Una nación que cabalgó tempestades y cosechó futuro, pasando de la nada a la abundancia
HHH Veintiséis de marzo de 1939. Última batalla. Tras el fracaso del coronel Segismundo Casado para hacerse del poder, Franco decide entrar a Madrid con sus tres ejércitos -Levante, Centro y Sur- y sus 60 divisiones desplegadas desde el Norte de Valencia hasta la costa granadina de Motril. El Generalísimo dirigió su último mensaje: "Rendirse a la patria victoriosa no es un deshonor". El 1 de abril de 1939, el Cuartel General de Burgos difundía el último parte de guerra: "Cautivo y desarmado ejército rojo. Las tropas nacionales han alcanzado sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado". Se daba inicio a una España cambiante, como la sentenció don Pedro González-Bueno y Bocos, primer ministro del Trabajo del régimen de Francisco Franco. Y no se equivocó. De la muerte y desolación de la guerra, hoy España es la quinta economía de la Unión Europea (UE), la octava del orbe.
Fue un largo camino. La posguerra, la autarquía, el Estado de bienestar, la transición democrática (muerte de Franco), la firma del Tratado de Maastricht (ingreso a la UE). Una marcha del republicanismo rojo al caudillaje. De la repatriación al adiós a la peseta. De lo rural a la tecnología, al boom inmobiliario, a las ferrovías rápidas (AVE), en un país que hace menos de un siglo fue sacudido por el terror de las masas.
Tres años de guerra. Muchos españoles murieron o se exiliaron. La población disminuyó, las infraestructuras colapsaron. Hambre, escasez. Sin reservas de oro ni divisas, se intervino la vida económica. En 1950 el país no había recuperado el nivel de producción de 1935. Pero para 1959 con el apoyo financiero de EEUU, liberación de precios y del comercio exterior, España registró un crecimiento de reservas y un robustecimiento de la moneda. Ya en los 60, la intervención del Estado fue sustituida por la inversión privada... Es digno reconocer al caudillo el inicio de la industrialización del país. Mientras África se extinguía en la violencia, la guerra fría dividía Norte y Sur o la revolución soviética sumía culturas en caos y aberración moral, Francisco Franco promulgó la Ley de Electrificación de Ferrocarriles, el Decreto del Trigo y de la Unificación e instaló empresas como Sice, Citröen, Tetra Cero y Caser.
1975. La transición del franquismo a la democracia sucede en medio de una fuerte depresión económica. En la coyuntura, partidos, sindicatos y empresarios suscriben el Pacto de la Moncloa. Ello trajo devaluación y estancamiento pero permitió a Felipe González llevar a España a la UE. Su entrada (1986), propició un incremento de la inversión, un impulso modernizador y una expansión impresionante del gasto público en infraestructura. De allí lo fastuoso del 92, las Olimpiadas de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla. En los 90 se aceleró el crecimiento del PIB, redujo la deuda pública y bajó la tasa de desempleo de 24,4 a 15%. La inflación quedó por debajo de 3%.
