Su nombre lo dice todo aunque no se conozca su significado. Es la tierra "donde todo se da".
Cojedes, bautizado así por el río homónimo que lo cruza, demuestra cómo a veces las palabras pueden describir perfectamente lo que la realidad ofrece. Su diversidad ambiental es tanta que considerarlo como un territorio llanero más es subestimar su inmenso potencial.
Grandes extensiones de llanura con bosques y sabanas; caudalosas y naturales fuentes de agua; tierras fértiles, disponibles para cultivar y criar ganado; paisajes repletos de especies, y yacimientos prometedores de bauxita, granito y grafito, definen a este estado de los Llanos centrales de Venezuela.
"Son 14.000 kilómetros cuadrados de esperanza, representada en un pueblo noble y de una variedad ambiental increíble", acota Héctor Cardozo, vicepresidente de la Fundación La Salle, Campus Cojedes.
"Es una zona privilegiada, que tiene un gran potencial en distintas áreas de desarrollo", reconoce Otto Gómez, quien trabajó hasta hace poco en el Hato Piñero como gerente de la Agropecuaria San Francisco.
Al enumerar las posibilidades económicas que ofrece la región se hace evidente que con un poco más de organización, inversiones y esfuerzos unidos, Cojedes puede ser uno de los estados más prósperos del país.
Según un informe de la Fundación para el Desarrollo de la región centro occidental de Venezuela (Fudeco), de 2004, los principales productos agrícolas de Cojedes son el sorgo (con 21.973 hectáreas cultivadas), el maíz (19.651), el arroz (18.500), la yuca (4.584), la caña de azúcar (4.534), el quinchoncho (2.625) y el tabaco (1.030).
Por otra parte, cifras del Fondo de Desarrollo Agrícola de la región (Fondeagri), indican que durante 2009 se produjeron 498.970 kilos de maíz y 424.061 de arroz. Y para este año, Darío Brito, director de la Unidad Estatal del Ministerio de Agricultura y Tierras de Cojedes, estima que en la región hay 24 mil hectáreas de siembra de maíz y 34 mil de arroz.
Además, señala que hay producciones de tubérculos como el ñame, la yuca y la batata. "Las tierras del estado son muy fértiles y existe una diversidad de rubros, como el mango, por ejemplo", dice Brito. Actualmente, por cierto, se desarrolla un convenio con la Universidad de Lleida en Cataluña para exportar mangos a España.
En materia ganadera el potencial es extenso. El Gobierno calcula en 5.000 cabezas de bovinos la producción del estado, y en 5.413.000 ejemplares la de ganado porcino y avícola.
Por su lado, Fondeagri estima que para 2010 los productores que financian le aportarán al país más de 370 toneladas de carne de primera. Y según Fudeco, Cojedes tiene una producción de 154.698 miles de unidades de huevos de consumo; 16.516 de huevos fértiles y 6.682 de litro de leche.
Sin embargo, lo que más llama la atención de la región en estos tiempos es el agua. "Existe una gran riqueza hídrica en Cojedes. Hay ríos muy significativos como el San Carlos, el Cojedes y El Pao. Son muy importantes porque representan opciones de riego y permiten desarrollar producciones piscícolas", explica Cardozo.
Daniel Cardona, coordinador de la Estación Piscícola de El Pao, de Corpocentro, cree precisamente que allí está el futuro productivo de la entidad. "Cojedes tiene un potencial de obtención de unas tres a cuatro mil toneladas de peces por piscicultura, así como de unas dos mil toneladas por pesca; lo que quiere decir que podrían producirse millones de kilos de pescado al año en el estado".
Tanto Corpocentro (en el embalse El Pao) como La Fundación La Salle (desde la represa El Baúl), preparan el camino para el desarrollo de esta actividad. Además de emplear tecnología piscícola para fomentar la reproducción de peces y repoblar embalses y ríos, promueven la pesca en la región.
De hecho, Corpocentro contabiliza entre 100 y 150 los pescadores que trabajan junto a ellos en el embalse El Pao-La Balsa, donde se producen 300 mil alevines de cachama al año.
El agua representa además una fuente de riquezas biológicas que le garantiza a Cojedes ser destino para el turismo ecológico. "El potencial del estado es sensacional", afirma Gómez, a quien trabajar en el Hato Piñero le dejó la certeza de que la autenticidad de la cultura cojedeña y la diversidad de flora y fauna de la región impresionan a los turistas. "Por supuesto, hace falta mejorar las vías de tránsito y construir más lugares de hospedaje pero el potencial está allí", dice. "En Cojedes hay dos grandes macizos (El Baúl y El Pao), que albergan formaciones boscosas ideales para la protección de animales, como el jaguar", añade.
Cardona cree que el estado puede dar lugar al desarrollo del turismo ecológico con actividades como la acuicultura turística, en la cual la gente hace pesca controlada, igual que en Mérida, con las truchas. "Lo importante es dejar que el turismo sea una vía para resguardar la biodiversidad", comenta.
En sintonía con esto, la Fundación La Salle está empezando a realizar planes de enseñanza de un turismo especializado para atraer a turistas interesados en la variedad de especies, y educar a los cojedeños a respetar la naturaleza. "Estoy seguro de que el estado se convertirá en un pionero del bioturismo al promover la política de conservación", acota Cardozo.
De hecho el Instituto de Biodiversidad Tropical recientemente decidió crear su sede latinoamericana en San Carlos, debido al gran potencial de la región, y eligió realizar allí, en junio de 2010 el I Congreso Internacional de Bioturismo.
Céntrico, extenso, diversamente rico y naturalmente conservado, el estado Cojedes es un tesoro escondido en los Llanos venezolanos. Es una región de mucho potencial que espera ser aprovechado adecuadamente.