CARACAS, lunes 26 de abril, 2010 | Actualizado hace
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El cambio que
transformó a Chile
la sociedad chilena de esta primera década del siglo XXI es la prueba de que después de caer, por las razones que sean,hay que volver a levantarse. Años de privaciones y restricciones sociales, económicas y políticas acabaron en 1980 después de 17 años de gobierno de Augusto Pinochet.El trabajo ha sido arduo, no ha sido fácil montarse en el carril de las libertades y el crecimiento. Pero los chilenos dejando aparte sus diferencias, se trazaron metas y han sido consecuentes con sus compromisos para tener un futuro mejor. La industrialización del país sin olvidar lo social, así como su acercamiento a países desarrollados con los que ha firmado acuerdos sin mermar la protección de sus productos más importantes, lo coloca como la economía más sólida y el país de mejor calidad de vida de Latinoamérica (Cortesía Josu Olague)

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Política económica no populista, para fortalecer la empresa nacional de erigirse como país en real desarrollo

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Por: HÉCTOR FAÚNDEZ LEDESMA | EL UNIVERSAL
lunes 26 de abril de 2010

HHH Desde 1973 hasta 1990, Chile sufrió una sangrienta dictadura, cuya primera medida fue bombardear una radioemisora y prohibir la prensa libre. Durante esos años, que llenaron de dolor a millones de chilenos, los partidos políticos estaban proscritos, los sindicatos fueron disueltos, el Congreso fue clausurado y hubo un permanente estado de sitio. El Poder Judicial se sometió dócilmente a la represión, castigando cualquier manifestación de pensamiento crítico, al extremo de que el Presidente de la Corte Suprema de la época llegó a afirmar, en una carta de saludo al tirano, que los jueces se sumaban a esa empresa con "íntima complacencia".

Sin Estado de Derecho, sin independencia de los poderes públicos, sin libertad de expresión y sin partidos políticos que pudieran participar en el debate público, la comunidad internacional, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos no podían hacer otra cosa que condenar y repudiar al régimen militar. Sin un Parlamento elegido por los ciudadanos para discutir las leyes que diseñaran el modelo económico, sin prensa libre, con los sindicatos proscritos y sin que los trabajadores tuvieran el derecho a la negociación colectiva y el derecho a huelga era inevitable que algunos empresarios pudieran construir grandes fortunas; eso es lo que, sin prestar atención a los "detalles", algunos han llamado "el milagro económico" de Pinochet, llegando a calificarlo como "el ejemplo de un buen gobierno". Durante esos años, la brecha entre ricos y pobres creció a niveles inaceptables; cuando concluyó la dictadura, en toda la región, Chile era el país con la distribución más desigual del ingreso, con un 44% de la población que vivía en el umbral de la pobreza.

Gobernado por un tirano que pretendía perpetuarse en el poder, pero que supo conquistar a un sector social, Chile se convirtió en un país dividido entre aquellos a quienes no les importaban los medios empleados para gobernar y quienes tenían la convicción de que los fines deseables en una sociedad democrática no se pueden alcanzar a cualquier precio.

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Comentarios (1)
Por Juan Garcia Vera
10.05.2010
9:11 PM
Nunca he sido coparticipe de la dictadura de Pinochet, pero entiendo las causas que llevaron al 11 de septiembre de 1973. Esa fecha, no es solo una fecha de golpe militar, sino de sublevación popular. El pueblo chileno cansado de las humillaciones impuestas por la JAP (Junta de Abastecimiento y Proviciones) para obtener una bolsa con migajas de comida, un pueblo que hacia colas de hasta más de 24 horas para poder comprar UN pan, que tenía que recurrir al mercado negro para poder abastecerse, un pueblo que no tenía trabajo, que la calidad de los servicios había decaído enormemente, que se utilizaban los medios de comunicación del Estado (TVN) para ideologizar, que el gobierno de Allende armaba en colaboración de Cuba y de la URRS milicias guerrilleras. La llegada de Pinochet no es loable, pero tampoco condenable. Faúndez esté tan viciado de parcialidad.
 
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