En agosto de 1977 se inicia una etapa clave para el Metro de Caracas y, por ende, para la ciudad. En ese entonces, el Ejecutivo nacional autoriza la creación de la Compañía Anónima Metro de Caracas (Cametro) y deja así la dependencia directa del entonces Ministerio de Obras Públicas. El ingeniero José González Lander, también jefe de la Oficina del Proyecto Metro en el MOP, asume la presidencia y se desempeña en ese cargo por dieciocho años consecutivos, con lo cual establece un estupendo ejemplo de continuidad administrativa y, por supuesto, constructiva.
Vendría el 2 de enero de 1983 y con ello la inauguración en Caracas de la obra que transformaría la vida de los caraqueños y, por qué no, la de los venezolanos en general por cuanto esta empresa se preocupó y se encargó de preparar a la población beneficiaria para que formase parte de este gran proyecto, que vendría a satisfacer una necesidad de movilización, en este caso desde Propatria hasta La Hoyada, en un primer momento, y luego hasta la estación Chacaíto tres meses más tarde.
Al inicio, la obra marcó un estupendo rumbo para el citadino porque les mostró la Caracas, la Venezuela posible, donde se podía observar el comportamiento ejemplar de los usuarios y usuarias, sin que para ello mediase edad, sexo, color, religión, profesión, posición económica e incluso el tinte político, lo cual convertía al sistema en un integrador por excelencia y por definición.
Luego de esa apertura maravillosa, los caraqueños aprendieron y se acostumbraron a la utilización del "gusano de acero", el cual desde entonces ya era operado por venezolanos, muchos de ellos entrenados dos años antes de haberse iniciado la operación tanto en el exterior como en el mismo metro.
La compañía siguió avanzando en la construcción para extender el corredor de Este a Oeste hasta Palo Verde y abrir otra línea que enlazara la populosa barriada de Caricuao con el centro de la ciudad. De esa forma, alcanzar en apenas 6 años dos líneas completas en operación de doble vía, con 36 estaciones y trenes de la más alta calidad desarrollada hasta el momento.
Desde ese entonces, el sistema cuenta con vagones dotados de aire acondicionado y con modo de conducción automático diseñados para un intervalo entre trenes de 90 segundos. En el caso de las estaciones, se pusieron a disposición del pasajero casi 276 escaleras mecánicas y un sistema de refrigeración por agua helada para generar el confort a su paso, al tiempo que se le ofrece la facilidad de adquirir los boletos de viaje, bien a través de las casetas del operador o en máquinas vendedoras automáticas.
En diciembre de 1994, en la última apertura de líneas liderizada por el ingeniero José González Lander y engalanada por la presencia de la Miss Universo Irene Sáez Conde, se dio inicio a las operaciones hacia la parroquia El Valle. Se trataba de la primera línea totalmente enterrada con su paso por debajo del río Guaire, que añadiría cinco estaciones a lo que podría llamarse la Red de Transporte Rápido y Masivo de la ciudad de Caracas.
Ahora bien, esta red que para 1994 contaba con 45 kilómetros de vía y 41 estaciones, esperó 12 años para extender la Línea 2 desde Capuchinos hasta Zona Rental, llegar hasta El Tambor en los Altos Mirandinos y hasta La Rinconada para hacer enlace con el ferrocarril que llega a Caracas desde los Valles del Tuy.
En cualquier caso, el Metro de Caracas es una empresa que sigue creciendo y que incluso aborda espacios que en materia de transporte representan un conglomerado que justifica un sistema de transporte para la ciudad. Es así como apareció el metrobús en 1987, para enlazar en primer lugar a los usuarios provenientes de Las Adjuntas hasta Zoológico con la estación Capitolio y convertirse en un sistema de transporte superficial alimentador por excelencia del subterráneo.
Más recientemente, en enero de este 2010, abrió el sistema de transporte no convencional: el Metrocable de San Agustín, el primero en Venezuela. Este sistema de transporte por medio de funiculares consta de cinco estaciones (San Agustín, Parque Central, La Ceiba, El Manguito y Hornos de Cal), recorre 1,8 kilómetros, tiene la capacidad para trasladar a tres mil personas por hora y costó en total 262 millones de dólares. Un proyecto que podría replicarse en el futuro, según el primer mandatario, para beneficio de las comunidades de El Valle y Catia.
Hoy, 27 años después de la inauguración y de haberse hecho realidad la obra de grandes hombres, el Ejecutivo nacional y la C.A. Metro de Caracas se mantienen trabajando en su extensión -en función del crecimiento de la demanda de los caraqueños- con proyectos ambiciosos, como la llegada a La Urbina desde Las Adjuntas para empalmar con el sistema que acercará el eje Guarenas-Guatire con Caracas. Asimismo, se trabaja en completar el sistema hasta San Antonio, al pasar por Los Teques la Línea 2 desde El Tambor.
En teoría, 2012 debería ser el año del metro. Para esa fecha se prevé que la empresa de transporte masivo impulse la campaña presidencial de Hugo Chávez con la apertura de esas obras y de otras tantas. Entre ellas, la inauguración del metrocable de Mariches, el cabletrén de Petare y las dos fases de la Línea 5, que supondrá la conexión del Sureste de Caracas con el sistema.
Entretanto, las primeras líneas puestas en operación comienzan a demandar atención por haber alcanzado o estar próximas a alcanzar su período de vida tanto útil como económica y de obsolescencia tecnológica. De allí que son públicas y notorias las fallas recurrentes y problemas de desempeño, las cuales traen como consecuencia demoras, aumento en el tiempo de espera en los andenes y del tiempo de viaje, como es el caso de la Línea 1 entre Propatria y Palo Verde.
En tiempos recientes se ha iniciado el Proyecto de la Rehabilitación de la Línea 1, cuya premisa fundamental es devolverle sus condiciones nominales de diseño mejorando al máximo su desempeño. Ello supone no sólo la renovación total de la vía férrea, sino la adquisición de 48 nuevos trenes y la modernización del sistema de control operativo que aumentará la frecuencia de llegada de trenes a los andenes.
Eso amerita asegurar la asignación de recursos requeridos, administrarlos de la mejor manera y culminar las obras en los tiempos previstos, para así devolverles a la ciudad y sus habitantes una obra que en algún momento fue la Gran Solución para Caracas.