En apenas una extensión de 11.300 kilómetros cuadrados, lo que representa el 1,23% del territorio nacional, el estado Mérida, reúne en su pequeña geografía una inmensa gama de potencialidades, que lo califican como "una región bendita", y principal referencia turística y agropecuaria de los Andes venezolanos.
Juan Rodríguez Suárez, capitán español, fundador de la ciudad del mismo nombre en el año 1558, nunca se imaginó que su propósito citadino fuera la punta de lanza para que propagará el nombre de la ciudad en toda la extensión territorial. Lo que comenzó como un homenaje a la ciudad natal, Mérida de Extremadura, en España, se convirtió en el nombre de una tierra fértil, repleta de maravillosas montañas, de lagunas que sirven como espejo a sus visitantes, del teleférico más largo del mundo, de la pasión taurina de una extensa legión de seguidores y de la sede de la Universidad de Los Andes, institución de amplia referencia académica en todo el país
diversidad turística
Hablar del turismo venezolano, es hablar de Mérida. Grupos familiares, parejas, recién casados, excursionistas y escaladores, se devoran los infinitos rincones de la entidad andina, ventana turística por excelencia. En el lugar, reviven tradiciones emblemáticas en los páramos merideños.
La diversidad de las variaciones climáticas de Mérida son enormes, van desde las semiáridas de las parte baja en los límites con el Zulia, y los extremos de las cimas de los páramos y la nieve perpetua de la zona montañosa.
Cuenta con una amplia red hotelera instalada desde el Mercado Principal de la ciudad hasta el pico Espejo, situado a 4.765 metros sobre el nivel del mar. Allí se encuentran posadas, hoteles, hosterías y cabañas, ancladas a lo largo y ancho de las montañas, con la hospitalidad expresa de los habitantes, y con los fogones listos para deleitarse con la tradicional pizca andina, plato referencial de una gastronomía llena de sabores autóctonos y libres de aditivos químicos.
Mérida es la excusa perfecta para las actividades de montañismo, escalada o para volar en parapente, actividades que reúnen seguidores locales y extranjeros. Para alimentar esta majestuosidad, está compuesta por sierras, parques nacionales, picos, páramos, lagunas, aguas termales, saltos de agua y cuevas arqueológicas, que resaltan aún más su excelsa belleza por naturaleza.
La fiesta brava de los toros es otra de las potencialidades turísticas que enganchan a muchos seguidores. Las plazas de toros "Román Eduardo Sandia", "Coliseo del Llano en Tovar", y la de "Chiguará", se visten de gala durante la temporada taurina, con un epicentro de emociones de multitudes en la "Feria del Sol", celebrada entre enero y febrero.
economía pujante
El motor económico de la región andina se afianza en una agricultura variada. Destaca la siembre a gran escala de fresa, mora, papa, ajo, cebolla, plátano, cambur, café, caraota, yuca y cacao. Es el primer productor en todo el país de zanahoria, apio, remolacha, lechuga y repollo. La ganadería ocupa un sitial de honor en los principales mercados del resto de la geografía nacional y sus derivados lácteos tienen calidad de exportación. La ganadería se fortalece al contar con un excelente sistema de distribución que recorre todos los estados de Venezuela. La carne de cochino y de aves, no se escapan de los paladares nacionales, en los principales fogones.
Sus condiciones climáticas permiten que la actividad piscícola se encuentre instalada en todos los espacios comerciales. La truchicultura ocupa un bastión del mercado interno, y cuenta con polos de desarrollo que generan miles de empleos directos e indirectos.
excelencia académica
Toda región pujante debe tener un gran campus universitario. La Universidad de Los Andes, es la referencia académica de mayor prestigio, no solo en el estado Mérida, también ocupa un escalafón de importancia en el sistema de educación superior nacional. Símbolo de defensa de la autonomía universitaria, y motor fundamental de las luchas estudiantiles desde el año 1795, cuando el entonces obispo fray Juan Ramos de Lora, fundó la casa de estudios.
Es una de las pocos instituciones educativas que tiene sede en los tres estados de la cordillera andina (Mérida, Trujillo y Táchira), y se expande en una subsede en Barinas. En los salones de las 10 facultades que la componen, se impulsa la formación de hombres y mujeres de bien; con un sistema de enseñanza que se apoya en el aporte de las soluciones sociales que esta rica nación necesita.
Las actividades de investigación van de la mano como una simple poesía, alimentadas de las necesidades de cambio en el ser humano del mundo moderno que se vive actualmente.
Por sus aulas se han inundado del talento de figuras de la estampa de Tulio Febres Cordero, escritor y periodista, que sembró un invaluable aporte a la intelectualidad venezolana. Especialista de fina escritura que escogió la crónica, el ensayo, el cuento, la novela y la poesía, como medio de comunicación a las masas. Hoy en día, una de las bibliotecas de mayor prestigio en la localidad, lleva tallado su nombre.
Mariano Picón Salas, es otro valuarte merideño nacido el 26 de enero de 1901. Escritor y ensayista, defensor del humanismo y las letras. Sus aportes significativos al sistema de educación nacional, aún permanecen vigentes. Su labor lo llevó a recorrer el continente americano como representante diplomático de esta tierra de próceres independentistas.
Enumerar las atributos de Mérida resulta comprometedor, pero calificar esta tierra, como un pedazo del paraíso, es una tarea fácil.