En Argentina es el Aconcagua, en Bolivia el Sajama y en Perú el Huascarán. En Ecuador ese honor lo tiene el Chimborazo y en Colombia el Ritacuba Blanco de la Cordillera Nevada del Cocuy. En Venezuela es el pico Bolívar el accidente geográfico de mayor altitud.
Es común ver en libros y en páginas web o escuchar de boca de muchos que su altura es de 5.007 metros. Desde la primera medición formal que la ubicó en 5.002 metros en 1907 hasta la que en el 2002 hizo el Instituto de Geografía de Venezuela con la Universidad Simón Bolívar y la Universidad del Zulia, a partir de observaciones con GPS, que establecieron su altitud en 4.978,4 metros, sus medidas han cambiado. Unos metros más, unos menos, se trata del techo de Venezuela.
El Bolívar no siempre se llamó así. Primero se le conoció como La Columna. También se hacía referencia a él con los nombre de Concha y Peineta. Fue en 1925, a solicitud del doctor Miguel Febres Cordero y Juan Rodríguez Suárez, que su nombre cambió en honor al Libertador.
A pesar de que el teleférico está fuera de operaciones, un hecho que por razones obvias disminuye la cercanía de esta montaña con el turista, el hecho de estar a las faldas de esta formación es incomparable. Majestuoso.
Para la presidenta de la Cámara de Turismo de Mérida, Judith Torres, el pico Bolívar es un ícono para Mérida y para el país. Difícilmente puede encontrarse una postal o un catálogo que busque difundir la región, donde no se haga referencia a él. "Este sitio está envuelto por una especie de magia que nos llena de orgullo y que no tiene nada que envidiarle a otras cadenas montañosas del mundo", dijo.
Pese al cambio climático, en los días despejados puede observarse a lo lejos su cúspide blanquecina, que actualmente sirve de inspiración a quienes a través de sus distintas rutas, quieren acercarse a lo más alto del Bolívar.
"Hoy los practicantes de caminatas, escalada y montañismo, tanto nacionales como extranjeros, viene a Mérida para subir sus 5.007 metros. Hay caminatas de cuatro y cinco días con pernoctas que se realizan en forma organizada, con parada en Los Nevados".
Torres sostuvo que en el marco de las actividades que adelantan para potenciar el ascenso hacia el pico trabajan en la remoción del refugio de Domingo Peña y hay planes para arreglar el busto de Simón Bolívar.
¡CUMBRE, CUMBRE!
En décadas recientes uno de los grandes atributos del pico Bolívar es que se ha constituido en el reto por excelencia del montañismo en el país. Sin embargo, esto no es de ahora. Desde hace ya más de 100 años, los montañistas trataban de conquistarlo. José Trinidad Nieto, Víctor Moreno, Pedro Moreno, Eladio Altuve, Medardo Nieto, entre otros, intentaron fallidamente hacerlo en 1897. Fue en 1935, cuando el farmacéutico merideño Enrique Bourgoin y el tovareño Heriberto Márquez, acompañados por el guía Domingo Peña, hicieron cumbre por primera vez.
Hoy, sus 5 mil metros de altura, además de su terreno rocoso y glaciar -cada vez en menor cuantía-, sigue siendo un imán para los montañistas. Su ascenso requiere preparación física y técnica.
Erwin Maier viene practicando el montañismo desde hace 27 años y recuerda que por lo menos en 10 ocasiones ha hecho cumbre en el Bolívar.
Varias rutas pueden hacerse. Unas más complejas que otras, las cuales varían en forma radical dependiendo de la época del año. En verano (desde finales de septiembre hasta finales de abril) los riesgos son menores, debido a que las condiciones son más estables. En mayo es una época de cierta transición con la llegada de las lluvias y entre junio y agosto, el reto se acrecienta dada la intensidad de las lluvias.
El pico Bolívar puede atacarse por lo que los montañistas denominan caras. En este caso están las norte, sur, este, oeste y sureste. Sea cual sea la ruta, el montañista asciende hasta pico Espejo, con el fin de establecer el campamento base a una altura alrededor de 4.500 metros sobre el nivel del mar e iniciar el ascenso técnico.
Sin el teleférico, tres son las opciones a considerar:
La primera es subir desde Mérida por la misma línea que trazaría el teleférico: La Montaña, La Aguada, Loma Redonda y pico Espejo. Otra alternativa es llegar al puesto de Guardaparques de La Mocuy, cerca del poblado de Tabay. Esa es una ruta que permite buena aclimatación. Una tercera opción es llegar a Los Nevados e iniciar una travesía hasta Loma Redonda y en Alto de Los Cruces tomar hacia pico Espejo. En Los Nevados pueden contratarse mulas para cargar los equipos hasta Alto de Los Cruces.
Para Maier, la cara norte es el perfil más complejo, porque obliga al montañista manejar las técnicas de escalada mixta: en hielo y roca. Por la cara sur el nivel de dificultad es menor y hacia el sureste el ascenso se realiza por la denominada Garganta Bourgoin.
"Si se bordea la montaña hacia el este encontramos una ruta con grado de dificultad medio, donde antes había un glaciar que desapareció en su totalidad. La roca es tipo arenisca y la montaña se ve como desnuda. La ruta oeste casi nadie la hace. Se hace muy larga".
Este profesional sostuvo que cualquiera sea la cara por la que se ascienda al Bolívar requiere de mecanismos de seguridad, porque hay tramos expuestos, es decir, donde se dan desprendimiento de rocas.
Subrayó Maier que "afrontar esta formación es un reto personal que está relacionado con el aprendizaje de este paisaje natural y por el reto técnico que significa la propia montaña, muy rocosa y extremadamente hermosa. Es una experiencia única".