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Sin partida de yacimiento
RICARDO GIL OTAIZA |  EL UNIVERSAL
jueves 18 de marzo de 2010  04:14 PM

Recrear una infancia y una juventud signadas por el abandono y la escasez, es quizás la razón más profunda que subyace en el libro Sin partida de yacimiento. Crónicas en la memoria (Bid & Co. Editor, 2009), del escritor venezolano Luis Barrera Linares. Una "razón" que se ve reivindicada por la densa trama de sucesos, personajes y lugares, que hacen de estas páginas una deliciosa crónica continuada de un período crucial de la historia del país: décadas de los cincuenta y sesenta del siglo pasado. Resulta interesante la manera cómo el autor hace de sus primeras experiencias vitales, material de ficción, alcanzado la suma de estas pequeñas historias una totalidad que podríamos calificar sin temor a equivocarnos de novelesco.

Si bien toda ficción lleva implícita la incorporación de piezas pertenecientes a nuestra existencia, de las que no nos podemos deslastrar por difuminarse en el texto narrativo los límites entre realidad y fantasía, en el caso que nos ocupa hallamos un denso componente autobiográfico, que le imprime a lo narrado verosimilitud y al mismo tiempo —y sin dejar de ser paradójico— un profundo carácter ficcional. Intuimos que los personajes descritos por Barrera Linares son tomados de su memoria para dejarlos plasmados en el papel, pero reconocemos en ellos elementos literarios propios de un narrador desenfadado, conocedor del oficio, que no ceja un solo instante de la escritura de sus páginas en marcar nuestra imaginación lectora con figuras que hacen del periplo lector un momento de verdadero goce y disfrute estético.

Su temprana iniciación sexual, los personajes brutales que colman estas páginas, y el agreste paisaje del occidente del país, producen en lo narrado un efecto magnético, que luce fortalecido hasta más allá de las posibilidades estéticas de la obra con el pleno dominio del lenguaje, que resulta de la amalgama perfecta entre lo coloquial y lo culto, entre lo vernáculo y lo académico, dando como resultado una expresión lingüística muy propia del autor, que de comienzo a fin deslumbra por su limpieza, por su riqueza lexical; por lo rebuscado de algunos vocablos que podríamos catalogar como "regionalismos", y nos atrapa ineludiblemente hasta el final.

Luce descarnado el Barrera Linares de esta obra. Sus crónicas vienen a representar el significado hondo del sentir de un hombre que se hizo "alguien" a fuerza de empeño e intuición (y de unas cuantas trastadas, que nos da cuenta sin rubor en sus textos). Todo estaba confabulado (servido, diríamos) desde su niñez y adolescencia para dar como resultado a un ser molido por sus propias circunstancias personales, pero que llega a la capital a realizar su sueño provinciano en medio de profundas dificultades, y ya vemos —aunque no lo cuente en estas páginas—, logra triunfar.

Maracaibo, Los Puertos de Altagracia, Trujillo y Caracas, entre otras localidades, son escenarios que le permiten al narrador recrear su memoria y conducirnos con exquisita prosa por el entramado social, político, económico y cultural de la Venezuela que dejamos atrás hace ya medio siglo. Su testimonio, a manera de crónicas, nos da la posibilidad cierta de adentrarnos en la idiosincrasia de nuestra gente, en sus más disparatadas costumbres, en sus más recónditas torceduras, en sus más chifladas ocurrencias, que nos hacen reír a más no poder.

"Sin partida de yacimiento" es la frase —hecha historia— utilizada por Barrera Linares para rememorar con ella (sin rencor y sin complejos) a los hijos del petróleo, a aquellos que tenían todas las comodidades en medio de un contexto social empobrecido, infectado de vicio y de miseria. Niños ricos versus niños pobres, parece ser el colofón de esta lectura, que nos lacera la piel, que nos sensibiliza frente a la eterna dicotomía entre aquellos que todo lo tienen, y los que carecen de lo indispensable para vivir. Un ejercicio duro, sin duda, para el sobrino de la celebérrima tía Eloína, no muy dado a confidencias e intimidades en su extensa e importante obra literaria.

rigilo99@hotmail.com



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