Un proyecto educativo y un esfuerzo por reconciliar a una nación dibujan hoy el nuevo rostro de Suráfrica
HHH La Historia siempre ocurre en otros tiempos, a otras gentes, y dentro de otros contextos. Por esa razón trasplantar las lecciones de ayer y de allende puede resultar no solo inconveniente sino además peligroso. Ahora bien, ¿cuál es el propósito del estudio de la Historia si no es el de aprovechar la experiencia propia y ajena para comprender mejor nuestra circunstancia actual y tomar mejores decisiones?
Creo que tener presente ambas dimensiones (la importancia de la Historia como herramienta de aprendizaje y los peligros de transpolar experiencias) es esencial cuando se trata de aproximarse al caso Suráfrica: el Apartheid, Nelson Mandela y la reconciliación. Está de más decir que su historia tiene muy poco que ver con la nuestra. En primer lugar por la ocupación holandesa (1647) y británica (1814), y luego por la propia segregación racial formalizada a partir de 1950 (ya para entonces era una realidad) a través de cuatro leyes: la Ley de Servicios Separados (prohibía a los negros entrar a las mejores playas y parques), la Ley de Áreas de Grupo (prohibía a los negros y blancos vivir en los mismos distritos), la Ley de Inscripción de la Población (dividía la población en cuatro grupos, en orden de privilegios: blancos, mestizos, indios y negros) y la Ley de Inmoralidad (ilegalizó no solo el matrimonio sino también el sexo entre grupos). La tierra fue dividida de forma tal que al 80% de la población negra le fue asignado el 14% de la tierra.
Si alguna similitud puede hacerse no está tanto en los orígenes como en los resultados, y tiene que ver más con el apartheid económico de facto de Venezuela, acentuado a raíz del descubrimiento petrolero. Las cifras bien podrían ser similares: la proporción de riqueza en poder de las clases ABC+ se asemeja bastante a la de la tierra que a sí mismos se asignaron los afrikáans. Por esa razón, resulta irónica y en alguna medida risible la identificación de algunos de los miembros de ese grupo con la gesta de Nelson Mandela y el ANC (sobretodo a raíz del estreno de la película Invictus). Pero existen algunos matices.
Uno de los aspectos clave del apartheid consistió en el plan de estudios diseñado en 1953 para regir "la naturaleza y las necesidades de personas negras". El plan preveía que los negros recibieran una educación que les impidiera ascender "por encima de las posiciones que les correspondían". Su educación en un principio no podía ir más allá de los 15 años. Este es un rasgo que se ha preservado aquí, acaso por motivaciones diferentes, y sobre el cual los gobiernos han mostrado muy poca disposición o capacidad de actuar. Elementos prácticos como este existen también en las áreas de salud y vivienda, y son las verdaderas vetas a través de las cuales la experiencia de liberación y reconciliación surafricana podría ser políticamente relevante a nuestro caso.
