda la zona", así lo indica Kamil Anzoleaga, director del núcleo Macaro de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador y apureño de nacimiento, alma y corazón.
El desarrollo económico y poblacional del eje Orinoco-Apure influirá positivamente en buena parte en el desarrollo de los estados Táchira, Barinas, Apure, Portuguesa, Cojedes, Guárico, Anzoátegui, Amazonas, Monagas, Bolívar, Delta Amacuro y hasta el Zulia.
Según la información que se destaca en la página web del Ministerio del Poder Popular de Planificación y Finanzas esta red fluvial que comprende los ríos Arauca, Apure, Meta y Orinoco tiene una capacidad de transporte comercial de carga de 5.000 kilómetros, desarrollados para la navegación oceánica; de los cuales 1.500 kilómetros son para la navegación con sistema de gabarra-empujador; quedando el resto para la navegación menor en donde se contempla la pesca como para la explotación del turismo.
historia de vieja data
El eje Orinoco-Apure se planea desde 1950 con la creación de una Comisión Interministerial para estudiar alternativas de salidas del mineral de hierro hacia el exterior.
El proyecto se plasma con el con el nombre de Plan Nacional de Desarrollo Regional durante el período (1973 - 1978), en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.
En el mandato de Jaime Lusinchi, (1984-1989), en el año 1986, se da inicio a la apertura del proyecto del eje fluvial Orinoco-Apure, con más de 1.150 kilómetros, que comprende los estados Apure, Barinas, Guárico, Anzoátegui y Bolívar con influencia directa hacia Portuguesa, Monagas y Delta Amacuro.
Pompeyo Márquez, ministro de Frontera de Rafael Caldera (1994-1999) indica que "se proyectó la realización del Desarrollo Sustentable del Sur que incluía enlazar el sur de Venezuela con el norte de los estados Amazonas y Roraima de Brasil tanto a nivel de comunicaciones como a nivel comercial. Además que significaba la electrificación de los estados sureños de Venezuela y la comercialización del servicio al país vecino".
Para el ex ministro era necesario, entre otras cosas reglamentar los tratados suscritos con Colombia sobre la navegación de los ríos, tomando en cuenta además que podría ser la vía de encuentro con los países vecinos y desarrollar el enlace con el Amazonas y con la cuenca del río de La Plata.
"Este proyecto parece utópico pero se puede hacer, siempre que haya una voluntad política para lograr el desarrollo sustentable de la región", insistió Márquez.
Riqueza natural
El territorio en donde está asentado el proyecto eje Orinoco-Apure, que comprende una superficie aproximada de 300.000 kilómetros cuadrados, tiene una enorme reserva económica pues guarda en sus entrañas 200.000 millones de barriles de crudo pesado ubicado en la Faja Petrolífera del Orinoco. También cuenta con 25 millones de hectáreas de bosque natural, además de un millón de hectáreas para la plantación forestal. Representa el 30% del territorio nacional y tiene apenas 12% de la población venezolana.
"La navegación se puede realizar en los ríos Arauca, Meta, Apure y Orinoco, pero hay que tomar en cuenta los puntos críticos, como el caso del río Apure a nivel de San Fernando que tiene que ser dragado para que puedan entrar barcos de quilla", explica Anzoleaga.
El sociólogo explica que desde los años 40 del siglo XX los ríos Arauca y Apure perdieron significativamente el caudal, pero se mantiene el suficiente como para poder hacer productiva la labor de pesca y de turismo. "La situación del Orinoco es otra, todavía tiene un gran caudal que permite la navegación de grandes barcos, inclusive hasta Puerto Ayacucho".
Pero más allá de la navegabilidad de los ríos que se puede desarrollar están las posibilidades de desarrollo agroindustrial. Anzoleaga explica que se debe fortalecer los pueblos ribereños y crear otros; hay que tomar en cuenta que "las empresas se ubican por lo general tomando la cercanía del mercado o la cercanía de la materia prima. Aquí las posibilidades de desarrollo agropecuario es importante, lo que pudiera inducir a un desarrollo agroindustrial. Que es lo que se debe hablar si queremos una verdadera desconcentración territorial; y no es tan simple pues hemos tenido ejemplos de desarrollo -como Ciudad Sucre- que terminan siendo pueblos fantasmas cuando no se tiene la fuente de empleo".
Además de la agricultura y el transporte de los productos de la industria pesada; se puede desarrollar el turismo a lo largo de los ríos, en particular en época de lluvias y la cría de pescado. También hay que tomar en cuenta las areneras abiertas en el Apure que contribuyen con la construcción.
"Se puede hacer una labor en donde todo el país sale ganando, se desconcentran las grandes ciudades del norte, se desarrolla una parte importante del territorio; se puede lograr el autoabastecimiento, se explota la belleza de nuestros paisajes y se fortalece la seguridad de las zonas más apartadas de la geografía. Solo falta el empujón para empezar a mover toda la relojería parar lograr este sueño", citó Anzoleaga.
Estas palabras rememoran el final de la novela Doña Bárbara de Rómulo Gallegos: "¡Llanura venezolana! ¡Propicia para el esfuerzo, como lo fue para la hazaña, tierra de horizontes abiertos, donde una raza buena, ama, sufre y espera!..