CARACAS, domingo 25 de abril, 2010 | Actualizado hace
El año pasado el mexicano Guillermo del Toro (El laberinto del fauno) presentó un libro sobre la vida del cineasta británico Alfred Hitchcock (1899-1980) y la influencia que éste ha tenido en su trabajo. En entrevista con El País de España declaraba: "Como director, me agrada su forma y su inteligencia, con ese uso quirúrgico que hace de la cámara. Como espectador, me atrapa su morbo, su aspecto malsano... De Hitchcock admiro cómo manejó la ambigüedad".
De otra generación, el francés Eric Rohmer (1920-2010) se refería al llamado Maestro del suspenso, como el mejor cineasta del mundo. Tras revisar un ensayo escrito durante sus años como crítico de la revista Cahiers du Cinéma, Rohmer recordaba que a comienzos de los cincuenta, Hitchcock casi no era apreciado por la crítica. "Puede parecer extraño pues hace mucho que forma parte del panteón del cine, pero la crítica de entonces sólo admitía, entre las películas serias, dos films de Hitchcock: The thirty-nine steps, film inglés de 1935, y La sombra de una duda, una de las primeras películas norteamericanas, rodada en 1943. Georges Sadoul escribía, por ejemplo: 'Hitchcock no vale nada, lo único que cuenta, y aun así, es La sombra de una duda'".
Si bien hoy forma parte del "panteón del cine", como decía Rohmer, no siempre las tuvo fácil. Por ejemplo, Psicosis (1960), película cumbre de su cinematografía, no contó al principio con la confianza de la Paramount.
Aún rodaba Con la muerte en los talones, a finales de 1959, cuando ya estaba preparando una cinta que, a pesar de estar rodada con un presupuesto de menos de un millón de dólares, acabó siendo un rotundo éxito de taquilla.
Hitchcock quería demostrarle al mundillo de Hollywood que era capaz de hacer una película brillante sin necesidad de gastarse una millonada. Estaba tan confiado en su éxito que renunció a su salario como director (250 mil dólares), a cambio de tener 60% de los derechos, lo cual fue aceptado por la Paramount, que seguramente se lamentó mil veces por la decisión.
Un genio en Leytonstone
El 13 de agosto de 1899 nació en el barrio londinense, Alfred Joseph Hitchcock. Sus padres, William y Emma, tenían una tienda de verduras. Estudió en St. Ignatius College, y después se matriculó en la Escuela de Ingeniería Naval, aunque luego de la muerte de su padre tuvo que abandonar sus estudios, ya que él y su madre quedaron en una mala situación económica. Así, se vio obligado a trabajar en una compañía de telégrafos.
Recordaba en vida: "He sido alumno de los jesuitas. Sin duda nací con el sentido del drama porque tengo tendencia a dramatizar, y en el colegio el método de castigo era sobre todo espectacular. El factor más importante era elegir el momento del castigo... Creo que es el más horrible de los suspenses". Ese recuerdo, como el terror provocado por el encierro en la celda de una comisaría como una castigo en su infancia, marcarían algunas de sus películas. Falso culpable (1957), por ejemplo, está basada en la historia verídica de un hombre detenido por error. Hitchcock contaba: "Disfruté haciendo esta película, porque mi mayor temor es el que siento hacia la policía. En la película todo sucedía como si me hubiese ocurrido a mí".
Su primera producción como director fue el melodrama El jardín de la alegría, de 1925, y su primera película de suspenso fue El enemigo de las rubias (1926), donde además de su típico falso culpable muestra su aversión por los sacerdotes, a quienes muestra como seres terroríficos.
De Londres a Estados Unidos
En 1939, Hitchcock fue captado por el productor David O. Selznick para trabajar en la llamada Meca del Cine. Rebeca (1940) fue la primera película que rodó en Hollywood. El film ganó dos Oscar, aunque Hitchcock no se llevó el relativo a la dirección. Curiosamente, a Hitchcock siguieron negándole el galardón a lo largo de los años.
Con Cary Grant rodó Sospecha y Encadenados, y coincidió por primera vez con James Stewart en La soga.
Sobre cuál de las dos etapas fue la más fructífera de Hitchcock, dos generaciones brindan sus apreciaciones. Guillermo del Toro se inclina por su período británico, que resume el resto de su carrera, aunque entre sus películas favoritas está Encadenados, rodada en Hollywood en 1946. Eric Rohmer valoraba más su trabajo en Estados Unidos. "La cumbre de mi admiración pasa por tres films, todos interpretados por James Stewart, lo que no debe de ser ajeno a mi adhesión por cuanto entiendo que es el actor perfecto para Hitchcock. Se trata de La ventana indiscreta, El hombre que sabía demasiado y Vértigo, realizados entre 1954 y 1958", ´dijo en una entrevista.
Además de sus películas, Hitchcock realizó varias series de historias cortas y produjo dos series de enorme éxito para televisión: Alfred Hitchcock presenta (1959-1962) y La hora de Alfred Hitchcock (1963-1965). Del Toro declaró a El País que de los 350 episodios de ambas series, el londinense sólo dirigió 20, aunque sacó un gran partido crematístico a su imagen.
En sus últimos años trabajó con el guión de The Short Night. Problemas renales le impidieron filmar esta película, cuyo guión fue publicado. El jueves se cumplen 30 años de la desaparición física de quien proponía: "Imagínese a un hombre sentado en el sofá favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. Él lo ignora, pero el público lo sabe. Esto es el suspense".
Ángel Ricardo Gómez
EL UNIVERSAL
ELIDES J. ROJAS L.
Sobre la marcha
En días pasados, en medio de una de esas jornadas en las que más de la mitad (...)
ALFREDO PIMENTEL
Fórmula 1 a dos manos
Al contrario del jueves en la sesiones Libres, el día de hoy fue propio para (...)
MANUEL ALFREDO RODRÍGUEZ
Derecho Innovador
El dictamen de una auditoría legal solicitada en nuestro carácter de abogados (...)
ERNESTO LINZALATA
42 kilómetros
La noche de este jueves estuve navegando en la página www.hydraopt.com, que la (...)
ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN
Incisos
Aquí nadie da puntada sin dedal. La aparición del afiche en la avenida (...)
JULIO T. CABELLO
Diáspora
Ahora que medianamente ha pasado el tsunami que despertó Caracas, ciudad de (...)