Falcón es un ejemplo para el mundo. Bien lo estableció la Unesco el 9 de diciembre de 1993, cuando declaró a la capital de ese estado venezolano Patrimonio Histórico de la Humanidad por ser testimonio arquitectónico de la época colonial.
Sin embargo, quienes se encargan de las riendas de esas tierras la abandonaron a su suerte. Y desde 2005, la misma Unesco declaró a Coro como Patrimonio en Peligro.
Pero Falcón y su capital se niegan a morir. A pesar del olvido, siguen en pie de lucha. Y tiene cómo hacerlo porque los 24.800 kilómetros cuadrados en los que se extienden el estado están llenos de potencial infinito. Solo necesita voluntad e inversión. Hay proyectos que intentan desarrollarse, dice el presidente de Fedecámaras Falcón, Nelson Quevedo. Pero al impulso le falta fuerza.
"Aunque las leyes de turismo que han sido promulgadas promueven una serie de ventajas para quienes decidan invertir en la entidad, no termina de ser un estímulo convincente. No existe una seguridad jurídica lo suficientemente clara, ni una sólida seguridad de servicios públicos... hay problemas serios con la electricidad, el agua y la vialidad", dice Quevedo.
Pero Falcón es un estado que podría proveerse solo. Tiene las condiciones, advierte Quevedo, para tener una planta desalinizadora, por ejemplo, que surta de agua a toda la entidad y no padezca el racionamiento. Además cuenta con una represa en Matícora, que está en la vía hacia Zulia. Allí hasta hace poco se adelantaba el proyecto para poner en marcha la represa, pero se suspendió. "Yo me atrevo a decir que el gobierno regional se entregó al proyecto de Matícora... Fue un convenio con China. Ellos llegaron, se ubicaron y se instalaron, pero de pronto se paralizó. Este proyecto es muy bueno, pero el de una planta desalinizadora no puede quedar atrás".
Pero no solo podría proveerse de agua, sino de electricidad también. Si se decidiera explotar la energía solar y la eólica, se ayudaría a la Planta Termoeléctrica Josefa Camejo -en Punto Fijo- que no se da abasto para proveer con eficiencia y eficacia a toda la entidad.
Falcón es un estado caluroso. El sol siempre está allí y cuenta, además, con fuertes vientos que van y vienen con buena intensidad. No fue casual que Juan de Ampíes al bautizar al corazón del estado, su capital, en 1527 le pusiera Coro por nombre. En arawaco, el idioma de los aborígenes que vivían en la zona cuando llegaron los colonizadores, Coro significa viento.
Las vías de toda la zona deberían ser las mejores, pues el territorio falconiano abraza el Complejo Refinador Paraguaná, el de mayor capacidad de refinación de todo el mundo. Por lo cual en la misma entidad ya tienen la materia prima para el asfalto.
La pesca sería otra de las fortalezas de Falcón, pero la nueva ley promulgada para regular la actividad mantiene detenidas muchas embarcaciones en la región. La mayoría se dedicaba a la pesca artesanal, explica Quevedo.
La salida de la península hacia el mar Caribe, permitiría además un sistema de ferry que impulse el intercambio turístico entre Venezuela y las Antillas Holandesas. Hubo un intento, pero el Control de Cambio y el poco valor del bolívar hizo que no cuajara.
Certezas y realidades
Pero no todo es un sueño que corre con el viento. También hay hechos, certezas. Quevedo recuerda que hay otros proyectos como la producción e industrialización de la sábila, del coco y del cocuy. Esos tres elementos hoy son los que más se han impulsado en la agroindustria.
"Esto se está impulsando gracias al gobierno regional que ha hecho una serie de programas que buscan incentivar a la población para que dinamite la producción de esos productos. Hay especial interés en la población de cocotero que está entre Cumarebo y Morón. La producción de sábila se industrializó en Paraguaná, de hecho ya se surte a laboratorios y a otras áreas. Ha ido creciendo. Buscamos llegar a la exportación. Lo mismo pasa con el cocuy. Es lo más nuevo. Ya comenzamos la promoción en toda la nación", explica Quevedo.
En Falcón hay producción agropecuaria, la suficiente para sustentarse. "En la parte oriental del estado se vive del ganado caprino y bovino; en la occidental se desarrolla más el caprino. Paraguaná se sostiene prácticamente de la cría de chivo y ovejo", dijo Quevedo.
La agricultura no se queda atrás. Estas tierras cuentan con grandes cultivos de caña de azúcar, cebollas, maíz, sorgo, papas, bananos, plátanos, patillas, melones y caraotas. En las montañas se cultivas café.
Y por si fuera poco, en Falcón también hay recursos minerales, además del petróleo, que ayudarían a su economía: Arenas, calizas, carbón, cromita, gravas y rocas fosfáticas.
Pero entre las bondades de una tierra como la de Falcón también hay varias que impulsarían el turismo. No son solo sus playas. Está el desierto único en el país: los médanos de Coro. Las dunas ocupan 91.280 hectáreas. Es Parque Nacional desde 1974 y cuenta con su propia flora y fauna.
También está la sierra que completa unas 20 mil hectáreas más de selva y clima fresco. Ahí hay lindas cataratas y manantiales y dos Parques Nacionales más: el Juan Crisóstomo Falcón y la Cueva de la Quebrada del Toro. El primero cuenta con 42 cuevas verticales -haitones- de 306 metros de profundidad. Hoy algunas se pueden explorar a rapel.
Además hay otros 15 patrimonios naturales que incluyen las playas y los ríos. También valen los 24 patrimonios edificados que aunque malqueridos fueron los que le dieron a Falcón la oportunidad de tener una capital reconocida por el mundo, aunque hoy esté en peligro.